Miel

Un día alguien me dijo que no tenia corazón porque rechazaba a todo aquel que se me acercaba, yo pensé:

Son todos re comunes que buscan todas las cosas típicas en una chica, miles de selfies, kilos de maquillaje y cabezas huecas; y yo no quiero fingir ser como las demás por miedo a quedarme sola, no quiero reprimir mis sueños porque mi pareja no me deja realizarlos. Quiero a alguien que esté conmigo y acepte que no soy como las otras, que soy soñadora, que mi mente está volando por ahí, que mis cambios de humor son repentinos, que un día puedo ahogarme en miel y al otro ser más fría que el hielo. Que piense que estoy completamente loca por como reacciono a las diferentes situaciones, que sepa que a mí me gusta ser diferente, que tenga claro que le introduciré en una locura y que conmigo las cosas nunca serán fáciles, que sepa que me gusta perderme en el cielo, contar las estrellas y mirar si las nubes tienen formas. Que me encanta apreciar las puestas de sol y ver como la luna cambia de fase. Que adoro el sonido de la lluvia y el olor a tierra mojada. Que amo la brisa que mueve los árboles, el olor de los tulipanes, que me gusta observar hormigas y coleccionar piedras. Y que eso no se encuentra en tipos que cuentan cuantas chicas se han llevado a la cama. Y que si lo encuentro, probablemente lo destruya como lo hago con todo.

No lo dije en voz alta claro. “Tienes razón, no tengo corazón”, contesté.