La-Reseca

Ascendentes y características físicas.

♈️ ASCENDENTE ARIES

Son personas de constitución fuerte, cabeza ancha a la altura de las sienes, cejas pobladas, cejas levantadas que tienden a juntarse, pelo grueso. Caras de carnero, oveja o lobos. Caras traviesas.

♉️ ASCENDENTE TAURO 

Son personas con tendencia a ser rechonchas, cuello corto y fuerte, caras redondas y lentas, labios carnosos, pelo rizado, a veces, moreno, un rasgo muy típico es que cuando se enfadan abren la nariz como cuando un toro va a embestir, expresión bóvida. Caras de toro, búfalo, buey, bisonte. Caras calmadas.

♊️ ASCENDENTE GÉMINIS 

Estrechos, finos, desnivelados, ojos desiguales, orejas distintas, mueven mucho las manos cuando mienten, las esconden, brazos y dedos largos. Caras de pajaritos, ardillas, zorro. Caras aniñadas.

♋️ ASCENDENTE CÁNCER 

Cuerpo grande, brazos fuertes, carnes blandas, caras aplastadas, redondas, mejillas rellenas, cuando son mayores los estómagos se ponen blandos. Caras de Bulldog, foca, elefantes, lechuza, cangrejo, rana. Caras de bebé.

♌️ ASCENDENTE LEO 

Buena presencia, cabeza grande, pómulos anchos, mirada felina, brillo en la mirada. Pueden ser anchos de hombros y más estrechos de cadera, paso erguido. Caras de león, gato, tigre, pavo real, mastín, puma. Caras felinas.

♍️ ASCENDENTE VIRGO 

Facciones menudas, gente mona, no se dan mucho, correctos, les falta sexy, facciones dominantes, caras de medallita. Caras de fox terrier, mono titi, abeja, colibrí, ratón. Caras de pequeñas facciones.

♎️ ASCENDENTE LIBRA 

Facciones armónicas, mofletes largos abultados, bolsas debajo de los ojos, sobre todo, cuando tienen problemas emocionales. Altos, cuerpo bien formado. Caras de paloma, ciervo, mariposa, gacela. Caras pacíficas.

♏️ ASCENDENTE ESCORPIO 

Facciones De águila, tienen la mirada recta y profunda, mirada oscura, cejas arqueadas, ojos hundidos, labios redondos y carnosos, pelo grueso y oscuro. Caras de águila, gallo, escorpión, buitre. Caras diabólicas.

♐️ ASCENCENTE SAGITARIO

 Tienen aire deportivo, predominan sus nalgas y pantorrillas, cara de conejos, paletas grandes, miradas rectas, no parpadean demasiado, altos, esbeltos y bien formados. Caras de caballo, hipopótamos. Caras hípicas.

♑️ ASCENDENTE CAPRICORNIO

Son como las ramas de los olivos, restringidos, frente baja y pequeña, la piel la tienen mate, reseca y cuarteada, aire apagado, entristecido, son personas que aparentan mas edad. Caras de dromedario, cabra, camello. Caras de ancianos.

♒️ ASCENDENTE ACUARIO 

Son personas atractivas sin ser guapas, aire extraño, piel muy fina, tienen rasgos cuadrados, constitución bien formada. Caras de mono, perro. Caras humanas.

♓️ ASCENDENTE PISCIS 

Ojos acuáticos, mirada flotante, caras agradables, pequeñas, un rasgo típico es que tienen la boca muy pequeña pero cuando la abren es enorme, tienen una imagen un tanto extraña. Caras de pez, pato, pulpo. Caras sensuales.

Acendente Zodiacal, rasgos físicos. (Chicas)

Ascendente Aries:

Son personas de constitución fuerte, cabeza ancha a la altura de las sienes, cejas pobladas, cejas levantadas que tienden a juntarse, narices rectas, largas y anchas, pelo grueso.  Sobresale la nariz recta pero de punta baja, labio inferior saliente, frente corta e inclinada, mirada fuerte e insostenible. Las cejas arqueadas y la nariz forman el testuz del carnero y el símbolo de Aries. El rostro indica osadía, atrevimiento y agresividad. Estatura media, más bien delgado y con extremidades fuertes. La cara y el cuello alargados con ojos color avellana. Cabello grueso, tez oscura o morena.

Ascendente Tauro:

Son personas con tendencia a ser rechonchas, cuello corto y fuerte, caras redondas y lentas. Predomina en este ascendente el corte cuadrado o rectangular de la cara. Donde es más notable es en las quijadas anchas que por contraste achican el cuello. Lo segundo son sus grandes “ojos bovinos”,  separados y enmarcados con cejas gruesas (qué lástima que las chicas se las depilen) La nariz es ancha en todo su recorrido. La mirada femenina es plácida

Acendente en Géminis:

Estrechos, finos, desnivelados, ojos desiguales, orejas distintas, Prevalece el rasgo de la nariz respingada, los dientes algo salientes, el cuello largo como cisne, brazos y piernas largas, cuerpos de bailarines de ballet. La mirada es ingenua, sociable y de una ironía sana.  Cuerpo alto y erguido. Brazos largos, andar rápido. Tez morena y vivaz. Pelo castaño oscuro, ojos color avellana, mirada curiosa.


Ascendente Cáncer: 

El rostro con este ascendente es tan circular como su Luna regente. Los ojos son tan grandes que una “caída de ojos” no queda desapercibida. Los labios son hinchados como el bebé recién destetado. Los mofletes y la pequeña nariz es como un porotito. La mirada es infantil, caprichosa, amada o soñadora, que por ser signo femenino, cuadra mejor.


Ascendente Leo:  

 Lo notable en estos rostros son los pómulos. Como exceden la medida común, el mentón parece chico. En  total el rostro es como un corazón, ancho arriba y angosto abajo. Las mujeres parecen leonas  Es un signo masculino que les da a las mujeres aspecto mandón.  Buena estatura, huesos grandes, hombros anchos. Ojos grises, mirada rápida, cabello rubio. Cabeza, grande y redonda, rostro rojizo.


Ascendente Virgo:

La primera impresión es la pequeñez y definición de todos los rasgos faciales. Boca pequeña, nariz pequeña y bien formada, arreglo prolijo del cabello, por lo general abunda el afinamiento y no la obesidad. La sonrisa suele ser irónica, los ojos son críticos y la totalidad es algo enigmática. Como Virgo es un signo femenino, se presta para ensalzar más las virtudes femeninas de nitidez, limpieza y orden y no tanto las masculinas. 

Ascendente Libra:

Facciones armónicas. Altos, cuerpo bien formado. Caras pacíficas, sonrisa y comisura simétricas.  Cara redonda o elíptica. Tez clara, rasgos finos, elegantes. Pelo castaño o negro azabache, liso. Ojos oscuros. Destaca su belleza, en especial si se trata de una mujer.

Ascendente Escorpio:

Gestos diablescos, ojos inquisitivos hundidos y sombríos. Rasgos curvados, narices aguileñas, sonrisas femeninas a medio andar o labios masculinos como un tajo. No hay dudas que el misterio es más femenino. Cuerpo robusto, bien distribuido. Cara larga y ancha. Tez pálida y oscura. Cabello castaño oscuro, rizado y abundante.

Ascendente Sagitario:

Rostros equinos. Son los más alargados, con cejas espesas, nariz larga, labio inferior saliente, grandes dientes de caballo, mentón  partido, orejas pequeñas y pegadas a la cabeza.  Tienen aire deportivo, predominan sus nalgas y pantorrillas. Bien formado, más bien alto. Aspecto agradable. De alta frente, nariz larga, ojos claros de color avellana, tez rubicunda. Rostro abierto y alargado. Pelo castaño o castaño claro.

Ascendente Capricornio: 

Esbelta, de baja estatura, no muy bien formada. Rodillas débiles. Cara y barbilla alargadas y delgadas. Pelo grueso y oscuro. Cuello largo y fino. Ojos con cuencas marcadas, cejas ralas, nariz fina, ojos y boca pequeños, frente muy amplia, poco cabello y miradas siempre serias. La piel la tienen mate, reseca y cuarteada, aire apagado, entristecido, son personas que aparentan mas edad.

Ascendente en Acuario:

Lo que predomina en Acuario son cejas muy pobladas y muy grande el espacio entre la nariz y los labios. Ojos separados y muy expresivos. El conjunto es uno de los rostros mas atractivos de la fauna humana. Atraen por su aspecto sociable y amistoso.  Son personas atractivas sin ser guapas, aire extraño, piel muy fina, tienen rasgos cuadrados, constitución bien formada.  Rostro alargado, pelo rubio pajizo, ojos oscuros.

Ascendente Piscis: 

Rostros llovidos, por la forma blanda y sensual de sus cachetes. Las miradas son como soñadoras o ausentes, ensimismadas o introvertidas.  Grueso y de baja estatura. De brazos y piernas cortas. Pies grandes. Constitución enfermiza y débil. Cara carnosa y pálida. Ojos soñolientos y sin brillo. Cabello marrón claro.

Un poco de brillo aquí, un poco de brillo allá.

Hola, esperando que se encuentren muy muy bien, les quiero compartir este maquillaje súper sencillo que pueden utilizar en días soleados o incluso como maquillaje de noche si son de las que creen que menos es más (eres de mi equipo, chócalas).

Muy bien, no estoy muy segura en qué resultará esto porque nunca lo he hecho antes, no sé si será en sí un tutorial, o si más bien será el cómo mostrarles cuáles son mis productos favoritos, pero bueno, ¡empecemos! 

1. CARA Y MANOS LIMPIESÍSIMAS

Es muy muy importante que antes de empezar tu cara este súper limpia y humectada, soy una freak con esto, no puedo maquillarme si no me lavé la cara antes y si mis manos no están también recién lavaditas, creo que todas deberíamos hacerle ese favor a nuestra cara, al final piensen en que si no podemos controlar las hormonas que nos sacan granitos, al menos hay que ser lo más cuidadosas posibles con la limpieza, que es algo que sí esta en nuestras manos.

2. CORRECTOR

Yo utilizo una crema llamada ¨Fast Response Eye Cream¨ de Mac© para el contorno de los ojos, la verdad es que yo soy naturalmente ojerosa y ultimamente me cuesta mucho trabajo dormirme temprano, entonces pues tengo más ojeras todavia n.n ustedes dispensarán. Esta cremita tiene cafeína y ayuda a reducir las ojeras, además a mí me gusta ponérmela antes de aplicarme el corrector porque hace que se resbale más fácil ya que la piel esta más humectada.

3. BASE 

Como les mencioné anteriormente yo creo fervientemente en este dicho de ¨Menos es más¨ y la verdad cuando conocí la BB Cream© de Mac© me enloquecí un poquito porque es la combinación perfecta entre color y humectación. Debo decirles que mi piel es muy reseca, entonces lo ideal es que yo usara siempre maquillaje líquido; pero no soy muy fan de las bases liquidas porque siento dejan la piel con aspecto pesado y odio eso. Esta BB cream es perfecta porque tiene protector solar, humecta, además es ligerita, si a ésta le combinas la Strobe Cream©, uuff es el combo perfecto. Lo que hace la Strobe Cream© es humectar (nunca es suficiente para mí:) ) y dar luminosidad a la piel,hay dias en que solamente ocupo esta crema. 

4. CEJAS 

Las cejas son súper importantes para mi, me encanta que resalten, entonces cepíllalas, elige la sombra o lápiz que le vaya mejor a tu tono de cabello y enmárcalas bonito. Yo utilizo ¨Brun¨ de Mac©, y aquí les dejo una foto en la que tengo una ceja con sombra y la otra sin para que noten la importancia que tienen.

5. Rubor 

Es chistoso como las mujeres siempre queremos otra cosa que no tenemos, sé de muchas mujeres que se quejan porque su cara brilla y yo que tengo la piel reseca siempre estoy buscando maneras de que se me vea hidratada y brillosa, entonces… en cuanto arubor se refiere me encantan los que te dan ese look bronceado. En esta ocasión utilicé una sombra para ojos que adapté como rubor n.n se llama ¨Kitten Heel¨© y es de Lancome© . 

Y para aplicarlo sonréi para que quedara justo donde mis cachetes se hacen más bolita :) .

6. OJOS

Lo primerito que hago siempre que empiezo con los ojos es enchinarme las pestañas para que los ojos se me vean más grandes. 

Después delineé mis ojos con un delineador metálico Tintaline, de la marca Bissu en tono 09. Esta marca tiene precios súper accesibles y me ha encantado la calidad de los productos que he probado.

Para delinearlos, a mí me funciona hacerlo en dos partes, de la mitad del ojo hacía afuera y después de la mitad del ojo al lagrimal, y también apliqué delineador en el lagrimal para dar más luz.

Después viene el rímel: intenta aplicarlo moviendo el cepillo en Zigzag y si quieres que te queden muy muy largas con la punta del cepillo pon rímel en las puntitas de las pestañas y luego vuelve a ponerte otra capa en movimientos zigzag, seguro te quedan más largas.

7. LABIOS

A mí me encantan los labiales de colores llamativos como rojo, guinda o fucsia, pero esta vez se me ocurrió que algo más natural se podía ver muy bonito, entonces opte por usar ¨Natural Beauty¨© de Lancome©.

8. DETALLITOS FINALES

Solo por si les quedaba una duda chiquita, les recordaré que amo todo lo que me haga la cara brillosita, y como toque final utilizo un iluminador de Mac© en tono “Pearl (Frost)” para resaltar algunas cositas. Lo pongo a lo largo de mi nariz para que se vea más afilada, lo uso también en mis labios, en los pómulos arribita de donde se pone el rubor y debajo del arco de la ceja. 

Y ya, sólo lo difuminas bien y ¡TADAAAAAAAAA!

Abrazos.

Es de madrugada y todos duermen placenteramente, todos menos yo, yo imagino que duermo. 

Me abrazo a mí mismo en un intento desesperado por escapar de esta soledad.

Mis brazos me rodean, mis manos aprietan mis propios hombros; imagino que son los dedos de alguien más los que me están tocando.

No son de nadie, esos dedos son míos. Mis manos se encuentran en un intento frustrado de dar cariño a un ser roto e incompleto.

Ya no solo me invade la soledad, también aparece mi vieja amiga, la tristeza.

Cierro mis ojos y la oscuridad se suma a mis otras dos compañeras; luego, pienso que estoy en un vacío negro y profundo, un siniestro lugar sin fondo.

Por un momento desaparecen mis amarguras. Comienzo a imaginar un lugar más agradable, tal vez una playa desierta.

Siento la arena meterse entre mis pies, trato de relajarme un poco, intento sonreír, se quiebra mi boca en varios pedazos.

Decido adentrarme en ese mar, y me sumerjo, somos uno solo, el agua y yo; siento la sal recorrer mis mejillas y luego llegar a mis labios.

¡Un momento! Eso fue real… abro mis ojos, están empapados, la sal que sentí no son más que mis lágrimas bajando hacia mi boca, la cual está reseca y cuarteada.

Y ahí me quedo, intentando descifrar que tan saladas son las gotas de tristeza pura que emanan de mis ojos, en el rincón más húmedo de mi habitación, sentado en el piso, abrazándome a mí mismo, ya es una rutina…
…es sólo un día común y corriente.

“Domingos Suicidas”.
-Andrés.

TRAMA PISTAS

orden de rol  —  pnj, iñaki, casper, samuel, nicolas.

@wolffcass @smelhlter @nicsergeant

Miren el lado bueno, al menos ahora no están saliendo en pijama—es el tono de Victor, burlón de manera inevitable, la sorna apegada a su tono como si se tratase de una segunda piel de su lenguaje verbal. Logra elevar el tono de tal manera que vence el sonido del viento golpeteando, una tarde donde las iluminaciones del gran astro solar son cómplices de la aventura. Guantes negros acompañan el movimiento de sus manos, la soberbia y confianza necesaria nacida fruto de conocer muy bien las infinitas instalaciones del gran paraíso invernal y de cómo sobrevivir a una posible hipotermia. Con un suspiro de compañía, los ojos recorren a los cuatro más jóvenes, lengua humedeciendo la reseca carnosidad superior con expectativa— Vamos a regresar al lugar donde pasaron los hechos, veremos si podemos encontrar algo en esa maldita casucha o algo más… —informa, tomando la delantera sin permiso, tácito era que sepan que no les convenía en absoluto ir en contra de la opinión y decisión del hombre. Pasos firmes por el manto níveo, huellas dibujándose a su paso, es el mismo recorrido hecho la noche del horror, mas en medio de la iluminación de la tarde cayendo y sin la misma venenosa adrenalina recorriendo las venas. Por ahora. @zambxki

Las pupilas dilatadas, el pulso acelerado, la boca reseca, la sonrisa en los labios y la mirada, el estómago encogido y las manos sudorosas. Cuantas sensaciones se producen por el simple hecho de ver a una persona que te gusta.

Bueno, anon que pedías un ficlet acerca de la foto, siento no poder hacer algo más largo pero… espero que te guste! también para @j2ismyheaven, aunque no sé si después de las fotos del fb de esta tarde se merece esto… ya sabes por donde voy cabrona XD

Austin City Limits, version J²

—Jared… Jared, no sabes las ganas que tengo de llegar a casa Jared…
La voz de Jensen resuena más cerca de lo que espera y por un segundo, Jared tiene que contener su cuerpo de forma consciente porque ese tono, ese jodido tono, hace que la sangre le suba un par de grados en las venas, así, bum, sin más, es el efecto Ackles, como una respuesta pauloviana que tiene grabada en todas y cada una de sus células desde hace diez años.
No tienen que mirar para saber qué va a encontrarse, pero aún así levanta los ojos y se recrea como el masoquista que es, en la visión que tiene enfrente. Jensen está ligeramente sudado y la piel pecosa brilla, cubierta de una fina pátina que hace que los planos y sombras de la mandíbula, el cuello, los pómulos y esos labios, destaquen de forma criminal. Traga como puede la cerveza, caliente y un poco amarga en el fondo de la garganta.
—Jay —le repite, párpados pesados, como somnolientos, casi soñadores. Jared siente la necesidad de gruñir por lo bajo, no sabe si lo ha hecho en realidad, porque su piel está demasiado ocupada erizándose bajo las ardientes bocanadas que las palabras de Jensen provocan. Así, despacio, una tortura más que una caricia, resbalándole por la base de la garganta, tan cerca que puede notar como le hormiguean los putos pezones.
—Jen, me parece que no deberías beber más.
—¿Insinúas que estoy borracho Padalecki? —susurra, malicioso como sólo él sabe. Jared quiere llorar, quiere acercarse todavía más, quiere usar la boca, las manos, quiere hundir la lengua entre esos labios tiernos, obscenos, gruesos, quiere escuchar ese sonido a mitad de camino entre una demanda y un quejido que a Jensen se le escapa a veces, cuando están a solas y le mira con las pupilas dilatadas, los ojos más negros que verdes. Se pasa la lengua por las comisuras resecas y desesperado, aprieta la tela de la camisa entre los dedos. Jensen le lanza una sonrisa ladeada.
—Jen —advierte, tan bajo que duda mucho que su chico le haya escuchado.
—Porque no lo estoy —continua, impertérrito, como si no les rodeasen un número incontable de niñatos con más cámaras y móviles que cerebro. Jared quiere mugir cuando el olor a jabón y sal le llega en oleadas. A Jensen le corre una gota de sudor justo detrás de la oreja y no lamérsela es la cosa mas difícil que ha hecho en mucho tiempo. De repente le sobra todo, la música, la gente, incluso el aire—. Lo que pasa es que estás muy bueno, Padalecki y no soy el único que se ha dado cuenta —espeta, a media voz, justo donde más duele.
Jared aprieta los dedos, a esas alturas son más zarpas que otra cosa, inspira, dejando que el peso de Jensen contra su costado le reconforte un poco, lo justo, lo bastante como para acelerarle la sangre, lo justo para servirle de recordatorio. Es suyo, suyo, Jensen es suyo.
—Eres un cabrón tío —susurra, dejándole escapar, Jensen se ríe por lo bajo, ronco y suave, tan diferente a Dean, su voz tiene una melodía honda, íntima y personal, una que sabe que es sólo para él. Le cosquillean las yemas por las ganas de hundirse entre los pliegues de la ropa, por un solo segundo fantasea con la idea de que no son ellos, sino sólo dos tíos más, dos caras que se desvanecen entre la muchedumbre. Se imagina cayendo de rodillas en algún rincón apartado, casi puede oler el acre aroma del sexo, paladearle, notar el peso de su miembro encima de la legua, inundándole el paladar. Casi puede notar como se besarían, primero lentos, su lengua resbalando contra la de Jen, girando, rizándose, encrespada, bailando en la cálida humedad de la otra boca. Los dedos rodando aún más abajo, perdiéndose, trabajando sobre el vaquero. Se le curvan los dedos de los pies por la urgencia de extender la palma y frotar el bulto turgente que palpita en la entrepierna de Jensen. Dios. No tiene ni idea de si ese gemido ha sido real o sólo cosa de su fantasía, y lo peor es que le importa tres cojones. En ese preciso momento a Jared le importa poco menos que nada el resto del mundo. En ese preciso momento lo que de verdad le apetece el borrarle a ese listillo la sonrisa de creído de la cara, comerle la boca hasta que se le derrita entre las manos.
—Te quiero, te quiero nene —dice Jensen, casi una oración. Tiene los ojos enormes y cristalinos, tan grandes y limpios que Jared cree que se va a ahogar en ellos. A su pesar nota la sonrisa temblándole en los límites de la boca.
Pasa poco, tan poco que a veces lo olvida. Le observa de nuevo, esta vez sin dejar que el hormigueo que le recorre las venas le ciegue.
Jen es un borracho tierno y cariñoso, se le enrojecen la punta de las orejas y canta demasiado alto.  Le aparta un poco, a medias juego, a medias caricia, Jensen ronronea, se queja, se le frunce el ceño como si fuese un niño mimado y Jared mira a su alrededor,  a menudo cree que un día de estos, los dos se acabarán quemando.
Baja los ojos y le contempla, piernas abiertas y las gafas de sol en su sitio, ya no es otro más que Dean Winchester. Ríe un poco, sin aliento. Le palpita el corazón entre los muslos, es como una jodida diapasón que late y late y late, un bumbumbum pesado, rítmico, enloquecedor. Cada zumbido más intenso que el anterior. JenJensenJensenJen. Esos labios llenos se curvan de nuevo, esta vez más lejanos, menos suyos y a Jared le duele la ausencia como si le faltase un órgano. A veces le parece que Jensen disfruta haciéndole sentir como si estuviese en la cuerda floja. De nuevo diecisiete, el corazón a mil, empalmado, listo para lo que sea.
—Cuando lleguemos… Jen, cuando lleguemos a casa…
No acaba la frase, no sabe siquiera si hace falta. El brillo ardiente en los ojos de Jensen es suficiente respuesta.
Por ahora.

Cerrando el paso | Latin Hetalia | Argentina/Chile

Al fin de cuentas, Manuel solo quería empezar de nuevo.

1

Martín se despierta con el sabor metálico en la boca y la sensación de que solo durmió unos minutos. Su celular sonaba, se sacudía sobre la mesita de luz e iluminaba toda su pieza. El reloj marcaba las nueve y media de la noche, y con eso empezaba el día para Martín.

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Sensaciones Pasadas || 2 Capítulo (Fic Wigetta)

Nota: Os he dejado una canción en mitad del capítulo, porque creo que añadiré música en algunos. Aviso para que no veáis ahí el link y os corte el rollo en mitad de la lectura (?)

-Narra Vegetta-

Dejé la henchida maleta en el suelo y caminé hasta su habitación. Desde hacía días sentía un inmenso vacío en el pecho apoderándose de mi cuerpo, siendo consciente de que sería incapaz de hacerlo desaparecer. Simplemente estaba ahí, envenenándome el alma y provocándome constantes ganas de llorar, haciéndome cada vez más vulnerable al mundo externo. Mientras caminaba notaba el cuerpo ligero, últimamente apenas me había alimentado más que lo estrictamente necesario y mi peso había bajado considerablemente. Pero no tenía ningún hambre, notaba cerrada la boca del estómago. Él estaba sentado al filo del colchón, ojeaba el móvil con desinterés y exhalaba un suspiro de vez en cuando. Hice acopio de las pocas fuerzas que aún conservaba, sabiendo que mañana sería probablemente el día más difícil de toda mi existencia.-Ya he terminado la maleta, mañana por la mañana saldrá el vuelo. ¿Quieres que te despierte para venir con nosotros al aeropuerto?.-Cuestioné, avanzando desde el umbral de la puerta. Luzu se había ofrecido a llevarme, como también se había encargado de comprar los billetes y de ayudarme a grabar el vídeo de despedida. Aquel dichoso vídeo, lleno de cortes porque me descomponía frente a la cámara mientras hablaba y no deseaba que nadie me viera tan hundido. Ardía en deseos de estar con mi familia, quería que mi madre me abrazara como lo hacía cuando era un niño y me susurrara que todo saldría bien. Wily estaba distante, apenas habíamos hablado estos días, pero no me molestaba en acusarle por ello. También era muy difícil para él, la culpabilidad por dejarle empeoraba mi estado de ánimo hasta convertirlo en una carga insoportable.-No sé si podré.-Contestó, alzando la mirada de la pantalla del móvil para observarme. Me aproximé hasta su posición, asintiendo con la cabeza.-Lo entiendo Willy, no te preocupes. No te despertaré.-Dije, pretendiendo sonar comprensivo. Había imaginado infinitas veces que estaría en el aeropuerto cuando yo me fuera, pero quizá hacía bien. Sería más sencillo marcharme si no era su rostro lo último que viera antes de coger el vuelo. Nos quedamos callados, como sucedía tan frecuentemente. Éramos incapaces de mantener una conversación adulta, no intercambiábamos más de cuatro frases antes de que el silencio se apoderara de nosotros y nos quedáramos mirando al otro con suma tristeza. Las despedidas eran difíciles, y nosotros éramos conscientes de que únicamente nos quedaba una noche juntos. Al igual que éramos conscientes de que estábamos demasiado rotos para haber aprovechado las noches anteriores. Cada uno en su cama, cada uno con su sufrimiento, incapaz de compartirlo con el otro por miedo a lastimarnos todavía más. Me incliné y besé sus labios desesperadamente, me correspondió el beso y fue echándose hacia atrás hasta quedar tumbado sobre el colchón. Me tendí encima de su cuerpo sin dejar de besarle, saboreando la dulzura de sus labios. Repartí varios besos cariñosos por distintas zonas de su rostro, noté su agitada respiración contra mi cara. Besé sus tiernas mejillas, la punta de su nariz, su mentón y su frente. El dolor en mi corazón se tornaba cada vez más insoportable, su cercanía era lo que más me lastimaba, mi debilidad, mermaba mis defensas y me hacía todavía más vulnerable. Pero no podía evitar autolesionarme con su contacto, su esbelto cuerpo atraía al mío con la misma fuerza que un imán.-Perdóname.-Le supliqué, por milésima vez estos días. No podía dejar de implorar su perdón, por marcharme, por no ser lo suficientemente fuerte, por contagiarlo con mi tristeza, por ser incapaz de sonreír. Oculté mi rostro contra su pecho, noté como enterraba los dedos en mis cabellos.-¿Vas a olvidarme?.-Preguntó, escuchaba cada latido de su palpitante corazón. Sabía que sería incapaz de olvidarme de él, aunque quisiera que así fuera.-Jamás. ¿Tú vas a olvidarme?.-

Me desperté repentinamente, respirando con dificultad. El pecho descubierto me bajaba y subía con descontrol, mientras que intentaba recuperar el aire que aquel recuerdo me había arrebatado. Tenía la frente perlada de sudor, estaba tan alterado que se me escapó un improperio de pura impotencia. Detestaba soñar cosas tan realistas, pues me despertaba asustado, desorientado y herido. Jessica se revolvió bajo las sábanas, era lógico pensar que mi súbito sobresalto le había despertado.-Samuel.-Murmuró somnolienta, entreabriendo los ojos con sumo cuidado. Afortunadamente no era el tipo de persona que tuviera un mal despertar, ella rara vez se enfadaba. Puse los ojos en el reloj digital que había sobre la mesilla de noche, en su lado de la cama. Todavía eran las cuatro de la mañana.-Perdón por despertarte.-Susurré, intentando no pensar demasiado en los caprichos de mi subconsciente. Ella se mordió el labio inferior, mirándome preocupada.-¿Otra vez esas pesadillas? Hacía dos semanas que no las tenías..-Asentí apesadumbrado. Llevaba años soñando con el menor, su aparición en mitad de mis sueños siempre me perturbaba. A veces estábamos juntos, otras eran recuerdos reales mezclados con fantasía, otras veces él me odiaba.. todo ocurría en distintos lugares, distintas épocas, pero había un factor correlativo: Willy. Siempre que soñaba con él, me despertaba visiblemente alterado, algunas noches incluso lo hacía con las mejillas húmedas y saladas. A causa de estas ensoñaciones continuadas, mi insomnio había ido en aumento. Apenas dormía, pero las pocas horas que empleaba en descansar, soñaba. Como bien había dicho Jessica, hacía dos semanas que mis pesadillas se habían apaciguado, pero suponía que haberme reencontrado con Willy, había supuesto una influencia mental.-Lo sé.-Mascullé, notando la garganta reseca. No podía hacer desaparecer la imagen mental de su cuerpo bajo el mío, cada vez que intentaba relajarme esas últimas palabras se repetían como un doloroso eco en mi mente “¿Tú vas a olvidarme? ’‘ Me acarició el rostro con ternura y su largo cabello azabache me hizo cosquillas en los brazos cuando se aproximó para besarme los labios.-¿Estás bien?.-Me cuestionó ella, mientras que ordenaba mis revueltos cabellos con cuidado. Tragué saliva, intentando humedecerme la garganta.-No, no quiero volver a dormirme.-Confesé, mordiéndome la cara interior de la mejilla. En realidad no era cuestión de elegir, sería incapaz de volver a dormirme. Tenía miedo de volver a soñar, sería incapaz de soportar volver a despertarme esperando encontrar a otra persona conmigo.-¿Quieres que te acompañe?.-Los sueños habían empezado antes de salir con ella. Pero cuando empezamos una relación, no pude ocultarlos. Jessica no sabía que yo soñaba con Willy, simplemente estaba enterada de que yo había sufrido depresión hacía tiempo y enlazaba mis pesadillas con ese hecho. Me sentía mal por ocultar la verdad, pero era algo que no estaba dispuesto a admitir en voz alta. No dependía de mi mente despierta, dependía del subconsciente, algo que escapaba a mi control. Y a mi me gustaba controlar todo cuanto tuviera que ver con mi vida.-No, no. Duérmete cariño, necesitáis descansar.-Miré significativamente hacia su tripa, que se alzaba bajo las sábanas. Aún me costaba creerme que estuviera embarazada, me sentía orgulloso y asustado al mismo tiempo.

Tras abandonar la cama, me senté en el sofá del salón. Tenía el móvil en la mano, en tareas recientes figuraba el último vídeo que había visto, pausado en un segundo específico. Bajé el volumen para no molestar a mi pareja, la cual necesitaba descansar por dos personas. Cuidaba de ella lo mejor que podía, procuraba colmarla de mimos e insistía en que hiciera el mínimo de esfuerzo. Su personalidad bondadosa y pacífica me relajaba, conseguía aportarme la calma que tanto necesitaba. Pero la pantalla del móvil era la más absoluta tentación. Suspiré y presioné el vídeo con el dedo para ponerlo en marcha.-Y bueno nos hemos venido aquí a vivir durante una temporada a los ángeles como muchos habíais adivinado por facebook y por twitter..-Movía las manos mientras lo explicaba, mientras que yo permanecía a su izquierda, nervioso por nuestro atrevimiento y la presión de la cámara grabándonos. A veces veía vídeos antiguos, sin poder evitarlo, aunque fuera doloroso. Me preguntaba muchas cosas, imaginaba situaciones en las que hubiera tomado decisiones distintas. Me reía y disfrutaba al vernos divertirnos juntos, después me entristecía porque era consciente de que esa época jamás volvería. Pero quizá sí, existía una oportunidad. Puesto que debía hacer tiempo, permanecí visualizando nuestros vídeos hasta que ameneció.

Acordamos encontrarnos en la puerta del restaurante en cuestión. Le había llamado para darle una dirección, como quedamos el día anterior, cuando le retuve en el ascensor. Llegué puntual, ansioso de su presencia familiar. El hecho de habernos reencontrado resultó un completo éxito, no veía el momento de intentar recuperar su confianza, de modo que pudiéramos volver a mantener una amistad similar a la de antaño. Tenía otros amigos, conservaba muchas de las mismas amistades de mi adolescencia. Empezar a salir con Jessica, había contribuido a recuperar el trato de personas cuyo contacto consideraba perdido. Pero era incapaz de sentirme compenetrado con ninguno de ellos, esa magnífica afinidad únicamente me había ocurrido con el menor. Después de Willy, toda amistad me sabía a poco, todo compañerismo se me antojaba falso y desleal. Éramos almas gemelas, prescindir de su contacto durante cuatro largos años había sido suficiente para darme cuenta, lo necesitaba en mi vida, necesitaba que volviéramos a ser los mejores amigos. Romper con tu pareja es infinitamente doloroso, perder a tu mejor amigo es letal. Exhalé una bocanada de aire, preparándome para la velada. Puede que los primeros días fuera incómodo y complicado, pero todo sacrificio valdría la pena si eso suponía mantenerlo en mi vida. Quizá funcionaba, al parecer se había llevado bien con Jess. Lo vislumbré en la lejanía, alumbrado por las luces amarillentas de las farolas. Empezó a mirar hacia todas direcciones, buscándome. Cuando me localizó, levantó el brazo y empezó a caminar hacia mi posición. Apenas había crecido unos centímetros, por lo demás tenía el mismo aspecto de siempre, pero parecía más confiado y adulto. Lucía un sencillo abrigo negro, debajo del cual se adivinaba un trozo de tela verde. Aún tenía el cuerpo menudo, con sus extremidades largas y enjutas. Sus ojos rasgados se arrugaron cuando me sonrió. La situación acompañada de su resplandeciente sonrisa me evocó un arsenal de recuerdos. Hubo una etapa de nuestras vidas en la que no existía noche que no cenáramos juntos.-Hombre..-Saludé cuando estuvo lo suficientemente cercano, sin disimular una alegre sonrisa. Sus profundos ojos me examinaron inamovibles, decidí hacerme el tonto y fingir que no me percaté de estar siendo observado, mirándome los puños de la camisa, alisándolos con las manos.-Hola.. ¿Este es el sitio?.-Cuestionó, girándose hacia el restaurante a nuestra derecha. Se trataba de un pequeño local, sin temática específica. Disponía de una terraza donde también podías cenar, además del interior. Todo estaba decorado de la manera más sencilla, con cálidas tonalidades, en absoluto extravagante. Sobre la fachada estaba el rótulo donde figuraba el nombre del lugar, en letras rojas con relieve ’'El Salseo”.-Sí, no es gran cosa. La verdad es que nunca he venido antes.-Me excusé, encogiéndome de hombros. Había escuchado buenas críticas del sitio. No era caro, ni elegante, pero tampoco anti-higiénico o cutre. Lo había considerado perfecto para cenar en mitad de semana, con un amigo con el que ponerse al día. Y bueno, porque engañarnos, me hacía mucha gracia el nombre del restaurante. No abundaba la gente, había algunas pocas personas cenando fuera y otras en el interior, resguardándose del frío. Nos quedamos quietos mirándonos, hasta que mi estómago rugió. Ambos salíamos tarde del trabajo, por lo que era lógico que estuviéramos hambrientos. El ruido le causó gracia.-¿Estás bien?.-Preguntó risueño y socarrón, haciendo el amago de tocarme el estómago.-Sí, vamos dentro anda.-Sugerí, igualmente risueño tras comprobar que estaba de buen humor. 

Ocupamos una de las mesas en el interior del restaurante. Dentro hacía calor, el menor se quitó el abrigo y lo recostó sobre la silla. Desprovisto de su chaqueta, comprobé que bajo ella llevaba una camiseta de manga corta. Se distinguían distintos sonidos en el local: Los murmullos del resto de clientes, cubiertos al colisionar contra platos y un hilo de música ambiental. Pero eran ruidos casi imperceptibles, por lo que podríamos disfrutar de una buena charla sin interrupciones. Nos miramos de manera curiosa, en mitad de la ovalada mesa había un centro de flores artificiales.-Entonces.. ¿Estás trabajando en un hospital?.-Se aventuró a preguntarme, recostando los antebrazos sobre la mesa. Su pregunta resultó un completo alivio, estaba ansioso por comenzar a ponernos al día, después de tanto tiempo tendríamos infinidad de cosas de las que hablar.-Sí, pero es un trabajo temporal. Me gustaría dedicarme a otra cosa, o estudiar algo nuevo.. lo del hospital siempre ha sido más deseo de mis padres que mío propio. ¿Tú que tal con esa empresa?.-No tenía pensado seguir extendiendo mi período de tiempo como empleado del hospital. Decidí darle una oportunidad, puesto que un conocido familiar me había conseguido un trabajo de poca importancia. Lo acepté porque estar desocupado después del estrés constante y la falta de tiempo que había supuesto mi anterior empleo, era una tortura. Prefería estar ocupado que sin hacer nada, necesitaba sentirme útil y activo.-Bien, me siento bastante cómodo. No es el mejor trabajo del mundo.. pero meh, está bien.-Explicó con desinterés. Tenía a Willy por un chico de lo más trabajador, pero cuando yo le había conocido, él se dedicaba a algo que verdaderamente le entusiasmaba. Entendía que fuera distinto cuando tu empleo no era lo que esperabas, la dedicación de todo el mundo era mayor cuando disfrutaba con su labor. Me sentí en la obligación de ofrecerle mi más sincera opinión al respecto.-Pero no tienes que conformarte con sentirte cómodo, tiene que apasionarte lo que hagas. Por eso quiero otra cosa, algo que me guste tanto que no sienta que estoy trabajando mientras lo hago. Como cuando estábamos en Youtube ¿Sabes? Antes.. antes de lo que pasó, no se le podía llamar obligación, disfrutábamos mucho.-Inquirí con animación, pretendiendo motivar al menor y motivándome a mí mismo en el proceso. Ya tenía planteadas infinidad de actividades a las que dedicarme, que podrían hacerme sentir más feliz que seguir trabajando para el hospital. Él dejó salir el aire de sus pulmones con un suspiro, para después sonreír. Tenía una sonrisa radiante, siempre se ladeaba ligeramente hacia la comisura izquierda. El mero gesto me fascinó, tuve que mirar momentáneamente hacia otro lado para no quedarme abstraído en su sonrisa ¿Qué leches me pasaba?.-Lo sé, lo echo de menos. Aunque la tranquilidad tampoco está mal. Pero hay veces que tengo ideas ¿Sabes? Y pienso.. “Esto sería genial para un vídeo” y después es en plan.. ah, no.-Esbozó una breve risotada tras explicarse. Me alegraba que pudiéramos charlar sobre nuestro pasado con júbilo, y no con melancolía. Las cosas cambiaban, era un hecho inevitable, hecho que siempre me había gustado intentar asumir con positivismo. También reí, porque sus palabras era rotundamente ciertas, era algo que me ocurría con frecuencia.-Sí, tío. Me pasa exactamente lo mismo. ¡O cuando sacan un nuevo vídeojuego! Pienso si lo hubiera subido a mi canal o no.-Conté alegremente, como si estuviera recitando un monólogo. Al principio, cuando tuve el tiempo y las ganas de volver a jugar a vídeojuegos, se me había hecho extraño no tener que hacer mi presentación cien veces antes de ponerme a jugar.-Exacto, suele pasarme.-Concordó Willy, alzándose de hombros con diversión.-Al fin alguien que me entiende, no he podido hablar con mucha gente de este tema. Es.. complicado, cuando cambias de aires.-Musité, extendiendo la mano hacia los claveles de plástico y acariciando sus pétalos con indiferencia. Prefería no hablar del tema con personas que no hubieran formado parte de Youtube, porque sabía bien que toda comprensión por su parte sería fingida. En cambio, él me comprendería, él me comprendería mejor que nadie en el mundo.-Yo hablé con otros Youtubers poco después de terminar, luego fui perdiendo el contacto. Aunque todavía hablo con algunos. Hace no mucho que vi a Alex, me preguntó por ti. Siempre suelen preguntarme por ti.-Expresó adusto, mientras que su profunda mirada seguía el trayecto de mis dedos sobre las flores. Me sorprendió escuchar sobre nuestro amigo común, pues no había sabido nada sobre él en mucho tiempo. Esperaba que fuera feliz.-Madre mía.. Alex, que será de su vida. Dale recuerdos de mi parte la próxima vez que lo veas. En todo este tiempo solamente he sabido de Luzu, y ahora de ti..-Alcé la mirada de los rojos pétalos artificiales a sus ojos en forma de lágrimas. No creí necesario mencionar que todas las veces que había hablado con Luzu, intentaba sonsacarle información sobre él. Procuraba no hacerlo, pero la duda era superior a mis fuerzas, al final en mitad de nuestras conversaciones siempre terminaba saliendo un: “Oye, y como está Willy..?’' El pelinegro me correspondió la mirada, sus indescifrables ojos oscuros volvieron a atraparme. ¿Qué estaría pensando? ¿Le ponía alegre que estuviéramos hablando como en los viejos tiempos? ¿Le ponía triste? No dejábamos de mirarnos, sin decirnos absolutamente nada, hasta que el camarero se aproximó a nuestra mesa, interrumpiendo el intenso contacto visual. No esperaba su presencia, la de mi acompañante había conseguido hacerme olvidar incluso lo hambriento que estaba.-Buenas noches ¿Qué van a pedir?.-Preguntó con educación el hombre, tendiéndonos las cartas y quedándose inmóvil mientras las leíamos. Willy la estuvo observando durante un minuto, para después devolvérsela al camarero, un hombre de mediana edad.-Alitas de pollo y una cocacola.-Anunció su decisión, sin titubear. Los ojos del camarero se pusieron inmediatamente sobre mí, que también le tendí el variado menú tras haberlo ojeado más bien poco.-Para mí una ensalada césar, y lo mismo para beber.-Declaré, frotándome las manos.con avidez. El camarero asintió, nos recordó que la comida estaría lista enseguida y se marchó para seguir atendiendo al resto de la escasa clientela.-Aún te cuidas.-Afirmó Willy con cierta timidez, tras quedarnos nuevamente solos. Había olvidado de que estábamos hablando exactamente antes de ser interrumpidos.-Claro hombre, es importante.-Me golpeé el pecho con un puño de manera cómica para corroborarlo. Siempre me había molestado en alimentarme bien, llevar una dieta sana y ser activo en el gimnasio. Cuando algo me gustaba mucho, lo llevaba hasta el extremo.-¿No vas a cambiar nunca?.-Preguntó con retórica, fui incapaz de buscar un significado a la expresión de su rostro. Parecía expresar molestia y cariño al mismo tiempo. Me gustaría poder adentrarme en su mente.-He cambiado. En algunos aspectos.. en otros no.-Contesté dubitativo. Sabía que después de lo que nos pasó, era imposible que no hubiera escarmentado. Ya no confiaba tanto en las personas, lo que por una parte era algo bueno.-¿Ya no estás obsesionado con el orden?.-Preguntó él, con cierta diversión. Se inclinó sobre la mesa. Ambos teníamos tenedor y cuchillo sobre el mantel, escrupulosamente rectos apuntando hacia adelante, con el perfecto diámetro de separación. El menor giró el tenedor hacia la derecha, estropeando toda simetría. Volvió a sentarse y me examinó con curiosidad. Procuré no quedarme mirando la pésima colocación de los cubiertos, pero su desigualdad me ponía muy nervioso, notaba un nudo oprimiendo el pecho y la imperiosa necesidad de volver a colocarlo. Parecía disparatado, pero estaba poniéndome nervioso por semejante tontería.-… bueno, tú ganas.-Anuncié jovial, girando el tenedor nuevamente para que adoptase la misma posición que el cuchillo. Él empezó a reírse, con su extraña y característica risa. Fue música para mis oídos, después de tanto tiempo de oírla exclusivamente en vídeos, la había añorado.-¿Estás viviendo con tus padres?.-Cuestioné curioso, cuando volvió a establecerse el silencio entre nosotros. Sabía, según se me había informado, que había permanecido unos años en nuestra casa de Los Ángeles. No me extrañaba, puesto que siempre había soñado con vivir ahí. Pero me preguntaba cuan difícil había tenido que ser para él convivir con los recuerdos que ahí residían.-No.. uff.. no.-Respondió raudo, haciendo una mueca de disgusto. Alcé las cejas, inconforme ante semejante contestación.-Oye, oye ¿Porqué esa respuesta? Yo a tu edad vivía con mis padres.-Le recordé, puesto que era cuatro años menor que yo. Él mostró su blanca dentadura con una sonrisa burlona.-Por eso. Quizá si no te hubiera convencido de mudarte conmigo, seguirías viviendo ahí hasta los cuarenta.-Se mofó juguetón. Recordé su propuesta, lo mucho que había insistido para convencerme, como me había dejado llevar por él, decidiendo vivir en un país cuyo idioma no comprendía.-Eres igual de tonto que siempre. Pues bien cómodo que estaba yo con mis padres.-Espeté, puesto que no lo consideraba en absoluto vergonzoso, la familia era siempre lo más importante, los que jamás serían capaces de fallarnos. Me enseñó las palmas de sus manos delgadas, como pidiendo clemencia con ellas.-Ya, lo sé, lo sé, no te me alteres. Hasta hace poco aún vivía con ellos, solamente quería hacerte enfadar.-Se excusó divertido. Me alegró verle más desenvuelto que durante la noche anterior, en casa apenas hablaba y tenía lívido el rostro. Estaba claro que no podríamos habernos puesto al día como era debido con mi actual pareja presente, por complaciente que ella fuera.-¿Con quién vives ahora?.-Interrogué, siendo incapaz de imaginarlo compartiendo piso con otra persona.¿Viviría solo? Sería bastante extraño, y complicado respecto a los gastos.-Comparto piso con dos amigos, bueno, amigos.. es complicado. Estaba buscando piso, por probar algo nuevo.. ya sabes que me aburro fácilmente. Mi tía me dijo que la hija de una amiga suya estaba buscando compañero de piso, así que me apunté. No sé porqué, pero me apetecía más vivir con desconocidos que buscar piso con alguien que ya conociera.-Escuché atentamente su relato. Encajaba con Willy, él siempre se aventuraba, se apuntaba a todo sin ser conocedor del resultado. Siempre le había admirado en ese sentido.-¿Y qué tal?.-Tenía mucha curiosidad por toda su vida en general, después de haberle conocido al completo durante tanto tiempo, quería volver a saber todo sobre él.-Me fue bien. Ya sabes como soy, me da por encerrarme en mi habitación para jugar y no salgo en días, así que no tenemos demasiados problemas. Con el tiempo nos hemos hecho amigos.-Estaba apunto de lanzar un arsenal de preguntas indiscretas al respecto, pero el camarero apareció sujetando una bandeja con nuestras cosas.

Dejó la cena sobre nuestra mesa. Una ración generosa de alitas de pollo y una ensalada césar. Estuvimos devorando nuestra cena, cada tanto hablábamos sobre juegos u otras cosas de interés. La ensalada estaba deliciosa, sazonada de mil maneras y con sus porciones de pollo repartidas entre las hojas de lechuga. Cuando terminamos no hubo restos con sobras en nuestros platos. Me recosté contra la silla y bufé con pesadez, estaba lleno aunque fuera una simple ensalada, las raciones eran bastante grandes. Me fijé en el menor, que estaba acariciándose su estómago plano como si estuviera apunto de explotar. Tenía los rosados labios brillantes, aceitosos por culpa de su cena. Resplandecían en su pálido rostro, parecían estar gritando por un beso.-Tienes..-Empecé a murmurar, extendiendo el brazo hacia su rostro y rozándole una comisura con el dedo índice. Contrajo una expresión confusa, después pareció comprender que intentaba advertirle y se relamió los labios. Su lengua me humedeció la yema del dedo, el cual aparté instintivamente como apartaría la mano del fuego si estuviera quemándome. Un estremecimiento me recorrió el cuerpo ante aquel contacto, tuve que retirar la mirada de sus labios, que seguían brillando ahora por la saliva.-Willy..-Empecé a pronunciar, notando un agradable cosquilleo en el estómago. Sus mejillas mudaron de color, sonrojándose de la manera más adorable.-¿Qué-Qué tal con Jessica? Vas a ser padre, eso es.. raro.-Comenzó a balbucear, cambiando bruscamente de tema. Sus palabras fueron como un jarro de agua fría, consiguieron devolverme a una realidad que únicamente sus apetecibles labios podían hacerme olvidar..-Ya.-Añadí con simpleza, siendo incapaz de comprender el motivo para un tema tan incómodo e inadecuado.-Pero eso es genial. Siempre quisiste tener hijos, debes estar encantado.-Me mordisqueé el labio inferior. ¿Significaba esto que no le importaba en absoluto verme convertido en padre? Francamente, me alegraba. Prefería verle indiferente que sufriendo.-Lo estoy, realmente quiero serlo. Me asusta un poco hacer las cosas mal.. pero ya sabes, siempre he creído que sería un buen padre.-Exclamé, sin poder evitar esbozar una amorosa sonrisa al recordar haber estado presente durante las primeras ecografías. Me imaginaba cuidando de un niño, intentando criarlo de la mejor manera posible, de modo que desarrollara su imaginación y no tuviera miedo de ser él mismo.-Uf.. No puedo imaginarte siendo padre. Antes cuando hablabas del tema parecía algo demasiado lejano, y ahora lo serás en unos meses.-Dijo, cogió el tenedor y volvió a soltarlo enseguida, como si no supiera que hacer con las manos o no pudiera dejarlas quietas.-Lo sé.. al principio me chocó, me quedé helado. Pero era inevitable, y también me hace ilusión. Aunque es extraño.. una gran responsabilidad, es como si tuviera que sentirme más adulto que nunca, pero me siento exactamente igual que siempre.-Expliqué. Recordaba ese momento, no me había gustado en absoluto que estuviera embarazada, porque sabía que muchas cosas cambiarían. Pero con el tiempo lo había aceptado, terminando por acostumbrarme y sintiendo ilusión por el nacimiento de nuestro pequeño. Willy se quedó completamente callado, me pregunté si debía estar arrepintiéndose de haber sacado el tema a colación. Un incómodo silencio sepulcral se estableció entre nosotros, y decidí aprovechar para formular la pregunta que me había estado carcomiendo desde el principio.-¿Y tú tienes pareja?.-Cuestioné, sin saber exactamente que respuesta me complacería, pero esperando aterrorizado e impaciente. Pareció que pensaba detenidamente la respuesta.-No. Definitivamente no tengo. Hay algo.. pero no somos pareja.-Contestó, el alivio ocasionado por su primera respuesta, se evaporó al terminar de hablar. Noté acelerarse a los furiosos latidos de mi corazón.-¿Algo?.-Repetí, sin poder o intentar ocultar mi interés hacia su actual vida sentimental. Él asintió, sin mucho convencimiento.-Sí, con mi compañero de piso.-Aspiré aire por la nariz y lo dejé escapar con la boca. Se notaba que no quería hablar del tema, apenas decía nada y sus respuestas eran pobres e inconclusas. -¿Qué pasa?.-Dije impaciente, sin lograr entender porqué me ocultaba aspectos sobre su vida sentimental, cuando él estaba al tanto de la mía.-Me da vergüenza.-Susurró con timidez. Dejé atrás toda educación, y no pude evitar formular la más indiscreta de las preguntas.-¿Habéis..?.-Interrogué mientras que juntaba mi dedo índice diestro con el izquierdo, apretando uno contra el otro y mirándole sugerente. En ese momento su rostro se puso todavía más colorado que los claveles sobre la mesa, frunció el entrecejo.-¿Qué leches dices? No creo que debamos hablar de esto. Yo no te pregunto si tú lo has hecho con tu novia.-Frunció los labios, dándose cuenta de lo absurdo de su comentario justo después de decirlo.-Bueno, porque la respuesta es evidente.-Me reí suavemente, liberando la tensión que se había acumulado en mi espalda.-Solamente quiero saber que sois.-Añadí amablemente, en un tono cariñoso para no hacerle sentir mal.-¿Porqué?.-Insistió con sequedad. Intenté relajarme, no quería presionarle, procuré hacerle entender la razón de mi obstinación.-Me importas, me preocupo por ti.-Manifesté sinceramente, sonriéndole con ternura. Él suspiró.-Por favor, Vegetta. Que soy mayorcito.-Me recordó, y tenía toda la razón. Ambos éramos adultos, pero eso no significaba que fuera capaz de verle como algo más que un niño. Después de todo, lo último que había sabido sobre él en el terreno amoroso, es que era poco más que un novato. Aún así se encogió de hombros, dándose por vencido, y comenzó a explicar.-Somos.. ¿Amigos con derecho? Por decirlo de alguna forma. Ninguno de los dos quiere tener una relación seria con el otro, y tampoco se puede considerar una relación abierta.-Intenté no imaginarme a un ente desconocido acostándose con el menor, rodeándolo con sus brazos, intercambiando fluidos. Pero fueron vanos mis intentos, semejante imagen mental consiguió revolverme el estómago y provocarme malestar.-Que extraño.-Murmuré, intentando aparentar absoluta normalidad, mientras que procuraba recomponerme.-¿Qué?.-Parecía ofendido, aunque no fuera esa mi intención.-Tú.. manteniendo ese tipo de relación, no te pega.-Exclamé lo que pensaba. Le consideraba tímido y ajeno a ese tipo de actividades, cuando le había conocido nunca se le oía hablar de chicas o chicos. Después, cuando empezamos a relacionarnos como algo más que amigos, jamás habría creído que aceptara tener relaciones esporádicas sin amor de por medio.-¿Porqué no me pega?.-Inquirió. Yo no le juzgaría, tenía una mente liberal y comprendía perfectamente el sexo sin amor, pero no quería ni imaginármelo. Era inusual en él.-No va contigo.-Esperaba dejar el tema pronto, no entendía que resultaba tan extraño en que me hubiera sorprendido la noticia.-Quizá yo sí que he cambiado.-Añadió, frío como un témpano de hielo. Acto seguido abandonó la silla y caminó hasta la barra para pagar.-Sigues igual de borde que siempre, eso seguro.-Mascullé tras levantarme también, acercándome y pagando mi parte de la cena.

Salió del restaurante apresuradamente, tuve que correr para pisarle los talones. No entendía sus arranques bipolares, apenas me habló hasta que pasaron cinco minutos, entonces todo volvió a transcurrir de manera amistosa y cómoda, como la mayoría de nuestra velada. El cielo era como un oscuro lienzo, en algún lugar salpicado por un luminoso manto de estrellas. En nuestra ciudad esas cosas eran imperceptibles, la iluminación artificial y la contaminación nos impedían disfrutar de algunos milagros de la naturaleza. Recordaba cuando mi abuelo me llevaba al campo, desde ahí sí que podían apreciarse las constelaciones. Paseamos por las calles, con el frío viento soplando con fuerza y helando nuestros huesos.-Vegetta.-Musitó Willy, que se había puesto su abrigo negro y resguardaba las manos en los bolsillos.-Dime.-Pedí, maldiciendo no haber traído puesto más que una elegante camisa.-Tú dentro de unos años.-Seguí con la mirada la trayectoria de aquello que su dedo índice señalaba. Era un hombre de unos cincuenta años, completamente calvo.-Estás graciosete ¿eh?.-Le empujé suavemente con el hombro, apenas se tambaleó un poco antes de estabilizarse y sonreír burlón.-Claro.-Admitió con satisfacción. Seguimos caminando y charlando hasta que me paré en seco, entonces el menor se detuvo también, mirándome interrogante.-¿Qué pasa?.-Preguntó, sin entender mi súbita parada. Yo señalé un restaurante chino, aguantándome las ganas de reír.-Tu negocio familiar.-Espeté, para devolverle la jugada anterior. Puso los ojos en blanco y continuó caminando.-Tonto.-Susurró, mientras que yo me reía sonoramente detrás de él.

Giramos un par de calles, hasta darme cuenta de que mi casa no se encontraba demasiado lejos.-¿Por dónde vives?.-Pregunté curioso, puesto que desconocía un dato tan simple, ni sabía de que manera había venido en mi encuentro.-Vivo a unas calles de tu casa, por eso fui yo a entregar el portátil.-Respondió, por lo que escruté los edificios un momento, preguntándome si alguno sería el suyo.-¿En serio? Y no nos hemos cruzado nunca. Podrías haberte puesto enfermito y yo te habría atendido ¿Te imaginas? Sería un encuentro menos cutre, más peliculero.-Empecé a fantasear, poniéndome en situación. Era curioso que no hubiéramos coincidido con anterioridad, quizá incluso habíamos estado en el mismo sitio pero sin habernos avistado mutuamente. Mis ocurrencias le hicieron reír.-Prefiero que no..-Musitó, sacudiendo enérgicamente la cabeza.Yo seguía cavilando opciones, posibles casualidades graciosas.-O en la carnicería. Podrías haber sido carnicero. Y yo diría.. ’'Señor, un kilo de carne” entonces tu te girarías a cámara lenta, con una redecilla en el pelo.-Relaté sobre la marcha, sin pensar ninguna de mis palabras con detenimiento antes de decirlas.-Eh, él solito.-Acusó él. Hacía años que no le escuchaba decirme eso. Seguía imaginándomelo vestido de blanco, con una redecilla cutre cubriéndole el pelo y cortando trozos de carne. No pude evitar una estruendosa risotada, llevándome las manos al estómago.-Tú con una redecilla en la cabeza.-Repetí entre risas, sin importarme si algunos de los pocos transeúntes presentes me miraban como si estuviera demente.-No me hace ninguna gracia.-Susurró, pero estaba claro que mi risa le contagiaba, no podía disimular su gran sonrisa.-Venga, di alguna forma tú.. ya verás, ya verás que eres peor..-Animé, mirando sus pequeños y achinados ojos oscuros. Él se quedó pensativo durante mucho tiempo.-Hmm…¿En la calle? Ay, no es me ocurre nada.-Se quejó, trazando el amago de una sonrisa. Había esperado que dijera algo mucho más absurdo, pero me alcé de hombros-Es que tu no tienes mi graaan…….imaginación.-Dije, haciendo una pausa entre palabra y palabra. El menor alzó el arco de la ceja.-Claro, lo que tú digas.-Murmuró irónico, recostándose contra el portal de un edificio cualquiera. Me reí alegremente, inclinándome hacia él.-Te echaba tanto de menos..-Confesé con naturalidad, observando su rostro. Le iluminaba tenuemente la luz amarillenta de las farolas, la cual nos ayudaba a guiarnos durante la noche.

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-Vegetta..-Tenía una expresión feliz a la par que tímida, estaba apunto de preguntarle que deseaba, pero mi teléfono móvil empezó a agitarse en el bolsillo del pantalón. Me miró con ojillos curiosos, revoloteando las escasas pestañas.-Disculpa.-Me excusé ante el chico, sacando el teléfono para atender la llamada.-¿Diga?.-Pregunté, pues no me había fijado en el nombre del contacto, una manía mía bastante frecuente.-Cariño.-Reconocí la dulce y femenina voz de mi pareja. Me puse algo nervioso, me giré para no seguir mirándole mientras hablaba.-Cariño ¿Qué pasa?.-Susurré en voz baja, caminando unos pasos por el portal.-Quería saber si tardarías mucho en venir, tengo sueño, para saber si esperarte.-Me giré para comprobar que el menor seguía recostado contra la pared a unos pocos pasos de distancia.-Pues.. no lo sé, estoy aquí con Willy. Tú descansa, no te preocupes, he cogido las llaves.-Tuve la necesidad de llevar la mano al bolsillo de mi pantalón y comprobar que las llaves se encontraban ahí.-Vale, divertíos. Dale recuerdos a Willy, dile que se pase por casa cuando quiera. Un beso cariño, te quiero.-Sonreí, su amabilidad hacia mi Willy me complacía bastante, aunque ella desconociera nuestro pasado juntos.-Yo también, que duermas bien.-Añadí, ya volviendo a erradicar la escasa distancia que nos separaba. Colgué la llamada y volví a guardarme el móvil.-Era Jess, te manda recuerdos ¿Qué ibas a decirme?.-Pregunté, mirándole fijamente. No me respondió, la expresión de su rostro había cambiado por completo, ensombreciéndose.-¿Qué te pasa?.-Insistí preocupado, puesto que quizá algo le estaba acongojando. No quedaba rastro de su mirada curiosa, solamente un frío glacial adueñándose de sus pupilas.-No quiero que seamos amigos.-Declaró, con una franqueza brusca que me alarmó. No comprendía hasta que punto estaba bromeando. Tenía un humor cambiante-¿Porqué?.-Sus labios formaban una línea recta, mientras que sus ojos brillantes me escrutaban con dureza.-Hiciste mal al pedírmelo, es injusto.-Empezaban a marearme sus respuestas, las bruscas alteraciones emocionales. De no querer que fuéramos amigos ¿Porqué venir a cenar? ¿Porqué llegar tan lejos? Estábamos riéndonos juntos, nos habíamos puesto al día. Él había aparentado alegría durante la mayor parte de nuestra velada.-¿Injusto? No lo entiendo Willy, lo estamos pasando genial.-Parecía que mis palabras le hubieran traspasado, seguía impasible.-Ese es el problema. No quiero que me restriegues por la cara lo feliz que eres con otra persona.-Se me agitó la respiración e intente regularla, sin comprender porque no lo había mencionado antes. No era necesario mentirme, de haber sido sincero, yo le habría entendido.-Me dijiste que te alegrabas por mi.-Dije, recordando aquel momento en el ascensor, cuando me había negado que estuviera incómodo con nuestra situación.-Me alegro de que seas feliz con tu pareja, pero no me alegro de que salgas con alguien y al mismo tiempo quieras recuperar mi amistad.-Lo espetó ofendido, como si el hecho de que yo quisiera recuperar nuestra amistad fuera algo malvado. No comprendía como podía tomárselo así, yo siempre trataría de ser su amigo, aunque él tuviera pareja, aunque me doliera, porque nuestra amistad estaba por encima de esas cosas. Éramos más que amor, al igual que éramos más que amigos.-La quiero recuperar porque es muy importante para mí.-Confesé, tratando de hacerle entender que carecía de motivos para enfadarse.-Si fuera importante no me habrías dejado tirado..-Sus palabras fueron como un millón de cristales clavándose en mi piel, abriendo antiguas heridas que creía cerradas y llenándome de dolor. Me aparté de él, intentando moderar la cólera que tan inaceptable acusación estaba empezando a provocarme.-No me lo puedo creer ¿En serio, Willy? Vas a montarme una escenita después de cuatro años. Decir que te dejé tirado..-Era increíble. Había pasado meses sumido en la tristeza, sin poder abandonar la cama porque se me caía el mundo encima. Decidir abandonar dos de las cosas que más amaba, no había sido nada fácil, y ahora él estaba reprochándomelo como si lo hubiera hecho por mero placer.-Es fácil para ti porque por lo visto superas las cosas muy rápido.-La ansiedad empezaba a dominar cada músculo de mi cuerpo. Insinuar que había superado rápida y fácilmente nuestra ruptura, como si hubiera rehecho mi vida una semana después de separarnos. Era inconcebible que estuviera echándome la culpa de todo, que hablara como si él fuera el único con sentimientos.-Increíble.. ¿Vas a hacerme una escena de celos? ¿Es eso?.-Despegó el cuerpo de la pared, cerrando las manos en un puño y mirándome furioso.-¡No estoy celoso! Pero fuiste un egoísta y nunca tuve la oportunidad de decírtelo.-Recordé no poder pisar la calle sin terminar rodeado por un montón de personas que me conocían. Preguntándome por la foto, pidiéndome que volviera o burlándose de mi desgracia. Para evitar momentos así, había pasado demasiado tiempo enclaustrado en mi habitación, con mi familia como única compañía. Las noches en las que me derrumbaba, le llamaba por teléfono, y él no lo cogía. Me dijeron que también Willy estaba triste desde mi marcha, que consideraba mejor no hablar conmigo, que sería difícil para él. Yo no me enfadé, ni seguí insistiendo. Le comprendí, porque su bienestar era más importante que mi necesidad de escuchar su voz. Y aquí estaba, llamándome egoísta y acusándome de todos nuestros males.-Tú eres un egoísta Willy, estaba fatal y lo sabes. Engañate pensando que me fui por egoísmo o porque no lo necesitaba, si eso hace más fácil para ti el hecho de que no hayamos estado en contacto durante todo este tiempo.-Exclamé, dando por hecho que era más sencillo para él culparme de nuestras desgracias que admitir la cruda realidad. Que la sociedad nos había separado, que vivíamos en un mundo injusto-¿Eso es lo que crees que estoy haciendo?.-Cuestionó con desprecio. Me apresuré a responder, el frío no me calaba los huesos más que sus duras acusaciones.-Obviamente, cuando pasó eso me comprendiste, me apoyaste.. me perdonaste.-Le recordé, intentado ignorar el punzante dolor en mi corazón. Era un tema muy delicado, que había intentado evitar. Ahora él tenía ganas de discutirme, y lo único que deseaba era que intentara comprenderme.-Nunca te perdonaré por dejarme.-Había soñado demasiadas noches con este momento. Yo rogándole perdón, él negándomelo. Mi mayor temor desde hacía tiempo, era que él me odiara, que fuera incapaz de perdonarme. Lo había imaginado tantas veces maldiciendo mi nombre, intentando borrar nuestros recuerdos de su mente y deleitándose con mi sufrimiento. Esperaba despertarme y descubrir que seguía soñando, pero no era así.-Solo intentas herirme porque estás enfadado. Y deberías parar antes de que lo consigas y te arrepientas.-Intenté aparentar calma, pero me fue imposible. Los recuerdos me dificultaban la respiración, me dolía el pecho como si lo hubieran pateado y solamente deseaba escuchar que no lo decía en serio, que la rabia hablaba por él. Necesitaba su perdón más de lo que necesitaban aire mis pulmones-No estoy enfadado, lo digo en serio. No te perdonaré. Me desperté y tú ya no estabas.-Mi vista empezó a nublarse, y el menor se convirtió en una silueta borrosa. Lo recordé durmiendo entre las sábanas, parecía un ángel cuando estaba dormido. Había besado sus labios antes de marcharme al aeropuerto, sin recibir una respuesta.-Me dijiste que no podrías..-Mascullé, recordando con nitidez como me había confesado que sería incapaz de verme marchar.-¡Me da igual, Vegetta! Me da igual lo que te dije, me desperté y ya no estabas, te habías ido.-Tuve que cubrirme el rostro con ambas manos, sus recriminaciones estaban machacándome. Cada vez me hacían sentir más débil, más vulnerable, más culpable.-Cállate Willy. Tampoco fue fácil para mí, estás siendo injusto, no tienes razón y lo sabes.-Dije sin convencimiento, de manera lastimera. Tenía demasiadas ganas de llorar, intentaba ser fuerte, no quería que volviera a verme como un niño indefenso. Estaba siendo tan cruel que terminaría haciéndome decir algo de lo que después me arrepentiría.-Seré injusto y cabezota, pero tú eres un egoísta de mierda. ¿Sabes? Jessica es demasiado buena para ti.-Siguió en su empeño de lastimarme de la peor manera posible, y estaba consiguiéndolo.-Willy..-Me descubrí el rostro, mirándole. Rabia y tristeza se entremezclaron, formando una explosión en mi interior. El odio de una persona común hiere, el odio de una persona querida mata. Jamás pensé que sería él quién empuñara el cuchillo, cada palabra suya era como si me apuñalara.-Pero bueno, a ella no la dejarás. Ella tiene un buen motivo para retenerte.-Se señaló el estómago significativamente, trazando una prominente barriga imaginaria. Me agotó la paciencia. Mi corazón latía tan fuerte que lo escuchaba en los oídos, y la rabia se acumulaba en mi garganta como un peligroso veneno. Lo dejé salir, sin pensar en las repercusiones. Me recordé sujetando el móvil con las manos temblando, los ojos llenos de lágrimas y sintiéndome desolado al escuchar su contestador.-Y al parecer tú tienes una forma peculiar de intentar retener a tus compañeros de piso. Espero que con este te funcione mejor.-Me sentí liberado. No sabría decir si por mis crudas declaraciones, o si por el hecho de pestañear y liberar las lágrimas que se me habían acumulado en los ojos. Willy dio un paso hacia atrás, apartándose como si mis palabras hubieran sido un bofetón.

Nos miramos unos segundos, todo rabia y egoísmo, entonces salió corriendo. Claro que no pensaba lo que había dicho, y haberle devuelto su dureza no me hizo sentir mejor. Intenté estabilizarme, y proferí un grito de pura frustración. Cerré la mano en un puño y golpeé la pared para desahogarme, deseando haber sido más fuerte, haber sido lo que él esperaba de mí. ¿Acaso siempre sería incapaz de cumplir las expectativas de las personas que quería? Caminé con lentitud hacia casa, con la pequeña esperanza de encontrarle en mi camino. Pero no lo encontré, mi única compañía fue el palpitante dolor acumulado en mis ensangrentados nudillos y  el suplicio por mis tortuosos pensamientos.

OFF:

Holo, espero que os haya gustado.

Me ha costado mucho tiempo, y estoy algo inconforme con el final pero fnsdfs Si no lo acababa hoy me moría. xDD

Quiero aclarar una cosa, porque siempre os metéis con vege <3 y ahora no sé si os meteréis con mi chino (?) Pero es que yo pienso que las personas no son perfectas, que a veces dicen o hacen cosas malas, aunque no sean malas personas. Que en caliente todos podemos soltar cosas y luego arrepentirnos. 

y eso, para que no lo paguéis con eshos, no son ángeles (?)

 Por cierto si no sois de escuchar música mientras leéis, os recomiendo que cuando acabéis de leer la escuchéis igualmente porque es PRECIOSA <3 Y pega mucho con la situación.

Se notaba la garganta reseca, y no, no es porque justamente hubiera tenido taller de canto antes, se notaba de esa manera varios días antes y temía haber enfermado de la garganta. Así que decidió hablar lo menos posible durante el resto del día, una táctica un poco estúpida, pero bueno. Tampoco es que mucha gente le dirigiera la palabra, con lo insoportable que Ettie se mostraba normalmente. Así, sentada en una mesa vacía en la cafetería, comenzó a comer su plato de espaguetis, notando un sabor peculiar en estos: -¿Pero qué…? Se suponía que eran boloñesa, por dios. Qué coño le han echado.

Quisiera que te enamoraras de mi en invierno, porque es en invierno cuando el cuerpo permanece cubierto de ropa y casi no se nota el físico, porque es en invierno cuando el cabello se humedece, la piel se reseca y los labios se congelan y es cuando más difícil resulta verse arreglada a causa del frío. Quisiera que te enamoraras de mi en invierno, para que nada exterior distraiga a tus ojos de su única misión que es mirar los míos y anhelar ver a través de ellos mi corazón.
Quisiera que te enamoraras de mi en invierno, para que cuando llegue el verano no haya nada nuevo que florezca que valga mas que ver mis mejillas tornarse rojizas gracias al viento y porque te aseguro que no existe momento mas perfecto, que el que se produce al abrazarse bajo la lluvia de invierno, mientras se anhela la dulce caricia de un beso.
—  Quisiera que te enamoraras de mi en invierno
Cap. 2015 pág. 344 de 365

Hoy me desperté con una ausencia nueva. Es que recién supe que había pasado tanto tiempo desde el famoso “no quiero volver a saber de ti”, que mis manos no se habían percatado que me habías soltado (de verdad) aquella vez. No lloré, pero si mis ojos se volvieron agua y recuerdos. Sentí frío y como la piel reseca. Es que esta vez sentí por dentro lo que pasa cuando alguien se va (de verdad), lo que pasa con uno cuando de repente se da cuenta que alguien decidió arrancarlo de los adentros y cerrar la puerta sin remordimientos.  El otro día escribí sobre él, pero su indiferencia enlutó mis letras. También pensé en decirle un hola, en abrir un poco una rendija para ver cómo estaba su vida (sin nosotros de verdad), pero me arrepentí. Hoy lo eché de menos, cerré los ojos para recordar cuando éramos felices pero lo único que llegaba a mi mente era el derrumbe de sus palabras, eran sus ojos llenos de nada al verme lejana. Quisiera saber si me extraña (de verdad), si un día que otro ha querido romper esa promesa de  "no volver a saber nada", pero sé que es inútil. Me toca acostumbrarme a esta ausencia nueva, aprender a amarla y abrazarla porque por lo que veo su estancia conmigo será para siempre.

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M. Sierra Villanueva

Lo difícil es empezar. Es cierto, la mayoría lo hemos vivido y, al menos una vez en la vida, no pudimos saltar el obstáculo e iniciar. 

Soy uno de los tantos a los que les cuesta mucho trabajo dar el primer paso y generar la inercia suficiente para hacer funcionar una idea, un trabajo, un proyecto o una simple tarea sin importancia. Pero también me cuesta trabajo perseverar.

Cuando dicen que lo más difícil es empezar, están dejando implícito que una vez que inicias las cosas empiezan a fluir de forma sencilla y te puedes dejar llevar por la marea, la corriente o la inercia del proyecto y todo saldrá bien. Parece aparente que todo el que inicia se quedará enganchado y su motivación se estará renovando de forma automática. Al menos a mí me hacen pensar que una vez que inicias las cosas serán sencillas y no volverás a batallar para continuar. Ese, en mi experiencia, nunca es el caso.

A mí me cuesta mucho trabajo iniciar. Cuando logro dar el primer paso entro a una pequeña burbuja en la que logro, con cierta facilidad, superar los obstáculos mentales de flojera, apatía e inseguridad que normalmente me asedian. Eso me dura unos días, a lo mucho una semana; después vuelvo  a empezar, sólo que esta vez no es iniciar, sino continuar, lo complicado. 

Después de la breve euforia de haber iniciado, cuyo estado y efecto es similar a una estrella en Mario, debes enfrentar la reseca de haber iniciado. Ya diste los primeros pasos, ¿ahora qué? ¿A dónde vas con esto? ¿Qué quieres lograr? Con la resaca regresa la inseguridad y con más fuerza: No eres bueno, esto es ridículos, ¿qué esperabas? ¿en serio pensaste que podrías hacerlo bien? Mejor deja las cosas aquí antes de que te hundas más. Un ejemplo de cuánto me cuesta seguir adelante es este pequeño escrito, estuve a punto de abandonarlo tres veces por diferentes razones.

Conforme vas avanzando estos momentos de dudas y colapso se van haciendo más grandes y lidiarlos es una carga cuyo peso aumenta con el tiempo. Cuando nos dicen que iniciar es complicado olvidan decir que continuar es más complicado y con cada paso que das se vuelve más difícil seguir adelante; al iniciar algo debemos tener presente que eventualmente seguir será una labor titánica y necesitamos encontrar formas de motivarnos. Mi motivación es bipolar, un día está en pleno vigor y en un segundo se viene abajo por cualquier cosa como un castillo de arena.  Por eso es importante tener un sistema de apoyo, un grupo de gente, una rutina positiva y hacer cosas que nos refresquen las ideas, nos limpien de pensamientos negativos y formas de encontrar seguridad, confianza y motivación.

—  Empezar, continuar y fracasar. Christian Guerrero.
Evocación

Aun te siento

como aquellos recuerdos

Donde puedo construir un puente

con solo labrar la tierra húmeda

Me quedare contigo

cicatriz

Como aquellas

migajas de pan sobre la cama

Como el rescoldo de café

al final de la taza

Como el movimiento cadencioso

de tu cuerpo

 al sentir algún clásico huapanguero

Como los besos regados

sobre la cómoda

y reseca piel de tu cuerpo

Como  mis manos

con una bola de hilo

juguetonas por las noches

Como  mis ojos

             rasguñando

                       pintando

                                sobre las paredes

Gabriel Cabrera