La-Mesa

Una mujer quería saber qué pasaría si le decía a su esposo que se iba sin decirle a dónde. Así que escribió una carta diciéndole que estaba cansada de él y que no quería estar más con él. Al terminar dejó la carta en la mesa de noche y se escondió debajo de la cama. Cuando su esposo llegó a la casa, leyó la carta y escribió algo en ella, luego empezó a cantar y a cambiarse de ropa. Tomó su teléfono y marcó un número y dijo: “Hola nena, me estoy cambiando para encontrarme contigo, con la otra chica ya se acabó, fui un tonto en casarme con ella, ojalá te hubiera conocido antes, ya nos vemos amor.” El hombre se fue y la mujer salió destrozada y llorando de la cama, hasta que miró la nota y decía “Podía ver tus pies tonta, voy por pan.”

Desde que había ingresado al hospital no había hecho nada mas que meterme de fondo en el área y sacar adelante todo, tenían muchísimas cosas atrasadas y como los internos no se pasaban por allí ni por equivocación, realmente me había sumido noche y día hasta que todo hubiera quedado como yo lo deseaba. Salí al comedor, debía de tomarme un pequeño tiempo para descansar, alimentarme y conocer al resto de mis compañeros con los cuales solo había visto el primer día. Busque con la mirada un espacio disponible después de elegir mis alimentos pero solo había pocos y estaban casi llenos, me acerque a una de las mesas “ ¿puedo acompañarte?” pregunte esperando no sentirme mal si me decía que no, esto era como volver a la preparatoria.

Sister Antonia Brenner, a Beverly Hills-raised mother of seven who became a Roman Catholic nun and moved into a Tijuana prison where she spent more than three decades helping prisoners, has died. She was 86. 

 In 1977, after her children were grown and her two marriages ended in divorce, Brenner left her Ventura apartment and moved to La Mesa penitentiary. She lived as any other inmate, eating the same food and lining up for morning roll call. Guards and inmates referred to her as the prison angel, or “Mama.”

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