La Preciosa

Me emociona saber que te tengo.
Y que nos tenemos. Al mirarte puedo ver un millón de constelaciones brillando en tus ojos y es hermoso. Puedo sentir tu amor, y hasta lo puedo palpar con mis propias manos al estar cerca de ti, te lo prometo, puedo anhelar el despertar más glorioso y sé que será siempre a tu lado… se que a veces tenemos días negros.. Pero que va, la vida es así, no todo es color de rosa, y algun dia siempre abra un tono gris, pero gracias a Dios que tengo a la persona correcta a mi lado, osea tú, que me entiendes y apoyas, me respetas, me soportas, me aguantas y por sobre todo me amas… y eso me encanta… Y dejame decirte que tú eres mi persona favorita, sin ti, no habría canciones, ni poemas, ni versos, ni películas, ni cafes, ni momentos, ni frases, ni nada, no habría nada si no te tengo. Pero sí, te tengo, y tú me tienes a mí. Y espero, de verdad, que siempre nos tengamos, Porque te espero en esta vida, y en las próximas si es necesario… y te amo, de verdad que te amo con todo el corazón…
—  Carisma (cartas a mi novia)
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Adele

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Melendi - La promesa

Yo te prometo que yo 
Seré quien cuide tus sueños 
Y cuando tu estés despierta 
El que te ayude a tenerlos 

Yo te prometo una luna desnuda 
Que sea testigo de nuestra locura 
Que al final de nuestros días 
Nos va a sombrar una sombra 
Que no cortare mas flores solo por adornar otras 
Que confundirás tus manos con las mías 
Yo te prometo amor que eres lo mas bonito 
Que he visto en mi vida 

Yo podría prometerte el mundo 
Tu prométeme una madrugada 
Pa’ cantarte por Compa y Segundo 
Mientras tu me bailas como Lady Gaga 

Te prometo amor que solamente 
Yo tengo en mi mente pedirte una noche 
Porque no necesitaré más que un muelle de San Blas 
Sonando en nuestro coche 

Si me das la oportunidad corazón 
De que nos besemos a solas 
Tu vida será una canción “When a man loves a woman" 

Yo te prometo que yo 
Jamás te haré una promesa 
Que no pretenda cumplir 
Jamas me iré a la francesa 

Porque cuando un hombre ama a una mujer 
Lo sabe desde el momento en que la ve 
Y no importa si algo falla 
De la mano de quien vaya 
Si se ríe o si se calla… 

Porque cuando un hombre ama a una mujer 
Es cómo si le empezara a parecer 
Que lleva tiempo dormido 
Pensando que estaba vivo 
Yo te prometo contigo envejecer…

Él te quería hasta hacerte sentir culpable. Te miraba y se sonreía, como si fueses lo más bonito del mundo. Y claro, yo se lo creía. Buscaba sus ojos porque sólo en ellos podía ver a la mujer que quería y ansiaba ser. Bastaban sus palabras para sentirme menos sola, deseada. Nada alimenta más la culpa que te den una caricia que no te mereces. Él me complacía, yo disfrutaba verlo crecer como persona y hacerlo feliz en lo que cabían mis ganas de ver su sonrisa. Porque era preciosa. Tenía la sonrisa de un niño y el alma vieja. Lo que más amaba eran sus planes. Siempre me incluía en ellos y cuando mirábamos los atardeceres le preguntaba si realmente me veía en su futuro. Él siempre decía que sí. Y cuando escribía a solas aquellos poemas que siempre me rompían el alma y el orgullo, sabía yo que aquello era más de lo que hubiera deseado. Pero le hacía daño. Él lo sabía, yo lo sabía. Nos acostumbramos a escondernos en la habitación como dos fugitivos, a amarnos lo único bueno que creíamos tener y que merecía ser rescatado. Yo quería despertar de aquello. Abrir los ojos para encontrarme en una realidad en la que él sigue conmigo pero sin conocer mi lado egoísta, sin odiarme. Nunca supe explicárselo, quizá porque en el fondo me gustaba oírle decir todas esas cosas bonitas de mí, pero consciente de que nunca iba a poder corresponderlo del todo. La nuestra fue una relación de más secretos que silencios. Hablábamos de todo menos de lo que nuestros ojos callaban a fuerza de tanto repetirnos nuestras mentiras hasta creérnoslas. Yo lo veía en él, porque él sabía que yo tenía miedo de herirle y sin embargo nunca me lo echó en cara. Por eso la herida se hacía más profunda, y en mi intento de dejarla cicatrizar, terminé abriéndola el doble. Pero él no me odia y sigue queriéndome, como si fuese aquella la salida. No se ha dado cuenta de que, si me sigue pidiendo como rescate, la tormenta va a empezar de verdad.
— 

Beatriz Allca

Lectores, a partir de hoy, una escritora amiga que durante un tiempo me acompañó (quienes me siguen de hace años quizá la recuerden), vuelve para seguir deleitándonos con su arte escrito. Espero que les guste tanto como a mí y que le den el apoyo como tanto tiempo me lo han brindado.