LIDA

Su sonrisa parecía robar el color de las calles y su voz era ese maldito despertador a las cinco de la mañana. Sus ojos eran un par de ventanas de escape de emergencia y, a la vez, un salto al vacío. Ella era un caos completo. A su lado amanecía más temprano y los atardeceres se detenían para sonreírnos; la noche era esa tregua infinita que nos abrazaba con esa cálida paz que viene bien después de una larga jornada. Despedirme de ella significaba encontrarla un par de minutos después, por eso nunca lo hacía; tenía el don de aparecer de repente, siempre con su sonrisa dispuesta a romperme la rutina a besos y a desarreglarme la tristeza. Creo que por eso me gustó tanto; llevaba mucho esperando un desarreglo total en mi vida, una catástrofe, y ella llegó a tiempo. Ahora mi lugar favorito del mundo es su piel, y estoy seguro de que tomé la mejor decisión de mi vida al tomarla de la mano.
CAPÍTULO 16 | ¿LA CULPABLE? || MI ÁNGEL DE LA GUARDA | FANFIC WIGETTA

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* * * IMPORTANTE: las conversaciones de este capítulo teóricamente serían todas en inglés, pero por razones obvias todas están en español (así las entiende todo el mundo y yo no escribo mil y una faltas en inglés). No sé si podré cumplir con publicar un capítulo cada semana, lo iré avisando por twitter. Un beso, espero que os guste  

Dedicado a tres personitas muy importantes para mí que cumplieron años este pasado mes ~ ashleygmrubiusmahe ~ dianitadiaz ~ Muchas felicidades preciosas ♥ * * *


~ Narra Guillermo~


— Cariño, ¿estás bien? — noté como las cálidas manos de Ashley recorrían mi brazo, desde los largos dedos de mi mano hasta mi hombro. Abrí los ojos lentamente y apenas se podían apreciar las sombras de los muebles de la habitación. Estábamos sumergidos en la oscuridad y el silencio. Ashley no paraba de acariciarme una y otra vez, con lo que solo conseguía transmitirme su nerviosismo por mí. No solo eso, en todo aquel silencio podía escuchar a la perfección su respiración agitada.

— No te preocupes cielo — le respondí. Mi intención no era otra más que calmarla, cosa que por supuesto no pude conseguir, menos aun cuando se me resquebrajó la voz al final de la frase. Había recordado todo mi pasado en los últimos minutos, quizás horas, que había yacido en aquella cama; aunque pretendiese mostrarme entero, como si nada me sucediese, era imposible fingir aquello.

— Subiste las escaleras como si estuvieses sonámbulo, hasta Stephy se asustó — había asustado a mi pequeña, muy mal debía haberme puesto para ocasionar aquello. Ahora mismo estaba en un estado de confusión, me costaba tanto recordar lo que había ocurrido en las últimas veinticuatro horas… apenas sabía cómo había llegado a mi habitación. — ¿Qué ha pasado? Sabes que puedes confiar en mí, soy tu esposa, cuéntamelo.

¿Qué le iba a decir yo ahora? ¿Qué me había comportado así porque había vuelto a ver al amor de mi vida? Me incorporé y me senté en la cama, dejando mis piernas flexionadas delante del pecho, intentando que me ayudasen a sentirme más protegido. Ash se puso tras de mí, envolviéndome con sus piernas y abrazándome el torso, reposando su rostro en mi hombro. Su mirada urgía una respuesta, pero yo no sabía por dónde comenzar a hablar. Ahora mismo mi cerebro no era más que un torbellino de ideas y palabras sin sentido.

Intenté explicarle ligeramente lo sucedido en la entrada de nuestro hogar el día anterior. Sin demasiados detalles, solo dejé ver que alguien importante para mí del pasado había regresado y con él habían vuelto muchos recuerdos, algunos de ellos dolorosos. No quería profundizar en el tema, simplemente quería que creyese que fue algo que me afectó en ese momento, pero que ya no lo haría más, y así no hiciese más preguntas. En ningún momento le nombré a Vegetta, ni lo que habíamos sido en el pasado. Era algo que jamás querría hablar con la que era mi esposa.

— ¿Amabas mucho a esa persona, verdad? — preguntó de repente, mirándome muy fijamente a los ojos. Me pilló totalmente desprevenido, no esperaba una pregunta tan directa.

— ¿Cómo lo sabes? — alcancé a responder.

— Siempre supe que tu corazón le pertenecía a alguien más, que yo no era la única. Es más, me arriesgaría a decir que yo no fui nada en comparación — me dejó completamente helado, inmóvil. Jamás imaginé que ella pensase así, mucho menos podía creer que sospechaba que había habido otro gran amor en mi vida.

— No, no, no. No pienses eso Ashley, por favor — le supliqué. Al fin y al cabo era la madre de mi hija y mi esposa. Era… era devastador que pensase eso.

— Es la verdad Willy… en realidad siempre lo supe — admitió bajando la mirada. Se estaba sincerando conmigo y eso la dejaba tan desprotegida. Toda su coraza había quedado desmoronada completamente, no quedaba nada de esa Ashley despreocupada y alegre que yo había conocido, o había creído conocer.

— No Ash, yo te amo. Eres mi esposa, mi mujer — intentaba convencerla de aquello y, de paso, intentaba convencerme a mí mismo.

— No intentes negarlo, no servirá de nada. Desde el principio fue así. No sé si me utilizaste para olvidarle o simplemente fue un pasatiempo que se convirtió en una obligación cuando Stephy llegó — escuchar aquellas palabras de su boca lastimaba tantísimo. Hubiese sido menos doloroso que me clavasen mil agujas, una por una, antes que escuchar aquello. Mi esposa, a quien siempre había visto sonreír, estaba en realidad devastada completamente en su interior. ¿Y quién era el culpable de aquello? Nada más y nada menos que yo mismo.

— Pero… — intenté detenerla, quería excusarme o quizás disculparme.

— No, mejor no digas nada — me detuvo antes de que apenas pudiese articular una palabra. Cambió su semblante cansado y abatido por otro mucho más serio. — ¿Sabes qué? Ya es hora de que te lo cuente todo. — cogió una gran bocanada de aire dispuesta a comenzar a hablar sin parar. Yo estaba prácticamente temblando, una parte de mí me decía que yo no quería escuchar todo aquello. Pero para mi desgracia, aquello no era una opción. — Una vez nos habíamos casado, quise investigar quién sería esa persona en la que siempre pensabas, incluso contraté a un investigador privado para ello. Porque sí Willy, siempre estabas embobado, ya fuese mirando al techo o al suelo, pensando en alguien, aunque ahora quieras negarlo. Al principio el investigador no conseguía averiguar nada sobre ti, que todos tus datos que había en el contrato de trabajo que te ofreció mi padre en el resort eran falsos. Le dije que descubriese toda la verdad, costase lo que costase, y eso mismo hizo. Poco a poco me iban llegando sus avances en la investigación, lo primero de todo, tu nombre real: Guillermo — escuchar mi nombre pronunciado por ella de repente, cuando nadie me había llamado así desde hace muchos años, me produjo un enorme escalofrío. — Así descubrí tu procedencia, tu ciudad natal,… y ¿sabes qué fue lo siguiente? Saber que eras un conocido youtuber que de la noche a la mañana se esfumó. A partir de ahí empecé a investigar por mi cuenta en internet y encontré a tu antigua pareja. Otro youtuber con el que no solo compartías piso, sino que habíais tenido una larga relación de años. Después comencé a ver todos los vídeos que habías grabado con él, los cuales me costaba entender, pero podía ver perfectamente cómo se cruzaban vuestras miradas y todo lo que trasmitíais con un solo gesto; también encontré pequeños montajes, collages o imágenes de vuestras fans. Aquello era verdadero amor.  ¿Me vas a negar que lo sigues amando?

— ¿Me has investigado? ¿Cómo si de un criminal se tratase? — estaba alucinando después de todo lo que Ashley me acababa de decir. Aquellas eran solo las primeras preguntas de cientos que quería hacerle tras todo lo que me había confesado.

— Tomaré eso como un sí — me replicó de forma fría. Sus ojos parecían vacíos, como si así consiguiesen alejar el dolor.

— No Ashley, ahora me vas a escuchar tú a mí. ¿Sabías esto desde hace meses y en ningún momento se te ocurrió decirme nada? Sabes perfectamente que eso no es justo y… — ni siquiera me dejó finalizar la frase.

— ¿Y te parece justo que no me contases en ningún momento la verdad? ¿Te parece justo que tu hija viva rodeada de mentiras? — ¿por qué tenía que nombrar justo ahora a nuestra hija? Ella sin duda alguna era mi debilidad.

— No metas a Stephy en esto.

— ¿Cómo quieres que no hable de ella? ¡Es nuestra hija! Es la principal afectada de todo esto, y si algo quiero, es que ella no sufra por culpa de las mentiras de su padre — todo aquello estaba comenzando a sacarme de mis casillas, estaba perdiendo los estribos.

— Quizás las mentiras de su madre tampoco le hagan mucho bien —quise ser hiriente y lo conseguí. Stephy no era solo mi punto débil, también el de Ashley.

— ¿Me llamas a mí mentirosa? ¿En serio? — aquello lo dijo medio gritando y llorando. Se levantó de la cama dispuesta a marcharse de la habitación. Alcancé a detenerla agarrando uno de sus delgados brazos.

— Ashley, ¡espera! Por favor — le supliqué.

— Déjame — zarandeó su brazo para que lo soltase sin resultado alguno.

— Sé que he cometido un error enorme al no decirte nada pero entiende que quería dejar atrás aquel pasado. Solo no quería volver a tener esa vida, buscaba algo diferente, y lo encontré contigo — intentaba justificarme como podía, no quería perderla, por muy egoísta que fuese. — Encontré amor y cariño, y por supuesto encontré a mi hija.

— Yo pensé que seguías amándolo… — me dejó caer cual jarro de agua fría.

— Siendo completamente sincero, sí, sigo amándolo. No creo que jamás deje de hacerlo — me sentía tan mal por admitirlo frente a ella. Intenté acariciarla la espalda ahora que ya se había vuelto a sentar al borde de la cama pero hizo un movimiento brusco para que dejase de hacerlo.

— No me toques, no ahora — me detuve… me dolía tantísimo verla así.

— Lo siento muchísimo, de verdad Ash. Nunca quise dañar a nadie, y conseguí lo contrario: hacerle daño a Samuel, a ti y a nuestra hija — y de verdad lo sentía, lamentaba tantísimo haberles producido tanto dolor.

— Willy… tú sabes que yo te quiero muchísimo y por encima de todo, lo que quiero es que seas feliz. Me cuesta muchísimo preguntarte esto, pero… — respiró profundamente y tomó el valor necesario para realizar aquella pregunta. — ¿No crees que podrías ser feliz con él de nuevo? — pregunta que por supuesto yo no esperaba.

— No Ashley, él jamás me perdonará. Tiene toda la razón de no hacerlo. Así como tú también la tienes, soy lo peor — ahora solo me merecía quedarme solo hasta morir.

— Escúchame, no eres lo peor y tampoco eres malo. Solamente te equivocaste, cometiste un error, todos los cometemos. El tuyo fue grande, pero eso no significa que no merezcas un perdón — ¿cómo podía ser tan enormemente buena conmigo después de todo?

— No te merezco.

Nos fundimos en un abrazo, uno real, verdadero y sincero. Hacía mucho tiempo que no nos dábamos uno así, por no decir que quizás nunca lo hubiésemos hecho. Realmente no merecía tener a mi lado a aquella hermosa mujer, menos aún merecía que fuese la madre de mi hija. Ella me había cuidado, me había consentido, me había hecho el mayor regalo del mundo que pueda existir. ¿Y yo a cambio que había hecho? Intentar engañarla, fingir un amor no verdadero. En realidad yo era consciente de que ninguno de los afectados de todos mis errores debía perdonarme, ni mi esposa, ni mi hija, ni Samuel, ni mi familia, ni mis amigos. Me merecía estar solo durante el resto de mi vida.

Pero estos pensamientos no eran los únicos que rondaban mi mente. Vegetta…. No podía dejar de pensar en lo que había sucedido con él hace apenas unas horas. Ahora él me odiaba. Pero había algo que no me había encajado desde el principio: cómo había sido capaz de encontrarme.

— ¿Sabes qué es lo que no acabo de comprender? — le pregunté a Ash mientras la tenía envuelta en mis brazos

— Dime — contestó curiosa.

— Cómo llegó Vegetta hasta aquí…

— ¡Ah! ¿Por? ¿No lo crees capaz de investigar? — se puso algo tensa ante mi duda… lo que era un poco extraño.

— Ashley… le hice creer que estaba muerto. Mi única intención fue que rehiciese su vida y solo conseguí que se hundiese y jamás me perdone. Pero él no hubiese investigado estando en aquel estado — se había desmoronado completamente, él no podía haber descubierto todo esto por su cuenta.

— Pues no sé… — la voz le tembló ligeramente…

— ¿Estás nerviosa por algo Ash? — le pregunté, intentando tranquilizarla acariciándola los brazos.

— ¿Qué? No… ¿por qué lo dices? — esta vez la voz le tembló muchísimo más. Estaba teniendo una actitud muy extraña en ella.

— Te has puesto muy agitada de repente, cielo —  y quizás agitada se quedase corto, porque no solo le temblaba la voz, sino que ella misma también lo hacía.

— Pfff… hay algo que tengo que decirte Willy… — me dijo muy seria y nerviosa.

— ¿Qué sucede? — ahora el inquieto era yo. ¿Qué sería eso que me había estado ocultado? Además de que me había investigado, claro está.

— Yo soy la culpable de que Samuel te haya encontrado — ¿qué? ¿Por qué decía aquello?

— ¿Qué? ¿Por qué ibas a ser tú la culpable?

— Porque yo le dejé una nota en su piso con nuestra dirección.



También en Wattpad  

Quiero que llegue el momento en el que por fin pueda decir: ella es mi esposa.
Quiero llegar a casa cada noche después del trabajo y poder verte, besarte la frente, decirte cuanto te extrañe en las horas que no te tuve cerca, Abrazarte por la espalda y decirte al oído cuanto te amo y lo hermosa que eres, tomar tu mano y poder sentirte más cerca, recostarme en tu pecho mientras mis manos acarician tu piel con ternura., la misma ternura de un amor puro, te diré lo mucho que me encantas y te acariciare tu cabello antes de dormir.
En las noches frías haré que sean cálidas para ti y entre besos y caricias amarte, besarte y desnudarte hasta el alma. Te tratare con el mismo amor y ternura del primer día en el que mis ojos contemplaron tu rostro.
Nuestros viajes serán únicos y hermosos, me recostare en tu hombro mientras llevas el volante como lo eh hecho por mucho tiempo, mientras manejas te diré lo hermosa y sexy que te vez., y cada noche te diré lo importante que eres para mi y te recordare que eres… El amor de mi vida💜

- Isabella Betancourth, te amare hasta el fin de mis días.

Kurotsuki Week Día 1

Prompt: Visiting

Palabras: 1824

También en: ao3

Tocó el timbre de la puerta frente a él, esperando paciente a que algún miembro de la familia Tsukishima lo recibiera. Para ese entonces ya se sabía de memoria el tiempo que tardarían en atenderlo, asimismo la cantidad de rayas horizontales que tenía el diseño del tapete de “Bienvenido”  sobre el que estaba parado.

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8

- Señor Van Houten, soy una buena persona, pero un pésimo escritor. Usted es una pésima persona, pero es buen escritor. Creo que seríamos un buen equipo. No quiero pedirle ningún favor pero si tiene tiempo, y por lo que vi, dispone de mucho por favor corrija esto por mí. Es un discurso fúnebre para Hazel. Me pidió que lo escribiera y eso intento, pero le vendría bien algo de estilo. El punto es que todos deseamos que se nos recuerde. Pero Hazel es diferente. Hazel sabe la verdad. Ella no quería un millón de admiradores. Solo quería uno. Y lo tuvo.
Quizá no la amé mucho tiempo, pero sí profundamente. ¿No es más de lo que la mayoría logramos tener? Cuando Hazel estuvo enferma, me enteré de que yo iba a morir pero no quería decírselo. Me colé en Terapia Intensiva diez minutos y me senté con ella antes de que me descubrieran. Tenía los ojos cerrados, la piel pálida pero sus manos aún eran sus manos. Aún tibias, y tenía esmalte azul muy oscuro en las uñas y las tomé entre las mías. Intenté imaginar un mundo sin nosotros y lo vacío que estaría. Ella es muy hermosa. Uno no se cansa de mirarla. No te preocupa si es más lista que tú, porque sabes que lo es. Es graciosa, pero jamás es cruel. La amo. Vaya que la amo. Soy muy afortunado por amarla, Van Houten. No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo pero sí eliges quién te lo hace. Y me gustan mis elecciones. Espero que a ella le gusten las suyas. ¿Okay, Hazel Grace?
- Okay.

El un chico tierno, amable, caballeroso y un poco tímido
Ella una chica extrovertida, cálida, cariñosa y con muchos problemas que cubría con una sonrisa
Ambos la pareja perfecta, los amigos del alma que en un momento se amaron pero con el paso del tiempo, y el temor a confesarlo, tomaron sus propios caminos. Ambos se perdieron El ahora un perro, solo jugaba con las chicas  y ella ahora una puta fría sin corazón que por las noches solo lloraba por un amor.