LAS-MARIPOSAS

Te quiero.
Te juro que lo hago, que se me iluminan los ojos al verte, que esta estúpida distancia me está matando, cariño, tanto como las hojas en otoño. Podría decirte que lo bonito del amor no es el desinterés, ni las canciones ni los cursis poemas para dedicar, lo bonito del amor eres tú, siempre serás tú y todo lo bello que me haces sentir, como si pudiera volar, armarme de todos mis miedos y amarlos, porque eso me enseñaste sin querer hacerlo. A ser tan fuerte que cuando me diera la vuelta no echara un vistazo para atrás, que pisara firme y sin arrepentimientos, tan valiente me hiciste que ahora ni mensajes nos mandamos, aunque quisiera creer que al final del camino las estaciones nos llevan al mismo sitio donde amamos la vida: en tu cama.
Por si te llegas a preguntar en las mañanas cuando hace frío y las ganas estorban, te quiero de una manera desmesurada que no me cabe en las manos y a veces tengo que ir pidiendo prestadas ilusiones para dejarlas por donde paso; eres como el eclipse de sol más grande que la humanidad haya visto, me cegaste de cariño y ahora no puedo quitármelo por más que revoloteen las mariposas a un lado.
Te quiero como sacrificio y como hecatombe, te volviste mi religión y ahora no quiero profesar ningún otro dogma que me quiera coser las heridas por si un día nos vemos en la calle no queriendo encontrarnos. Te dejo por aquí mis palabras, para cuando mi voz te falte y nada te arrulle, para cuando la lluvia te moje y nadie te calme, para cuando las canciones fallen y nadie te cante, para cuando las golondrinas emigren y nadie te abrace, para cuando extrañes mi abrazo y nadie te cure, para cuando llores una lágrima y nadie la recoja.


Te quiero siempre, amor.

—  Paulina Mora
Gracias por todas las sonrisas que me causas, por las mariposas en el estómago. Gracias por ser la grandísima persona que eres, por todas las risas que me sacas cada día, por las tonterías y las situaciones graciosas que pasamos. Gracias por hacer que mi vida sea mejor por tenerte a mi lado.
—  Puzzle - Recovecos de mi alma
El secreto es no correr detrás de las mariposas… es cuidar el jardín para que ellas vengan a ti. A final de cuentas, vas a encontrar, no a quien estabas buscando, sino a quien te estaba buscando a ti.
—  Mario Quintana

Aunque mi subconsciente busque el amor.
Yo huiré de eso.

Y es posible que alguna de las veces en las que me mires y te brillen los ojos, piense que tal vez eres tú.

He buscado al amor de mi vida en millones de miradas desconocidas.

Y si estás escuchando esto es porque todavía no lo he encontrado.

Yo no creo que el amor sea algo para probar con cualquier físico.

Creo que se encuentra en la purpurina de las miradas, que necesitan lo que a ti te sobra.

Si algo he aprendido, es que el amor es aquel que sobrevive a la muerte de las mariposas.

De hecho hay un estudio que dice que el “preamor” dura una media de uno y dos años.

A lo que queda, se le llama Amor. Si no, pasas a ser otra colección de la lista de caprichos que tuviste y se pasaron de moda.

Pero creo que todavía no estoy preparada para apostar por esas mariposas.

Así que no te enamores de mi.

De verdad. No lo hagas.

No lo hagas porque aunque me muera de ganas de que lo sientas, y me hagas sentir aunque solo fuera por una puta vez algo normal.. tarde o temprano lo acabaré haciendo.

No podré darte todo el tiempo que mereces.
Algún día querrás ir a tomar algo y yo estaré demasiado ocupada.

De repente empezarás a querer hacer una rutina conmigo y te diré que estoy liada, que lo siento que tal vez la semana que viene.

Tarde o temprano me darás a elegir. Y tendré que decirte adiós.

Aunque la verdad sea que me muera de ganas de que alguien comprenda estas líneas y
me de lo que necesito.

Lo siento, aprendí a amar así.
Por eso decidí protegerme en una ocupación constante.
Porque si no inviertes tiempo en algo que te pueda romper, no te romperá nunca.

Quizás eso le pasó al que me enseñó a hacerlo.

Soy nocturna. No las que se emborrachan y salen todas las noches.
Pero si de las que se entretienen mirando la luna y se inspiran de madrugada.

Dudo que tengas ganas de un polvo a las 3 de la mañana.
Así que, lo siento. Por eso no te enamores de mi.
No cometas el mismo error que yo hice. De verdad. Es una putada.
No quiero que te enamores. Pero quiero compartir mi tiempo contigo.
No quiero que seas mío ni yo ser tuya.

No quiero que haya un nosotros, ni ningún tipo de vínculo que pueda hacernos llorar a largo o corto plazo.

Ahórrate demostrarme que eres el puto amo o que soy una más de tu lista.

No quiero saberlo, ¿pero sabes que si quiero?

Quiero MAGIA.

Quiero que me vuelvas loca.
Que me lleves a diez mil kilómetros surcando carreteras perdidas.

Y como buen traficante de adrenalina quiero que seas mi droga.

Que me escondas el alma en el estómago y la saques de paseo en cada suspiro.

Quiero hacerte especial y serlo para ti también.

Porque no soy de ir de cama en cama y de boca en boca.

Que no. No somos menos importantes. No es menos importante nuestra química, por no
ser el amor de nuestra vida.

Prometo escucharte, abrazarte, mirarte suave y follarte.

Solo te pido que no me hagas daño.
No me muerdas el corazón y no intentes de mi enamorarte.

Pero sobretodo… Sobre todas las cosas.
Quiero ser la loca, de la que te acuerdes cuando tus nietos te pregunten:
Abuelo, ¿crees en la magia?

Y si. Tal vez me hagan falta los domingos en compañía.
Pero me sirve con que seas un enamorado de la vida.
Quiero un loco. Un loco que me de caña. Que me inspire. Que me vuelva más loca o
menos cuerda.

Pero cielo, no te empeñes en enamorarme porque esta niña ya no cree en el amor.

Aunque si quieres, puedes probar y demostrarme que no eres el capullo que creo que
eres.

Y así, tal vez pierda.

Y con suerte tú acabes ganando.

Cori Garcia

Gracias amor, porque desde que apareciste mi vida entera ha cambiado. Porque desde el primer momento siento algo dentro de mí, reconocí las mariposas en mi estómago. También empecé a acostumbrarme a llevar una sonrisa amplia y constante, a ver las cosas desde un punto de vista más optimista. Gracias porque en cuanto apareciste en mi vida me recargué con tu fuerza y se lleno de ilusión. En ese momento entendí que tú eres  mi verdadero motor de mi vida, lo que me impulsaba a seguir adelantes. También gracias amor, por todos esos momentos inolvidables, por los recuerdos felices y hasta por los que no son tan felices, pero igualmente verdaderos; por las confidencias, por las risas, por las caricias y por los besos; por haber despertado en mi piel las sensaciones más placenteras. Este año ha sido grandioso a tu lado y gracias por enseñarme a ser feliz. Gracias amor. se que este otro año sera mejor porque te tendré a mi lado.
—  ismael R. (carta de amor por el año que paso)
Ya no habian nervios, tampoco emoción cuando sabía que iba a verte. Mis piernas ya no temblaban cuando se aproximaba tu llegada. Podía escucharte reir, pero ya no era música para mis oidos. Ya no habia cosquilleo cuando tomabas de mi mano. Las mariposas en mi estómago, ya no estaban. Ya no sentía nada.