Cuando una persona se va de nuestras vidas lo mejor que podemos hacer es darle las gracias.

Aunque el adiós nos parta el alma y todo haya salido mal hay que dar las gracias.

Por un buen recuerdo, por una sonrisa, por ayudarnos a crecer, por enseñarnos algo nuevo.

Por, aunque sea, un segundo de felicidad.

No importa si esa persona nunca fue buena o por el contrario llenaba tu corazón de amor.

Todos nos dejan algo, así que siempre da las gracias.

Vaal