Fascismo

Appena Mussolini prende il potere nel 1922, e ancor più dopo il 1925, quando il Fascismo si rafforza e s’impone definitivamente come regime totalitario, la corruzione dilaga e si scatena l’ingordigia dei gerarchi e del Duce stesso.
Lo rivela con ricchezza di documenti finalmente oggi privi di segreto, una ricerca condotta presso l’Archivio centrale dello Stato.
Ebbene, ora si è trovato che lo stesso Mussolini era al centro dell’affarismo sulla dismissione del materiale bellico: una lettera parla di una tranche di 250 mila lire consegnata a mano. Ma fu il petrolio a far morire Matteotti. Aveva scoperto che il Fascismo aveva concesso – gratis e senza tasse – alla Sinclair Oil, affiliata della Standard Oil, l’esclusiva per 90 anni di tutte le estrazioni in Italia. Un privilegio enorme e inspiegabile.
Matteotti fiuta il marcio, si reca a Londra e dai compagni laburisti inglesi ottiene le prove, fornite dalla concorrente esclusa dalla gara, la BP. Un giornale inglese parla di una tangente di ben 30 milioni di lire (degli anni Venti!) consegnata ad Arnaldo, fratello di Mussolini, “affarista di famiglia” presente in tutte le operazioni, come lo definisce la ricerca degli storici trasmessa inoltre dalla Rai. Purtroppo, Matteotti, pedinato dall’Ovra fascista, commette l’errore di far capire che sa. E’ la sua condanna: sarà ucciso il 10 giugno 1924. Dopodiché, scomparso Matteotti, eliminata l’opposizione, decapitati e asserviti tutti i giornali, il Fascismo si presenterà con la falsa maschera di “regime onesto”.
Così, per i gerarchi, capi e capetti, per il Duce stesso, il Fascismo diventa subito una gallina dalle uova d’oro. Accumulando così immense fortune. Primi tra tutti Farinacci, l’estremista più esaltato ma non certo il più onesto, ed il potentissimo Costanzo Ciano. Si arricchiscono anche i gerarchi inviati in Africa: per loro era normale chiedere una percentuale del 10% su tutti i contratti e appalti, come denuncia una lettera d’un fornitore di Napoli.
Poi arrivarono le leggi razziali, ed anche su questo i gerarchi ed i federali ne trassero profitto, prima con denaro per chiudere un occhio, poi deportando assorbendo tutte le ricchezze.
Del resto, fin dalla vigilia della Marcia su Roma, ancor prima di prendere il potere, Mussolini si era premunito di enormi finanziamenti. Alti esponenti delle banche e dell’industria che vanno a fargli visita lasciano sulla sua scrivania all’Avanti l’equivalente di molti milioni di euro, in cambio della promessa mussoliniana di leggi a loro favore una volta preso il potere…e cosi fu, la borghesia e la chiesa trassero enormi guadagni durante il Ventennio.
- Brucia Babilonia -

Troppo lunga da leggere..
Per l'italiondolo ormai basta che sia un giorno di vacanza senza sapere neanche perché.. @struruso

“Ricorda, o cittadino, questa data
E spiegala ai tuoi figli
E ai figli dei tuoi figli
Racconta loro
Come un popolo in rivolta
Si liberasse un giorno
Dall’oppressione
E narra loro
Le mille e mille gesta di quei prodi
Che sui monti, nei borghi e in ogni luogo
Sbarrarono il passo all’invasore
Né ti scordar dei morti
Né ti scordar di raccontare
Cos’è stato il fascismo
E il nazismo
E la guerra ricorda
Le rovine, le stragi, la fame e la miseria
Lo scroscio delle bombe e il pianto delle madri
Ricordati di Buchenwald
Delle camere a gas, dei forni crematori
E tutto questo
Spiega i tuoi figli
E ai figli dei tuoi figli
Non perché l’odio e la vendetta duri
Ma perché ben sappian quale immenso bene
Sia la libertà
E imparino ad amarla
E la conservino intatta
E la difendano sempre”


Per non dimenticare!!

Introducción a la vida no fascista Michel Foucault

La mejor manera, creo, de leer

El Antiedipo

consiste en abordarlo como un “arte”, en el sentido en que se habla de “arte erótica”, por ejemplo. Apoyándose sobre las nociones, en apariencia abstractas, de multiplicidades, flujos, dispositivos y conexiones, el análisis de la relación del deseo con la realidad y con la “máquina” capitalista aporta respuestas a preguntas concretas. Preguntas que se preocupan menos del porqué de las cosas que de su cómo. ¿Cómo se inserta el deseo en el pensamiento, en el discurso, en la acción? ¿Cómo el deseo puede y debe desplegar sus fuerzas en la esfera de lo político e intensificarse en el proceso de inversión del orden establecido?

De ahí los tres adversarios a los que El antiedipo se enfrenta:

1. Los ascetas políticos, los militantes mohínos, los terroristas de la teoría, aquellos que querrían preservar el orden puro de la política y del discurso político. Los burócratas de la revolución y los funcionarios de la Verdad.
2. Los lastimosos técnicos del deseo -psicoanalistas y semiólogos que inspeccionan cada signo y cada síntoma- que querrían subyugar la organización múltiple del deseo a la ley binaria de la estructura y de la carencia.
3. En fin, el enemigo mayor, el adversario estratégico (en tanto que la oposición de El antiedipo a sus otros enemigos constituye más bien un compromiso táctico): el fascismo. Y no únicamente el fascismo histórico de Hitler y de Mussolini -que tan eficazmente ha sabido movilizar y utilizar el deseo de las masas- sino además el fascismo que está en todos nosotros, en nuestras cabezas y en nuestros comportamientos cotidianos, el fascismo que nos hace amar el poder, amar incluso aquello que nos somete y nos explota.

¿Cómo hacer para no volverse fascista incluso cuando (sobre todo cuando) uno se cree un militante revolucionario? ¿Cómo eliminar el fascismo de nuestros discursos y de nuestros actos, de nuestros corazones y de nuestros placeres? ¿Cómo desalojar el fascismo que se ha incrustado en nuestro comportamiento? Los moralistas cristianos buscaban las huellas de la carne que se habían alojado en los repliegues del alma. Deleuze y Guattari, por su parte, acechan las huellas más sutiles del fascismo en el cuerpo.

Este arte de vivir contrario a todas las formas de fascismo, ya presentes o inminentes, acarrea un cierto número de principios esenciales, que resumiría como sigue si debiera hacer de este gran libro un manual o una guía de la vida cotidiana:

- Liberad la acción política de toda forma de paranoia unitaria y totalizante.

- Haced crecer la acción, el pensamiento y los deseos por proliferación, yuxtaposición y disyunción, y no por subdivisión y jerarquización piramidal.

- Abandonad la obediencia a las viejas categorías de lo Negativo (ley, límite, castración, necesidad, carencia), que, durante tanto tiempo, el pensamiento occidental ha venerado en cuanto forma de poder y modo de acceso a la realidad. Preferid lo que es positivo y múltiple, la diferencia a la uniformidad, los flujos a las unidades, Ios dispositivos móviles a los sistemas. Considerad que lo productivo no es sedentario sino nómada.

- No creáis que es necesario estar triste para ser militante, incluso si la cosa que se combate es abominable. El vínculo del deseo con la realidad (y no su retirada en las formas de la representación) posee una fuerza revolucionaria.

-No utilicéis el pensamiento para conferir un valor de verdad a una práctica política; ni la acción política para desacreditar una línea de pensamiento, como si no fuera ya sino mera especulación. Utilizad la práctica política como un intensificador del pensamiento, y el análisis como un multiplicador de las formas y de los dominios de intervención de la acción política.

- No exijáis de la política que restablezca los “derechos” del individuo tal como la filosofía los ha definido. El individuo es el producto del poder. Lo que se necesita es “desindividualizar” por medio de la multiplicación y el desplazamiento, la disposición de combinaciones diferentes. El grupo no debe ser el vínculo orgánico que una individuos jerarquizados, sino un generador constante de “desindividualización”.

- No os enamoréis del poder.