Estados Unidos

A veces las palabras están tan cerca que soy
más quien soy cuando estoy sobre el papel
que en ningún otro lado como si mi vida fuera
practicar para la verdadera yo en que me convierto
desabrochada de lo anecdótico e
innecesario y no presionada
a la figura del poema, línea por línea,
el texto real que un niñx podría entender.
¿Por qué me confunde vivirlo?
Aquellxs de ustedes, perdidxs y anhelando ser libres,
que oyen estas palabras, anímense.
Estuve en un tiempo en tantos borradores como ustedes.
Pero brevemente, esencialmente, aquí estoy…
Quien toca este poema toca a una mujer.
—  Julia Álvarez
Y esto es lo que los norteamericanos no consiguen llegar comprender, que lo único que consiguen es aumentar el precio y hacernos ricos. Sin ellos cualquier bobo con un camión viejo o una barca agujereada fueraborda podría transportar drogas al norte, y entonces el precio no compensaría el esfuerzo, pero tal y como están las cosas hacen falta millones de dolares para mover las drogas y en consonancia los precios son altísimos. Los norteamericanos se apoderan de un producto que literalmente crece en los árboles y lo transforman en una mercancía valiosa, sin ellos la cocaina y la marihuana serían como las naranjas y en luegar de ganar de miles de millones pasándolas de contrabando yo ganaría unos pocos centavos trabajando en algún campo de California recogiéndolas
—  El poder del perro -  Don winslow
I Am a Victim of Telephone

When I lie down to sleep dream the Wishing Well it rings

“Have you a new play for the broken down theater?”

When I write in my notebook poem it rings

“Buster Keaton is under the Brooklyn bridge on Frankfurt and Pearl…”

When I unsheathe my skin extend my cock toward someone’s thighs fat or

        thin, boy or girt

Tingaling-“Please get him out of jail… the police are crashing down”

When I lift the soupspoon to my lips, the phone on the floor begins

       purring

“Hello it’s me-I’m in the park two broads from Iowa… nowhere to sleep

       last night…hit'em in the mouth”

When I muse at smoke crawling over the roof outside my street window

purifying Eternity with my eye observation of gray vaporous columns in

      the sky

ring ring “Hello this is Esquire be a dear and finish your political

      commitment manifesto”

When I listen to radio presidents roaring on the convention floor

the phone also chimes in “Rush up to Harlem with us and see the riots”

Always the telephone linked to all the hearts of the world beating at once

crying my husband’s gone my boyfriend’s busted forever my poetry was

       rejected

won’t you come over for money and please won’t you write me a piece of

       bullshit

How are you dear can you come to Easthampton we’re all here bathing in

       the ocean we’re all so lonely

and I lie back on my palette contemplating $50 phone bill, broke, drowsy,

      anxious, my heart fearful of the fingers dialing, the deaths, the

      singing of telephone bells

ringing at dawn ringing all afternoon ringing up midnight ringing now

      forever.

Allen Ginsberg

youtube

Aparcao. 

Sucedió en San Diego.

Soy alguien que camina. Es la única definición
que puedo dar de mí. Caminar es avanzar un paso
después de otro. Eso es lo único que hay. Por un
barrio, por unas calles, por unas afueras: un paso
arriba de un pedazo de tierra y algunas piedras, un
paso saltando una raya que separa dos baldosas.
Y otro paso. Al final a veces llego a casa. Casa no
es el lugar adonde vivo.
Veo unos postes de luz con sus filas tan bellas de
cables. Detrás está el cielo azul del final de la tarde.
Detrás de ese cielo no hay una Mirada. Nadie que
diga: “Estás ahí”.
Necesito un método.
Voy a tomar vino en el bar. Ahí hay varios que
darían esta definición de sí mismos: soy un vaso
después de otro vaso.
—  Soy alguien que camina, Ariel Williams

¿Sabias que Donal Trump fue salvado de la bancarrota 2 veces por un príncipe árabe Saudita? este tipo es un malagradecido, ahora habla mal de los musulmanes, cuando los Saudies salvaron su negocio de la bancarrota.

Este comentario se refiere a la compra del yate Trump Princess en 1991, cuando Trump se encontraba endeudado, por 281 millones de dólares; así como a la adquisición de las acciones del Plaza Hotel en 1995, año en el que el estadounidense se acercaba a la bancarrota.

Fuente: http://www.elcorreo.ae/sociedad/principe-saudi-donald-trump-se-enfrentan-en-twitter

No la dejan subir a un avión por llevar pantalones “demasiado cortos y sexies”

Maggie McMuffin se disponía a embarcar en un avión de la compañía JetBlue con destino a Seattle. Pero justo antes de entrar a la aeronave, una azafata la llevó aparte y le comunicó que no podía subir a bordo. ¿El motivo? Que su vestimenta no era la apropiada. Sobre todo sus pantalones. Y hasta que no se pusiera otra prenda encima, no iba a poder volar.

La joven, que se dedica profesionalmente al Burlesque  -un tipo de baile sensual que mezcla la picardía con el teatro de variedades- no entendía la situación. Vestía un jersey blanco, calcetines blancos que le llegaban hasta el muslo y y unos pantalones cortos. Tan solo se le veía una pequeña franja de sus muslos, pero ese trozo de piel le pareció indecente a la tripulación.

Lo más sorprendente de todo es que Maggie pudo volar horas antes con la misma compañía, ya que el origen de su viaje era Nueva York y se encontraba de escala en Boston.

Según recoge The Sun, el equipaje de la artista estaba facturado y en el de mano no tenía ninguna prenda, por lo que tuvo que acudir a una tienda del aeropuerto para comprarse unos pantalones. Como no quería gastarse mucho dinero, adquirió los más baratos que encontró: unos de pijama con los que se cubrió.

Con su nuevo look, la tripulación de JetBlue sí que la permitió subir a bordo. Pero la cosa no quedo así. Nada más llegar a Seattle, Maggie se quejo en las redes sociales del trato recibido y se puso en contacto con el departamento de atención al cliente de la aerolínea.

De esta forma Maggie consiguió no solo unas disculpas, sino que también le fue reembolsado el precio que pagó por el billete (185 euros). Pero Maggie no está del todo satisfecha: ningún miembro de la tripulación que le negó el paso la llamó para ofrecerle una explicación convincente de lo ocurrido.

Creo que este país tiene un potencial enorme si tenemos el valor de enfrentarnos a los intereses de los más poderosos que dominan nuestra economía y nuestra política. Y no estoy de acuerdo con la exsecretaria Clinton en que puedes pedir dinero a Wall Street, a los poderosos y, al final del día, hacer lo que debes hacer para las familias trabajadoras de este país. Simplemente, no acepto eso. Lo que creo es que si nos mantenemos unidos y no permitimos a los Trump del mundo que nos dividan, podemos garantizar la sanidad para todo el mundo como un derecho, podemos hacer que la educación secundaria y universitaria sea gratuita, podemos liderar el mundo en transformar nuestro sistema de energías y combatir el cambio climático, podemos cambiar el sistema económico y que la gente pague unos impuestos justos. Y podemos hacer eso si la gente se levanta, lucha y crea un Gobierno que trabaje para todos y no sólo para el uno por ciento. Esa es la revolución política para la que sirve esta campaña y con vuestra ayuda podemos ganar.