Ensayo

Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso.
—  Fragmento de La terrible sinceridad, Roberto Arlt

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres.

—  Pobrezas, por Eduardo Galeano en “Patas arriba: la escuela del mundo al revés”, publicado en el año 1998.
Me dirá usted: “¿Y si me equivoco?”. No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesto la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino.
—  Fragmento de La terrible sinceridad, Roberto Arlt
El hecho de escribir poesía es por sí solo un acto revolucionario. ¿Quién en estos tiempos donde la información circula más rápido se atreve a hablar de lo que está realmente sintiendo? ¿Quién en estos tiempos donde todo se vuele cada vez más superfluo va a decirle a una mujer a labios propios y corazón abierto que su belleza es comparable a una luna de octubre?  Aquel que se desnuda en cada palabra es un rebelde. Nunca subestimen el poder de las palabras. Ellas mismas nos construyen y deforman. Usen su palabra para bendecir y sanar. La poesía puede llevarte a estados de éxtasis que tal ve ninguna droga alcance porque son efectos nacidos con las vibraciones del alma. Un consejo: Vivan su vida como una poesía.
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Quetzal Noah

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La escuela y la universidad deberían servir para hacernos entender que ningún libro que hable de un libro dice más que el libro en cuestión; en cambio hacen todo lo posible para que se crea lo contrario. Por una inversión de valores muy difundida, la introducción, el aparato crítico, la biografía hacen las veces de una cortina de humo para esconder lo que el texto tiene que decir y que sólo puede decir si se lo deja hablar sin intermediarios que pretendan saber más que él.
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Italo Calvino - POR QUÉ LEER A LOS CLÁSICOS

https://www5.uva.es/guia_docente/uploads/2013/528/46754/1/Documento4.pdf

Escribir también puede ser un intento de defendernos de aquellas sombras que, si las dejamos sueltas, si no las amarramos con nuestras palabras, se apoderarían de nosotros.
—  Fragmento de Escritores delincuentes, José Ovejero