El-Cartel

Pero yo buscaba a una persona
que no quisiera perderme,
sino perderse conmigo.
Alguien que disfrutara de mi desastre
y formara parte de mi baile.

Me colgué un cartel en el pecho que decía:

“Se busca corazón dispuesto
a romperse con el mío
y aprenda a querer sobre los cristales.
Busco sonrisa que quiera desgastar
sus labios a besos,
que se rompa los dientes por mis caderas.
Una boca que se pierda
si no la orienta mi lengua.
Busco a alguien que me encuentre
cuando ando perdida
y que me muestre que todo mapa
que necesito está entre sus piernas”.


Ojalá no me dejaras ir como haces siempre,
porque va a llegar septiembre
y tal y como venga el frío,
te darás cuenta de que no fue mío
lo que acabó esto para siempre.

—  Loreto Sesma
Hace tanto tiempo que aquella chica sentada en la banca no veía la luz, no veía los colores que se mostraban danzantes a su alrededor; puede que sea ella misma quien no los quiere ver. Lo único que se deduce es que está sola y nadie la acompaña, o eso es lo que uno piensa a primera vista. Su sonrisa está invertida. Sienten lástima y pena por ella. Pero un día, un caballero deambulaba por esas calles ,y oh sorpresa, paso por el lado de aquella chica… Y le llamó la atención aquella muchacha sombría distinto al resto. Esta estaba en su mundo, en un mundo sordo y sin tantos colores; no notó al caballero. Mientras, el caballero la miraba con curiosidad, le parecía un poco peculiar quizás. Este lleva una armadura de un brillante plateado, y sobre su pecho colgaba un botón con una imagen de un ojo, algo un poco peculiar y vaya que lo era, pero eso lo hacía distinto al resto, eso lo hacía él. La chica seguía con la mirada baja, ni siquiera había notado a aquel caballero que se había posado justo a su lado. Pero, el caballero hizo algo, algo que nadie más lo había intentado. Habló, se presentó ante ella. La chica asombrada alzó la mirada hacia el dueño de esa voz, y lo que se encontró fue a un caballero que tenía colores a su alrededor. Un caballero de una brillante armadura que poseía un arcoiris a su alrededor. Así fue como día a día -o al menos trataban- se fueron conociendo. Y fue así como aquella chica sombría se fue llenando de colores, de luz, de vida y de diseños. El caballero no dejaba que los colores de aquella chica se apagaran, siempre le decía cosas nuevas, frases, le mostraba su nación en la cual había nacido y se sentía orgulloso. Y esta se quedaba asombrado por sus palabras, por las imágenes de aquel maravilloso lugar que le comentaba. Sin duda alguna el caballero había venido para alegrarle, para poder mostrarle todos los colores que se había estado perdiendo. Y la chica no sabía cómo agradecerle. Al pasar un buen tiempo. El caballero le anunció a la chica que se tenía que ir, que había surgido algo en lo cual lo necesitaban pero que regresaría. La chica preguntó cuándo se iría y él le confesó que se seria mañana. Habían acordado que se volverían a ver una vez más antes de la partida y fue así como el caballero cumplió su palabra. Se fue a la misma banca que ya se le hacía tan familiar pero esta vez fue distinto, esta vez no estaba aquella chica esperando. Él pensando que la chica quizás se le había hecho tarde se quedó esperando y espero, espero, espero. Pero cuando el sol mostraba sus últimos rayos el caballero comprendió que aquella chica ya no vendría, por lo cual sintió mucha tristeza. Se paro de la banca, se sacudió el polvo de la armadura que le había estado pesando y empezó a caminar al lado opuesto. Se giró por última vez con la esperanza de encontrarla, pero no estaba. Caminó unos pasos pero antes de dar el tercer paso, un grito lo detuvo. El caballero se dio la vuelta y observó cómo un grupo de niños, jóvenes, adultos, todos se acercaban a él corriendo. — Detente -gritaron. El caballero estaba más que sorprendido, no sabía la razón por la cual toda esa gente estaba ahí. Pero, en medio de aquel grupo estaba aquella chica con un cartel en sus manos. El cartel decía con letras grandes rojas y brillantes… “Siempre te queremos caballero. Siempre te querremos autremondeimagination”, pues es así como el caballero se hacía llamar en ese pueblo. La chica delegó el cartel a un adulto que estaba a su lado, le dijo unas palabras y bajó corriendo hacia donde el caballero seguía en shock. Él al verla parado delante suya sonrió. Y ella le deseo un feliz viaje y sobretodo que será siempre bienvenido en ese pueblo. Pero por último dijo algo más. —Lamento por mi tardanza, es que la gente se tardaba mucho en venir a despedirte. Todos siempre te recordaremos, eres el caballero que siempre estará dentro de nuestras memorias. Pero no es como si fuera a morir reclamó el caballero y ella simplemente rió porque lo que ella trataba de mostrarle no era una despedida, sino una especie de agradecimiento. No sabía de qué otra forma decirle que él había sido el caballero que indirectamente había traído los colores a su pueblo.

-Una hermosa historia que se creó una seguidora.

Roberto Suárez (the real Sosa from Scarface)

This was Pablo Escobar’s plug… also known as the King of Cocaine, was a Bolivian drug lord and trafficker who played a major role in the expansion of cocaine trafficking in Bolivia. At his prime, Suárez made $400 million annually, was one of the major suppliers of the Medellin Cartel, the leader of the largest Bolivian drug empire and considered to be the biggest cocaine producer in the world.

Todos a sus posiciones quiero verlos trabajando es orden de mi padre que el cartel siga operando no bajen la guardia quiero a todos bien al tiro nadie se me agüite que mi padre sigue vivo con dinero baila el perro, dicho ya muy conocido 🍀

Necesitamos todo tipo de feministas, necesitamos a las que se lanzan a  la política tratando de cambiar las leyes, necesitamos a las que salen a las calles y marchan y gritan exigiendo al gobierno que cambie las leyes, necesitamos a las que hacen carteles sobre el feminismo, necesitamos a las que hablan en sus escuelas sobre feminismo, necesitamos a las de 6 años que se niegan a vestir de rosa y jugar con muñecas, necesitamos a las de 6 años que se quieren vestir de rosa y jugar con muñecas, necesitamos a las doctoras que no se van a negar a hacerte un aborto o que no se va negar a darte anticonceptivos, necesitamos a las maestras que les hablen a los niños de sexualidad, de feminismo, de género, necesitamos a las madres para que eduquen hijos e hijas feministas, niñas fuertes, niños que no tengan miedo de llorar, niñas que sepan que su valor no depende de que un hombre las ame o las vea atractivas, niños que sepan que no significa no, necesitamos a esas que desafían los roles de género, necesitamos a esas que con su ropa y apariencia desafían al patriarcado, necesitamos a esas que dirigen empresas y se encargan de que sus empleadas ganen un salario justo,  necesitamos a las que dedican su vida y su tiempo para ayudar a otros, necesitamos a esas que donan dinero para ayudar a otras mujeres, necesitamos a esas que usan su voz y su influencia para hablar de feminismo, necesitamos a esas que defienden a una mujer cuando es atacada, necesitamos a esas que defienden a una mujer cuando es llamada zorra, necesitamos a esas que le dan un consejo a una amiga, necesitamos a esas que le dan fuerzas a una amiga para salir de una relación abusiva, necesitamos a esas que se niegan a reírse de alguien solo por su aspecto físico,  necesitamos a las que tienen pene, y a los hombres, y a los hombres que no tienen pene. Los necesitamos a todos, y todos son igual de importantes, y cada cosa que hagan por pequeña que sea genera un cambio enorme, y todas son increíblemente valientes.