El-Cartel

Pero yo buscaba a una persona
que no quisiera perderme,
sino perderse conmigo.
Alguien que disfrutara de mi desastre
y formara parte de mi baile.

Me colgué un cartel en el pecho que decía:

“Se busca corazón dispuesto
a romperse con el mío
y aprenda a querer sobre los cristales.
Busco sonrisa que quiera desgastar
sus labios a besos,
que se rompa los dientes por mis caderas.
Una boca que se pierda
si no la orienta mi lengua.
Busco a alguien que me encuentre
cuando ando perdida
y que me muestre que todo mapa
que necesito está entre sus piernas”.


Ojalá no me dejaras ir como haces siempre,
porque va a llegar septiembre
y tal y como venga el frío,
te darás cuenta de que no fue mío
lo que acabó esto para siempre.

—  Loreto Sesma

Roberto Suárez (the real Sosa from Scarface)

This was Pablo Escobar’s plug… also known as the King of Cocaine, was a Bolivian drug lord and trafficker who played a major role in the expansion of cocaine trafficking in Bolivia. At his prime, Suárez made $400 million annually, was one of the major suppliers of the Medellin Cartel, the leader of the largest Bolivian drug empire and considered to be the biggest cocaine producer in the world.

A la atención de la cucaracha que se ha cagado en mi casa:

¿De qué coño vas?

Pasearte por mi casa, subirte en mi maquillaje, sorprenderme cuando estoy meando…, todo esto tiene un pase, pero cagarte en mi casa, es cruzar la línea. Cagarte en mi estantería del baño es la ofensa definitiva. Esas pequeñas cacas con aspecto de viruta de chocolate, sin ser chocolate, han firmado tu sentencia de muerte.

Tengo tres sospechosas, porque se con seguridad que una o varias de vosotras sintió la llamada de la naturaleza donde no debía:

- La de la bañera: Fuiste la primera que apareció en mi baño y me pillaste con la guardia baja. Me dolería que fueras tú porque no te pega nada andar cagándote por ahí. Estabas en la bañera y me hace pensar que eres una tía limpia, no te pega hacer esas cosas. Me pusiste muy nerviosa porque no había comprado insecticida todavía y me hiciste llorar un poco ¿no tenías suficiente con eso? ¿no era suficiente para ti, OH CUCARACHA TODOPODEROSA, hacer llorar a alguien que es como 1000 veces mas grande que tú?. Después de ti pasé la noche durmiendo como un vampiro y con la luz encendida, y esto me hizo recapacitar y tomar medidas. Compré un buen insecticida, lo eché por la casa e hice lo que mejor sé hacer: Tapar todo con cinta aislante. Todo. Cualquier hueco. Si me cabe el dedo meñique está tapado. Mi sistema es impenetrable

- La de la puerta: segunda en aparecer, cuando te ví ya estabas muerta. Admiro tu coraje porque intentaste atravesar la barrera de insecticida que construí en la puerta del baño. Tengo que decirte algo: Lo lograste, lograste pasar. Serás una heroína entre las tuyas, no querrás que te recuerden cagándote por ahí como una demente. Tu cadáver llegó fuera de baño y eso hizo que me tuviera que sentar un momento en la cama a pensar, la cabeza me daba vueltas. ¿Me habías visto dormir? ¿no me levanté yo a oscuras a beber y al baño? ¿Estarías ahí, susurrándome en la nuca guarrerías? Tuve que recomponerme y supe que mi fortaleza era vulnerable, había un desagüe sin tapar. Una fisura en mis planes. 

-La pervertida: Eres mi sospechosa principal. Probándote mi maquillaje, IMPERDONABLE, por tu culpa he tenido que lavar las brochas, que si bien ya les tocaba porque igual llevaba sin lavarlas desde el verano del 2000, no era asunto tuyo decidirlo. Te quedaste quieta y callada, dejaste que me sentara con tranquilidad en el váter. Miré a la izquierda y nada, pero entonces lo noté. Noté tu mirada clavándose en mi cuerpo. Giré poco a poco la cara, temblando, aterrorizada. Y ahí estabas tú y tu cara de loca desatada. Corrí sin mirar atrás, y sin pantalones, hasta llegar a mi flí. Han pasado días y sigo sin mear correctamente, maldita pervertida. Ese día me di cuenta que la ventana cuando está abierta, está abierta; cuando está cerrada, también está abierta. Mi casa ha estado siendo la jornada de puertas abiertas y no he sido informada. He tenido que darme cuenta porque una cucaracha voyeur no se ha escondido porque no ha podido resistirse a la tentación de verme meando. Todo apunta a que tú has cagado en mi casa, posiblemente mientras yo lo hacía, por algún tipo de perversión. Eso demuestra la clase de cucaracha que eres. 

Sea quien fuere, ahora todo mi baño está precintado y se respira con dificultad por la cantidad de insecticida, y no se ventila porque como he dicho he precintado. Esto incluye la ventana. Os adjunto el cartel que he diseñado para que si alguien humano viene a casa no abra la ventana. Abrir la ventana del baño en mi casa se castiga con la muerte, al menos de momento.

Atentamente,

Sandra C.

PD: POR FAVOR, DEJADME EN PAZ, ¿QUÉ QUERÉIS?¿QUERÉIS DINERO, ES ESO? OS DOY PARA QUE OS COMPRÉIS UN KEBAB O LO QUE QUERÁIS, POR FAVOR, NO ME HAGÁIS DAÑO QUE HE BUSCADO EN GOOGLE “COCKROACH BITE” Y NO QUIERO PROBLEMAS.

Hace tanto tiempo que aquella chica sentada en la banca no veía la luz, no veía los colores que se mostraban danzantes a su alrededor; puede que sea ella misma quien no los quiere ver. Lo único que se deduce es que está sola y nadie la acompaña, o eso es lo que uno piensa a primera vista. Su sonrisa está invertida. Sienten lástima y pena por ella. Pero un día, un caballero deambulaba por esas calles ,y oh sorpresa, paso por el lado de aquella chica… Y le llamó la atención aquella muchacha sombría distinto al resto. Esta estaba en su mundo, en un mundo sordo y sin tantos colores; no notó al caballero. Mientras, el caballero la miraba con curiosidad, le parecía un poco peculiar quizás. Este lleva una armadura de un brillante plateado, y sobre su pecho colgaba un botón con una imagen de un ojo, algo un poco peculiar y vaya que lo era, pero eso lo hacía distinto al resto, eso lo hacía él. La chica seguía con la mirada baja, ni siquiera había notado a aquel caballero que se había posado justo a su lado. Pero, el caballero hizo algo, algo que nadie más lo había intentado. Habló, se presentó ante ella. La chica asombrada alzó la mirada hacia el dueño de esa voz, y lo que se encontró fue a un caballero que tenía colores a su alrededor. Un caballero de una brillante armadura que poseía un arcoiris a su alrededor. Así fue como día a día -o al menos trataban- se fueron conociendo. Y fue así como aquella chica sombría se fue llenando de colores, de luz, de vida y de diseños. El caballero no dejaba que los colores de aquella chica se apagaran, siempre le decía cosas nuevas, frases, le mostraba su nación en la cual había nacido y se sentía orgulloso. Y esta se quedaba asombrado por sus palabras, por las imágenes de aquel maravilloso lugar que le comentaba. Sin duda alguna el caballero había venido para alegrarle, para poder mostrarle todos los colores que se había estado perdiendo. Y la chica no sabía cómo agradecerle. Al pasar un buen tiempo. El caballero le anunció a la chica que se tenía que ir, que había surgido algo en lo cual lo necesitaban pero que regresaría. La chica preguntó cuándo se iría y él le confesó que se seria mañana. Habían acordado que se volverían a ver una vez más antes de la partida y fue así como el caballero cumplió su palabra. Se fue a la misma banca que ya se le hacía tan familiar pero esta vez fue distinto, esta vez no estaba aquella chica esperando. Él pensando que la chica quizás se le había hecho tarde se quedó esperando y espero, espero, espero. Pero cuando el sol mostraba sus últimos rayos el caballero comprendió que aquella chica ya no vendría, por lo cual sintió mucha tristeza. Se paro de la banca, se sacudió el polvo de la armadura que le había estado pesando y empezó a caminar al lado opuesto. Se giró por última vez con la esperanza de encontrarla, pero no estaba. Caminó unos pasos pero antes de dar el tercer paso, un grito lo detuvo. El caballero se dio la vuelta y observó cómo un grupo de niños, jóvenes, adultos, todos se acercaban a él corriendo. — Detente -gritaron. El caballero estaba más que sorprendido, no sabía la razón por la cual toda esa gente estaba ahí. Pero, en medio de aquel grupo estaba aquella chica con un cartel en sus manos. El cartel decía con letras grandes rojas y brillantes… “Siempre te queremos caballero. Siempre te querremos autremondeimagination”, pues es así como el caballero se hacía llamar en ese pueblo. La chica delegó el cartel a un adulto que estaba a su lado, le dijo unas palabras y bajó corriendo hacia donde el caballero seguía en shock. Él al verla parado delante suya sonrió. Y ella le deseo un feliz viaje y sobretodo que será siempre bienvenido en ese pueblo. Pero por último dijo algo más. —Lamento por mi tardanza, es que la gente se tardaba mucho en venir a despedirte. Todos siempre te recordaremos, eres el caballero que siempre estará dentro de nuestras memorias. Pero no es como si fuera a morir reclamó el caballero y ella simplemente rió porque lo que ella trataba de mostrarle no era una despedida, sino una especie de agradecimiento. No sabía de qué otra forma decirle que él había sido el caballero que indirectamente había traído los colores a su pueblo.

-Una hermosa historia que se creó una seguidora.