El Hobbit: La desolación de Smaug

En un gran salón con pilares tallados en la roca viva, estaba sentado el rey elfo en una silla de madera labrada. Llevaba en la cabeza una corona de bayas y hojas rojizas, pues el otoño había llegado de nuevo. En la primavera se ceñía una corona de flores de los bosques. Sostenía en la mano un cetro de roble tallado.

- El Hobbit, J. R. R. Tolkien