Edward-Darley-Boit

The Daughters of Edward Darley Boit, 1882 
John Singer Sargent (1856 – 1925), American 

The painting is square and enormous; its size is almost eight feet square. What makes it so astonishing is the way in which the painter commanded space. One critic, when the painting was first exhibited, called it four corners and a void, because they found it so bizarre that everything was so disconnected from each other. It’s almost like the girls had been playing a game and somebody yelled stop, and they all stopped, wherever they happened to be. — at Museum of Fine Arts, Boston.

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Dos obras maestras.
Un juego de miradas dirigidas al espectador.

Las hijas de Edward Darley Boit’, obra maestra de John Singer Sargent, junto a ‘Las Meninas’ de Velázquez, su fuente directa de inspiración.

Sargent (1856-1925) viajó numerosas veces a Madrid para copiar, Las meninas.
El resultado de esa fascinación creativa es Las hijas de Edward Darley Boit, un lienzo pintado en 1882. Las inquietantes miradas de la infanta Margarita y de Julia Boit, son el centro de composiciones similares.

Sargent realizó este retrato en 1882, por encargo del propio Edward Darley Boit, coleccionista norteamericano amigo suyo. Este retrato, muestra en su composición y el tratamiento de la atmósfera y las luces, la influencia ejercida por el artista español, punto de partida para un cuadro de misterioso naturalismo y de intensa y contenida expresividad.

La influencia de las Meninas de Velázquez es evidente en la composición; ambos cuadros se centran en la figura de una niña inocente; Margarita de España de cinco años rodeada por damas de honor y cortesanos y Julia Boit de cuatro acompañada por sus hermanas mayores. El tratamiento de luz y de atmósfera también se deben a la obra del gran maestro del Barroco: la pequeña princesa de Velázquez irradia con blancura una habitación oscura mientras Sargent vistió a las hermanas Boit con delantales blancos y las retrató en la oscura sala de su apartamento parisino.

Para aproximarse aún más a su obra de referencia, Sargent recrea el carácter misterioso del espacio velazqueño y su gama cromática, así como el juego de miradas dirigidas al espectador. Ambas pinturas comparten, además de una semejanza puramente formal, una conexión temática. El protagonismo, en la composición de Velázquez, lo adquiere la princesa de cinco años, la infanta Margarita, que es casi la imagen especular de Julia Boit de cuatro años. Además, mientras la infanta aparece rodeada por los miembros de su corte, las hermanas mayores de Julia giran en torno a ella.

Cuando Sargent expuso la obra tenía 27 años. Un crítico estadounidente escribió que Velázquez había resucitado.

Fuentes: Museo del Prado.