Dosis-Diarias

Tratando de mantenerme junto a la linea de la cordura,

decidí volverme adicta a la poesía,

droga que libera el alma,

la mente 

y el corazón.


Más que por puro placer,

lo hacía por necesidad,

era inevitable volver a caer,

era mi dosis diaria,

la necesita más que respirar.


Más funcional que la marihuana, cocaína, heroína,

o cualquier otra droga,

la poesía te liberaba, 

te sentías en las nubes cada vez que escribías versos

que abrían la mente y corazón.

Te hacía sentir bien.

Tengo un problema, soy adicta a la poesía.


Todo lo que nunca dije | Poesía para el corazón.