Chimalli

PALO ENSEBADO

“Según Durán, en el mes Xocolhuetzi se levantaba un alto palo cilíndrico en el patio del gran Teocalli o Templo Mayor, y en la extremidad superior del palo se ponían flores y un ave natural, o hecha artificialmente de pastas alimenticias, lo mismo que un chimalli o escudo de guerra. El palo era fuerte engrasado. Se bailaba alrededor de él, antes de dar principio el juego, que consistía en subir por aquel palo, y llegando a la cumbre tomar las flores y bajar con el ave y el escudo como trofeos. La grasa hacía que cuando iban llegando a la cumbre se deslizaran para abajo rápidamente, entre las risas de los espectadores.” 

 Román Piña Chan

Soy México

Soy los ensayos de Octavio Paz, los poemas de la condición humana de Jaime Sabines, los voladores de Papantla y el Sol Azteca. Soy el Pig de Xavier Velasco, el humor ácido de Jorge Ibargüengoitia, una torta ahogada, una caguama familiar, la marihuana de Michoacán. Soy un Nocturno de Xavier Villaurrutia, el peyote de Real de Catorce, la sabiduría de María Sabina, el humor de TinTan, el amor de Pita Amor. Soy ese morro de la secundaria con playera del TRI, un poemínimo de Efraín Huerta, el desierto de Sonora, un guerrero olmeca. Soy el amante de la Informante en la novela de Cristina Rivera Garza, un cuento de piedra de Carlos Fuentes, un águila que traga serpientes. Soy un indio en los cuentos de Juan Rulfo, un orinal en un relato de Fernando Nachon, un Detective Salvaje de Roberto Bolaño. Soy los consejos de Alberto Chimal, una bestia de Juan José Arreola, un transeúnte de Alfonso Reyes, unas enchiladas con pollo, un tequila. Soy un Olvidado de Luis Buñuel, un caifán de Juan Ibáñez, un pinche amor perro de Alejandro González Iñárritu, un cuento de Francisco Tario. Soy el maguey del mezcal, el nopal del cerro, el pulque de los dioses, el inframundo Maya, los poemas de Ramón Martínez Ocaranza. Soy Simón del desierto siendo seducido por Silvia Pinal, el ángel exterminador, los tres huastecos, los taquitos al pastor y la charanda. También soy todos mis muertos, todos mexicanos, todos enterrados en esta tierra y como dice Gabriel García Márquez, en las primeras páginas de Cien años de soledad, uno es de donde tiene enterrados sus muertos.

Finally decided the names for these boys will be Chimalli (Shield) and Amoxtli (Shelter/Protection). They are twin jaguars sent to earth for missions demanded by Kinich Ahau (Mayan Sun god). These jaguars are immortal/not living beings as they are a creation of the Sun god. Their home is in Paradise (Kinich’s version of “heaven”.)

Amoxtli is slightly bigger and chunkier than Chimalli. He is also more serious, straight to the point and is always leading. His smaller brother Chimalli is somewhat more playful. 

-Como si fuera tan difícil escribir un bestseller.
-¿Es sencillo?
-Con que no sea una obra de John Green, Nicholas Sparks, Patrick Rothfuss, Brandon Sanderson, o algún autor rosado. Aclaro que hablo de los que están en boca de todos en esta época.
-¿Por qué? ¿No te gustan?
-Demasiado predecible, demasiado contemporáneo, demasiado alucinado, demasiado anti-yo. Ya sabes que a mi me gusta lo ácido, lo duro, lo intenso, lo demoledor y agresivo. Si fuera Chimal, Bolaño, Sábato, Borges, Cortázar, Camus, Rulfo, Carpentier, entre otros. Nada te dijera.
-¿Y cómo empezarías una historia?
-Y AQUÉL DÍA NO NACIÓ EL SOL Y LOS ADULTOS VIERON CON ASOMBRO AQUELLO PARA SENTIRSE NIÑOS OTRA VEZ.
-Un buen comienzo.
-A la gente le gusta lo insólito, lo contradictorio, lo raro y extravagante. Entre más fuera de lugar es más atrayente. Porque te deja pensando en el por qué de las cosas. La gente siempre busca explicación a todo. Sin la curiosidad no somos nada.
—  Diálogo entre dos escritores anti-contemporáneos, Joseph Kapone