Catorce

Soy México

Soy los ensayos de Octavio Paz, los poemas de la condición humana de Jaime Sabines, los voladores de Papantla y el Sol Azteca. Soy el Pig de Xavier Velasco, el humor ácido de Jorge Ibargüengoitia, una torta ahogada, una caguama familiar, la marihuana de Michoacán. Soy un Nocturno de Xavier Villaurrutia, el peyote de Real de Catorce, la sabiduría de María Sabina, el humor de TinTan, el amor de Pita Amor. Soy ese morro de la secundaria con playera del TRI, un poemínimo de Efraín Huerta, el desierto de Sonora, un guerrero olmeca. Soy el amante de la Informante en la novela de Cristina Rivera Garza, un cuento de piedra de Carlos Fuentes, un águila que traga serpientes. Soy un indio en los cuentos de Juan Rulfo, un orinal en un relato de Fernando Nachon, un Detective Salvaje de Roberto Bolaño. Soy los consejos de Alberto Chimal, una bestia de Juan José Arreola, un transeúnte de Alfonso Reyes, unas enchiladas con pollo, un tequila. Soy un Olvidado de Luis Buñuel, un caifán de Juan Ibáñez, un pinche amor perro de Alejandro González Iñárritu, un cuento de Francisco Tario. Soy el maguey del mezcal, el nopal del cerro, el pulque de los dioses, el inframundo Maya, los poemas de Ramón Martínez Ocaranza. Soy Simón del desierto siendo seducido por Silvia Pinal, el ángel exterminador, los tres huastecos, los taquitos al pastor y la charanda. También soy todos mis muertos, todos mexicanos, todos enterrados en esta tierra y como dice Gabriel García Márquez, en las primeras páginas de Cien años de soledad, uno es de donde tiene enterrados sus muertos.

Estás preciosa.

Si, estás preciosa. Sin ninguna duda.
Lo estás, incluso cuando te comportas como una niña pequeña,
cuando te enfadas y arrugas las cejas,
cuando lloras sin algún motivo,
cuando sonríes como una loca,
o cuando te apartas ese mechón de pelo que te molesta en los labios,
mientras vas descalza y sola por la vida porque ya te cansaste de los tacones y de las personas,
o mientras miras al vacío, hundida en alguna canción que te recuerda a una persona.


Nunca digas que tienes un cuerpo de mierda
o que desearías tener el cuerpo que tiene esa,
porque eres perfecta tal cual eres,
así, con tus miles de lunares en sitios incorrectos
y con un corazón roto más de la cuenta.
Cuando estés algo triste o melancólica,
recuerda que, aun estando huracán,
sigues siendo preciosa.


Siempre recuérdalo,
cuando veas que todos pasan de ti,
o cuando no cuentes con nadie para hablarle de tu día,
o para que te desee una linda semana,
o que te abrace y localicen tus heridas y las suture con besos,
o cuando no recibas mensajes de nadie en días,
por favor,
recuérdalo, estás preciosa.

Y cuando todo venga de repente,
como si fuera una ráfaga de problemas que arrasa contigo,
y quedas a la deriva,
y te hundes,
y te ahogas,
y te deja destruida sin ganas de levantarte,
y nada parezca ir mejor
recuerda,
estás preciosa.


Diles a todos esos idiotas que te han arrancado de raíz,
y que te han hecho ser cabizbaja cuando merecías florecer,
a esos gilipollas que alguna vez se burlaron,
y tu pensabas del por qué son tan malos contigo,
que ahora estás preciosa,
y cuando te pregunten si quieres salir con ellos,
no les respondas.


Cuando veas a ese chico besar a otra  
pasear con otra
abrazar a otra
sonreírle a otra
escribirle a otra
mirar cómo te solía mirar a ti
sonríe,
porque ese chico tiene a una ex preciosa.


Y cuando no quede en nadie en quien creer,
cree en ti.


Y cuando no tengas a nadie para querer,
quiérete a ti.


Y cuando ya nadie quede para apostar por ti,
coge tus fichas y hazlo por ti.


Y sí.
esto es para la que  está leyendo,
si, para ti,
la que ha sonreído,
o a la que le han entrado unas ganas de llorar,
también va para ti,
la que ignoro y siguió de largo,
la que está sola y quiere abrazos,
y la que tiene abrazos pero se siente sola,
a la que le gustaría que un catorce de febrero hubiese alguien ahí,
para que le diga,
que está preciosa.

—  “Estás preciosa”, Steveen.
Hoy quemé tu carta. La única carta que me escribiste. Y yo te he estado escribiendo, sin que tú lo sepas, día a día. A veces con amor, a veces con desolación, otras con rencor. Tu carta la conozco de memoria: catorce líneas, ochenta y ocho palabras, diecinueve comas, once puntos seguidos, diecisiete acentos ortográficos y ni una sola verdad.
—  José Emilio Pacheco
When I was in la secundaria
I falled in love of
a little morra que se llamaba Liz
I was catorce años
y yo no era nada guapo
I was fat
I didn´t know vestirme bien
en aquellas épocas
estaba trending
be a cholo
I wanted gustarle a Lizy
but no sabía cómo
I watched her and noté
que ella prestaba
so much atention
to the bad guys
so
empecé a ir a la plaza
donde se juntaban los cholos
y entré en la gang
my clothes now eran
pantalones Dickies
and limas tumbadas
maybe she doesn´t know
all what I made
just para que me volteara a ver
but su actitud
fue changing
and I remember that she
invited me to the partys
then she told me
Que no le gustaba por ser cholo
sino por la manera en que la trataba
—  La alegría es un roadtrip, Quetzal Noah 
Hoy quemé tu carta. La única carta que me escribiste. Y yo te he estado escribiendo, sin que tú lo sepas, día a día. A veces con amor, a veces con desolación, otras con rencor. Tu carta la conozco de memoria: catorce líneas, ochenta y ocho palabras, diecinueve comas, once puntos seguidos, diecisiete acentos ortográficos y ni una sola verdad.
—  De José Emilio Pacheco🍂
-Zoé🌻
¿ES CATORCE?

Escribiría para ti, pero se hace por inercia.
Reaccioné a tus acciones con un tic de negligencia.
No es por mí, que admití cada incongruencia.
No es por ti, pero sí para tu esencia.

¿Febrero de amores y acero en los corazones?
¿Cuál náufrago sin velero olvido contraindicaciones?
Sentimientos cimeros fundidos tras abstracciones.
Catorce, Martes, Tarde y yo pensando en tus facciones.

Sabio silencio consumido en incienso.
Olor a incendio, dramático suspenso.
Sabor a frío si se ausenta tu intelecto.
Mírame en brío y no leas mi prospecto.

Tu magia presagia el encanto,
contagia mi calma, embriaga mi manto.
Tu alma es música, lírica cuántica,
física poética, utópica y catártica.

Tus abrazos abrigaron mi desnudez,
encontré miel y pureza en contacto con tu tez.
Comprendí que querer no es mover piezas de ajedrez,
que no interesan las fechas, que eres la fé de mi sed.

—Andrey Rojas

Los signos como muertes absurdas de la historia.

Aries

Muerte por dedo gordo
El famoso destilador de whisky Jack Daniel decidió ir temprano a trabajar una mañana de 1911. Quiso abrir su caja fuerte pero no recordaba la combinación. Enfurecido, Daniel pateó la caja fuerte y se lastimó el dedo gordo, que terminó desarrollando una infección por la que murió.

Tauro

Muerte por postre
El rey Adolfo Federico de Suecia amaba comer y murió por ello. Conocido como “El rey que comió hasta morir”, falleció en 1771 a la edad de 61 años a causa de un problema digestivo luego de comer una cena gigantesca consistente de langosta, caviar, chucrut, sopa de repollo, ciervo ahumado, champaña y catorce platos de su postre preferido: semia, relleno de mazapán y leche.

Géminis

Muerte por demostracion de jurado
Después de la guerra civil norteamericana, el controvertido político Clement Vallandigham, de Ohio, se transformó en un exitoso abogado que rara vez perdía un caso. En 1871 defendió a Thomas McGehan, acusado de disparar contra un tal Tom Myers durante una disputa en un bar. La defensa de Vallandigham se basaba en que Myers se había disparado a sí mismo al empuñar su pistola cuando estaba arrodillado. Para convencer al jurado, Vallandigham decidió demostrar su teoría. Desafortunadamente, utilizó por error una pistola cargada y terminó disparándose a sí mismo. Con su muerte, Vallandigham demostró la teoría del disparo accidental y consiguió exonerar a su cliente.

Cancer

Muerte por basura
Homer y Langley Collyer eran archivistas compulsivos. Los dos hermanos tenían miedo de deshacerse de cualquier cosa, y coleccionaron obsesivamente diarios y otras basuras en su casa. Incluso prepararon trampas en los corredores y puertas para protegerse de los intrusos. En 1947, una llamada anónima denunció que había una persona muerta en la casa de los hermanos, y después de encontrar muchas dificultades para entrar, la policía descubrió muerto a Homer Collyer; a su hermano Langley no se lo veía por ningún lado. Dos semanas más tarde, después de sacar cerca de 100 toneladas de basura del departamento, finalmente encontraron el cuerpo de Langley Collyer parcialmente descompuesto (y comido por las ratas), apenas unos metros más allá de donde habían encontrado a su hermano. Aparentemente, Langley había estado gateando a través de túneles entre pilas de diarios para llevarle comida a su paralizado hermano cuando se disparó una de sus trampas. Días después, Homer murió de hambre.

Leo

Muerte por bufanda
La madre de la danza moderna, Isadora Duncan, murió a causa de una bufanda que le encantaba usar. Escribió el New York Times en su obituario del 15 de septiembre de 1927: “El automóvil estaba yendo a toda velocidad cuando la bufanda de seda se enganchó en la rueda y arrastró con terrible fuerza a la señorita Duncan, precipitándola con violencia contra la calle. Fue arrastrada durante varios metros hasta que el chofer se detuvo, a causa de los gritos que venían de la calle. Se reclamó ayuda médica, pero quedó probado que se estranguló y murió instantáneamente”.

Virgo

Muerte por aguantar las ganas de hacer pis
El noble y astrónomo danés Tycho Brahe era un personaje interesante. Tenía un enano como bufón al que sentaba bajo la mesa durante la cena. Incluso tenía un alce entrenado como mascota. Tycho también perdió la punta de su nariz en un duelo con otro noble danés y tuvo que usar una nariz falsa hecha de plata y oro, pero ésa es otra historia. Se dice que Tycho tuvo que aguantarse las ganas de ir al baño durante un banquete particularmente extenso en 1601 (levantarse en medio de una cena era considerado como algo realmente ofensivo), a tal punto que su vejiga, llevada al límite, desarrolló una infección por la que murió. Análisis posteriores sugirieron que Tycho murió en realidad por envenenamiento con mercurio, pero esa conclusión no es tan interesante como la historia original.

Libra

Muerte por barba
El austríaco Hans Steininger supo ser famoso por tener la barba más larga del mundo (de casi un metro y medio) y por morir a causa de ella. Un día de 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba, la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y se rompió el cuello.

Escorpio

Muerte por ajustar un cable. 

La historia de esta chica llamada Mariesa Weber es de lo más desafortunada. La chica se quedó sin televisión en su casa porque se quitó el enchufe. Cuando fue a ponerlo se cayó detrás del enorme mueble repleto de libros que tenía en su habitación. Su familia no la encontraba e incluso denunció su desaparición hasta que notaron un olor extraño en la casa. Se cree que Weber, que medía 1,62 metros de estatura y pesaba apenas 45 kilos, pudo haber caído de cabeza en el espacio entre el mueble y la pared.

Sagitario

 Muerte por abrazar el reflejo de la luna
El poeta chino Li Po es considerado uno de los dos más grandes de la historia literaria china. Era muy conocido por su amor al licor y se sabe que escribió muchos de sus grandes poemas mientras estaba borracho. Y en ese estado se encontraba la noche en que cayó de su bote y se ahogó en el río Yangt-ze al intentar abrazar el reflejo de la luna en el agua.

Capricornio

Muerte por suicidio durante un noticiero en vivo
Christine Chubbuck fue la primera y única presentadora de noticiero en suicidarse durante un programa en vivo. El 15 de julio de 1974, a los ocho minutos de programa, la deprimida reportera dijo: “Para mantener la política del canal 40 de traerles lo último en materia de sangre y entrañas, y a todo color, aquí tienen otra primicia: un intento de suicidio”. Y a continuación, Chubbuck sacó un revólver y se disparó en la cabeza.

Acuario

Muerte por falla de sobretodo con paracaidas
En 1911, el sastre francés Franz Reichelt decidió probar su invención, una combinación de sobretodo y paracaídas, saltando de la Torre Eiffel. Les dijo a las autoridades que utilizaría un muñeco, pero a último minuto decidió probarlo él mismo. Su invento no funcionó.

Piscis

Muerte por imitación
En 1991, una mujer tailandesa de 57 años llamada Yooket Paen estaba caminando por su granja cuando se resbaló en bosta de vaca, se agarró de un cable y se electrocutó hasta morir. Poco después de su funeral, su hermana Yooket les estaba mostrando a unos vecinos cómo había sido el accidente cuando ella también se resbaló, se agarró del mismo cable, y murió igual que su hermana.

anonymous asked:

Hola, he estado buscando un libro desde hace mucho tiempo y no lo puedo encontrar, espero me puedas ayudar. "Hoy quemé tu carta, la única carta que me escribiste y yo te he estado escribiendo (sin que tú lo sepas) día tras día, a veces con amor, a veces con desolación, a veces con rencor, tu carta la conozco de memoria, catorce líneas, ochenta y ocho palabras, diecinueve comas, once puntos seguidos, diecisiete acentos ortográficos y ni una sola verdad."

Por lo que he encontrado me parece que es del libro EL PRINCIPIO DEL PLACER escrito por José Emilio Pacheco. Espero que te sea de utilidad, el texto es muy sentido ;)

Feliz lectura.