Capilla-Sixtina

Solo con mostrar una pequeña parte de esta obra maestra, el público ya la identifica, y ahora, con una fotografía que muestra todo el techo, parte de las dos paredes y parte de las puntas de las laterales no hay ningún problema en identificar la Capilla Sixtina. Obra magistral del s.XVI, perteneciente al Renacimiento Italiano.

Se inició 1508 por mandato del papa Julio II, ordenándole a Miguel Ángel Buonarroti la decoración de su bóveda. En un principio se negó, pero con el tiempo lo acabó aceptándolo. -Quien se iba a negar al Papa en aquella época? -

Se dedicó plenamente al proyecto durante 4 años y 30 años más tarde de 1512 pintó el Juicio Final (la pared del altar) por orden de Paulo III, Papa en aquellos tiempos.

Miguel Ángel siempre se consideró escultor antes que pintor, él con lo que disfrutaba era con una gran bloque de mármol, moldeándolo y adentrándose para descubrir, para dar forma a la magnífica obra que dentro se encontraba. Y es que para Miguel Ángel la escultura se hallaba dentro del bloque de piedra, y solo requería ser liberada de la opresión de la materia.

Durante un tiempo me centraré en comentar la Capilla Sixtina, en analizarla de manera formal, contando las historietas que cada parte nos enseña y dando a conocer algunas pequeñas “anécdotas” de la obra.

Censurando genitales: de la Contrarreforma a Facebook

 Tornato finalmente Daniello a Roma, avendo papa Paolo Quarto volontà di gettare in terra il Giudizio di Michelagnolo per gli ignudi che li pareva che mostrasseno la parti vergognose troppo disonestamente, fu detto da cardinali et uomini di giudizio che sarebbe gran peccato guastarle e trovoron modo che Daniello facesse lor certi panni sottili che le coprissi, che tal cosa finì poi sotto Pio Quarto con rifar la Santa Caterina et il San Biagio, parendo che non istesseno con onestà.

Con estas palabras nos cuenta Giorgio Vasari en su edición de 1568 de las Vite de’ più eccellenti architetti, pittori, et scultori italiani, da Cimabue insino a’ tempi nostri cómo a mediados del siglo XVI se tomó la decisión de tapar los genitales a las figuras del Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. El artista elegido para llevar a cabo esta tarea fue Daniele Ricciarelli (da Volterra) que, por esta contribución a la historia de la pintura, pasaría a ser conocido como Il Braghettone.

Gracias a una copia realizada por Marcello Venusti en 1549 por encargo del cardenal y extraordinario mecenas Alessandro Farnese y que actualmente se conserva en el maravilloso Museo Capodimonte de Nápoles, podemos tener una idea más clara de cómo era la obra que Miguel Ángel había concebido y ejecutado antes del reparto de taparrabos al temple.

La peor parte, con todo, se la llevaron las imágenes de santa Catalina y san Blas de las que también nos habla Vasari, que fueron destruidas por Volterra a golpes de cincel y fueron repintadas. Y es que, como vemos en la copia, santa Catalina (si no enlazo esto no quedo a gusto), en el cielo, con la rueda de cuchillas que Majencio mandó utilizar para torturarla, aparece desnuda y en una postura complicada. Detrás de ella, san Blas acaso demasiado cerca, la miraba.

En la versión suavizada, Catalina va más recatada y Blas mira hacia atrás, hacia el Dios juzgador.

Después de esto, y muerto ya Daniele da Volterra, todavía se pintaron más taparrabos, pero eso ya es para nota.

Y toda esta historia se la he contado porque Facebook ha decidido censurar las esculturas clásicas por estar desnudas. Los Simpson ya nos lo advirtieron:

Y un libro ligerito pero interesante, que hoy es viernes. Kenneth CLARK: El desnudo [1956]. Madrid, Alianza, 2006.

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La expulsión del paraíso, sexta imagen de la bóveda de la Capilla Sixtina.

La imagen aparece divida en el centro por la serpiente, que se acaba convirtiendo en persona, en el árbol.

En la primera mitad de la imagen, se representan las figuras de Adán y Eva, ambas de grandes tamaños, resaltando la musculatura de una forma escultórica. Detrás unas rocas y las hojas del árbol prohibido.

Eva es la que entra en contacto con “la serpiente” mientras que Adán parece advertirle.

Como consecuencia de haber realizado el pecado original, los dos son expulsados del propio Paraíso. Ambos han cambiado de aspecto: el rostro de Adán se vuelve más viejo y con arrugas, sin embargo, si nos fijamos, las consecuencias en Eva son mayores, aparece con la piel más oscura, en la sombra de Adán, mas recogida en su pecado y su cara muestra mas arrugas y fealdad.

Con esto se quería dar la idea de que el pecado afea a todo aquel que lo pruebe y con la imagen de Eva más deteriorada se da a entender que la mujer es el inicio de todo mal.

CAPILLA SIXTINA. Después de tres años de trabajo científico y tecnológico, el Museo Vaticano instaló un nuevo sistema de aire acondicionado e iluminación LED que muestra la apabullante belleza de los frescos de Miguel Ángel  de “La Creación de Adán” ahora con 7.000 puntos de luz. (EFE)