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Él actúa como una tormenta: fiero, fuerte y preciso; me ama como un gran poeta y cuando me reclama como suya, lo hace como un lobo salvaje: sin tregua, con placer y vida al máximo. Él actúa como un noble y me ama como un rebelde. Él es mar pero me ama con fuego y eso me vuelve loca y enamora.
Te amo… no tienes idea de cuánto… pero todo esto no me lleva a nada… y no soy un payaso… Quizás no soy lo que esperas porque buscas a alguien más y te deseo bien. Desde ahora, también buscaré mi camino, el mejor para mí, es hora de ser egoísta y que el destino sea quien decida.

Y al final ella se puso su mejor vestido, se hizo un peinado de princesa, se maquilló naturalmente, se echó su mejor perfume, aprendió los mejores modales y lo esperó por infinitas horas; sin embargo, él no llegó.

Con el corazón entristecido, lloró y destrozó todo lo que había hecho, la cena, la decoración, incluso: ella misma.

Iba a romper el espejo al verse con el rímel corrido y los labios y ojos hinchados ¡estaba horrible! pero se detuvo al escuchar su celular. Contestó y era él que le decía que mejor lo pospusieran porque no había tenido tiempo. Ella entonces lo entendió, sus padres siempre se lo habían dicho. Bufó y sonrió de medio lado resignada

-¿Sabes? –dijo- Siempre he esperado por ti, quizás no sabes todo lo que he hecho y no he hecho por poder recibir tu amor o un poco de tu amor, pero ya no más, hoy será el último día que voy a llorar. Hoy será el último día en que prácticamente ruego tu atención y hoy será el primer día en que comiences a pensar mejor en mí, el primer día en que comiences a valorarme porque mañana ese mensaje de todos los días a las siete, ese en donde te digo con todo mi corazón y todo mi amor que te vaya bien, no estará y así como ese mensaje muchos detalles más de los que comenzarás a tomar consciencia. Te amo… no tienes idea de cuánto… pero todo esto no me lleva a nada… y no soy un payaso… Quizás no soy lo que esperas porque buscas a alguien más y te deseo bien. Desde ahora, también buscaré mi camino,  el mejor para mí, es hora de ser egoísta y que el destino sea quien decida.

Ella cortó. Y realmente lloró como jamás en su vida recordaba lo había hecho.

Pasaron los meses y un día se volvió a cruzar con él. Ella le sonrió de corazón, con pureza y amabilidad. Él…

Él titubeó, quiso hablarle, decirle todo lo que había hecho ese par de últimos meses por su atención; sin embargo se detuvo cuando ella le sonrió a otro joven que la tomó de la cintura y le dio un largo beso.  

-Mierda –susurró con enojo-. Mierda, mierda… ¡Chst!

E iba a irse enojado; sin embargo, se percató que ella le buscó la mirada nerviosa. Frunció el ceño y fingió desinterés, comportamiento de un joven adolescente a pesar de sus 28 años bien cumplidos.

-¿Nos vamos? –escuchó que le preguntó el tipo ese-. Tuve tiempo de hacer una reserva en el restaurante que tanto te gusta.

-Eh… ¡ah, sí! ¡Claro! –exclamó ella, al parecer de él, muy ida-. Vamos…

-Vamos pues.

-¿Eh? ¡Ah, sí! Jaja… ¡Vamos!

Entonces él sonrió. Al parecer no todo estaba perdido. ¿Verdad?  Todo estaba en el tiempo. Sonrió irónico porque sabía muy bien que en aquella oportunidad le tocaba entregar hasta el triple de lo que ella había dado por él. ¿Cómo es el tiempo?, se preguntó. A cada quien le hace ver las cosas a su manera y forma.

-De igual manera, no pienso perderte… -musitó mientras la veía alejarse-. No me rendiré.

DDC

Y él dijo "Estos detalles son los que me indican que tú estás en mi vida. La cama desatendida, los mensajes sorpresas que encuentro en mi agenda, las fotos que me envías, mis comidas sin ensalada porque tú las comes para cenar, la taza caliente sin café, el aroma dulzón cuando despierto y estás preparándote, aproximadamente una hora antes, para ir a trabajar, tu bolso en el sofá... Estos detalles parecerán tan pequeños, pero gracias a ti sin ellos yo ya no puedo vivir". Entonces terminó, la abrazó aún con mayor fuerza y prosiguió en un susurro "Estoy aquí para amar tus manos y para arengar el camino fructífero y exitoso que tienen tus hermosos pies. Estoy aquí para ser tu hogar y tu compañero. Estoy aquí para entregarte lo mejor de mí. Estoy aquí para amarte, adorarte y respetarte". Calló un momento y sonrió feliz al sentir como ella se refugiaba en él mientras asentía en silencio reiteradas veces. Eso era felicidad. Eso era ser el rey del mundo.