Basilea

Georges Braque - “Violín y jarra” (1909-1910, óleo sobre lienzo, 117 x 73 cm, Kunstmuseum Basel, Basilea)

El bodegón de hoy pertenece al llamado cubismo analítico, uno de los periodos más interesantes del arte del siglo XX. Cuesta algo de trabajo hacerse con estos cuadros, no lo voy a negar, pero una vez que consigues entenderlos, acaban por resultar fascinantes, que no “bonitos”. El cubismo analítico no pretende crear obras bellas, es una especie de experimento conceptual. Voy a intentar explicarlo de forma sencilla, para que no resulte muy denso.

En 1907, el pintor Georges Braque conoció a Picasso y se enamoró de uno de los cuadros que vio en su estudio: “Las señoritas de Avignon”. Ese mismo año, se celebró en París una exposición retrospectiva de la obra de Paul Cézanne, un artista al que ambos pintores admiraban. Estos dos hechos hicieron que Braque y Picasso empezasen a trabajar juntos y que, entre los dos, inventasen el cubismo analítico. Al igual que Cézanne, Braque y Picasso pensaban que el arte clásico, con sus sombreados y perspectivas, era incapaz de representar el mundo real; no era más que una ilusión óptica que permitía plasmar, de forma engañosa, una realidad tridimensional sobre la superficie bidimensional de un lienzo. Por tanto, si esta forma de pintar era básicamente falsa, el artista tenía permiso para hacer lo que le viniese en gana y experimentar con otras formas de representar la realidad, que podían ser igualmente válidas.

Un artista que utilice la perspectiva tradicional, colocará el caballete frente a una escena (retrato, bodegón, paisaje o lo que sea) y la representará desde un único punto de vista. Lo que harán los pintores cubistas será pintar esa misma escena directamente en tres dimensiones, representando los objetos desde diferentes puntos de vista al mismo tiempo. ¿Y eso cómo se hace? Descomponiendo los objetos en varios planos: unos planos nos mostrarán el objeto de frente, otros desde arriba, otros por detrás… La explicación que ellos dan es la siguiente: cuando observamos una jarra, nuestra cabeza no la entiende como un elemento plano, sino que la concibe como un objeto tridimensional (aunque no la veamos entera, podemos hacernos una idea bastante exacta de cómo será por detrás). Fijaos en el violín de este cuadro. Aunque lo parezca, Braque no ha cogido el hacha y lo ha partido en pedazos, simplemente lo está pintando desde diferentes ángulos al mismo tiempo. Lo mismo sucede con la jarra que está justo encima. El artista está representando el “concepto” de jarra, no la “ilusión” de una jarra. Por eso se dice que el cubismo es un arte intelectual o conceptual: no pintan las cosas como las vemos, sino como realmente son.

Las obras que pintaron Picasso y Braque entre 1908 y 1912, los años en que se desarrolla el cubismo analítico, son prácticamente iguales (son casi imposibles de distinguir a simple vista). Al ser un arte experimental, dejan el color de lado y se limitan a los tonos grises, marrones y negros. Lo divertido de estos cuadros es intentar encontrar los elementos que el artista ha pintado en ellos, y este es un bodegón perfecto para empezar a entrenar el ojo.) Lo primero que tenemos que hacer es fijarnos en el título, que suele darnos pistas sobre los objetos que están representados en el cuadro. Una vez localizados estos elementos, nos resultará más sencillo encontrar el resto. Y poco a poco, como por arte de magia, empezaremos a ver el cuadro en 3D.

En este bodegón, se ven bastante bien el violín y la jarra del título. Lógicamente deberían estar colocados encima de una mesa. ¿Veis el tablero y la pata de la mesa? Fijaos en el ángulo recto que se ve al lado del violín, en la esquina inferior derecha del lienzo. Es la pata de la mesa. Braque la ha representado de frente, mientras que el tablero lo estamos viendo desde arriba. Si seguimos subiendo, nos encontramos con la esquina de una pared decorada con molduras, que se proyecta hacia el fondo, haciendo esquina con otra pared, en la que el artista ha pintado un clavo. Este clavo, representado en trampantojo, con su sombra y todo, es un guiño a la perspectiva tradicional (una especie de broma artística). Una vez que intuimos cómo es el espacio, la colocación de las paredes, nos damos cuenta que la mesa está apoyada contra una esquina. Justo debajo del clavo, se ve claramente un papel con la esquina doblada… Y más o menos así es como se mira un cuadro cubista de esta época.

Espero que después de esta larga explicación el cubismo os guste un poquito más que antes.

(*) Enlaces al resto de cuadros de la serie de los bodegones: Chardin (http://is.gd/zTFxLq), Fantin-Latour (http://is.gd/1yo2u5), Renoir (http://is.gd/amyGnf), Cézanne (http://is.gd/dv27Rr).