Aspirador

Translated and integrated from this post by @languageoclock

WARNING! My Spanish, as is predictable,  is pretty regionally characterized. I tried to look for expressions that might be used in Spain, and to mark the ones I’m fairly sure are Argentinian, but since I’m not a native there could easily be some mistakes.

la alacena - cupboard
la alfombra - carpet
la almohada - pillow
el almohadón - cushion
el armario / el placard - closet
la aspiradora / el aspirador - vacuum cleaner
la balanza - scales
la bañera / la bañadera (AR) - bath tub
el bote de la basura / el cubo de basura - garbage can
el calefactor - radiator
la cama - bed
la cama individual - single bed
la cama matrimonial - double bed
la colcha - quilt/duvet
el colchón - mattress
la cómoda - chest of drawers
el congelador - freezer
la cortina - curtain/drape
la cubertería - cutlery
el cubo / el balde (AR) - bucket
la ducha - shower
el empapelado - wallpaper
el enchufe / la toma de corriente - power point/socket
la escoba - broom
el escritorio - desk
el espejo - mirror
la esponja - sponge
la estantería - bookshelf
el estéreo - stereo system
el felpudo - doormat
el grifo / la canilla (AR) - tap/faucet
el interruptor - light switch
la jarra - vase
la lámpara - lamp, light
el lavabo / la pileta - sink
la lavadora / el lavarropas (AR) - washing machine
el lavaplatos - dishwasher
la linterna - torch/flashlight
el mando / el control remoto - remote control
la manilla - door handle
el mantel - tablecloth
la mesa - table
la mesilla de luz - night stand/bedside table
la mopa / la fregona - mop
los muebles - furniture
la nevera / la heladera (AR) - fridge
la pantalla (de lámpara) - lampshade
la percha - coat hanger
la persiana / la contraventana - shutter/blind
la pintura / el cuadro - painting
la plancha - iron
la radio - Radio
el reloj - clock
la sábana - bed sheet
la silla - chair
el sillón - armchair
el sofá / el diván - sofa
el taburete - stool
el teléfono - telephone
la televisión / el televisor - television
la toalla de mano - hand towel
la tabla de planchar / el burro de planchar - ironing board

Embarazo en peligro

Una pequeña sonrisa escapó de los labios del mayor, al detener sus pasos en seco para dirigir su mirada hasta un retrato en la pared.

Suspiró divertido, recordando la historia tras aquella imagen, demasiado larga para contarse en un momento; y desplazó el vaso en su mano a su siniestra, acción realizada varias veces en los últimos minutos, debido al calor que desprendía el objeto por su contenido.

Apartó su atención de la foto, alternando el vaso nuevamente entre sus manos y sacudiendo posteriormente la zurda, al comenzar a quemarse esta.

Retomó su camino hasta la habitación que compartía con su pareja, quien minutos atrás le había pedido aquella bebida que ahora le estaba quemando las manos.

Se preocupó al oír sonidos adentro, y al instante borró su sonrisa; apresurando sus pasos hasta llegar al cuarto.

-Te traigo tu té- exclamó suavemente, asomando la cabeza por la puerta entreabierta para ver al menor.

Sintió de inmediato un vacío en el estómago al confirmar la procedencia de aquellos ruidos; y encontrar una mancha de sangre en la cama, pero no a su pareja.

Pero no podía ser.

-… ¡¿Guillermo?!

Aún no era el momento.



——————–



El terror era la primera y más grande cosa que tenía sitio en la mente del menor. En segundo lugar estaba el dolor.

De esa magnitud era la situación.

Presionaba con desesperación las sábanas de la cama; desquitando a través de su agarre, las horribles sensaciones que le invadían en ese momento.

Trató de incorporarse para buscar a Samuel, pero lo único que logró fue ponerse en pie, antes de caer inevitablemente al suelo junto al lecho, frente a un espasmo que le tomó por sorpresa.

Los gemidos ahogados que escapaban de entre sus labios eran el único sonido en esa habitación, además de sus jadeos y quejas.

Una lágrima resbaló por su mejilla, y jadeó angustiado al sentir un suave movimiento por parte de la criatura en el interior de su cuerpo.

Desde un principio… tuve miedo de que este día llegara…

Eso no estaba bien. Aún no estaba listo, no era el momento. Todavía quedaba un mes más, pero sentía aquellos dolores infernales desgarrándole por dentro.

Porque existía la advertencia de que esto podría llegar a suceder, y debido al delicado estado en que se encontraba el menor; el más grande temor y el primer peligro al que se enfrentaban era que, de suceder muy temprano (como parecía que estaba ocurriendo ahora), su pequeño no sobreviviera al nacer.

… No quiero que nuestro hijo muera…

Pasó una mano por su rostro, en un vago intento por calmarse un poco y suspiró.

Todo está en mí

Pero aquel intento resultó completamente inútil, cuando una contracción se apoderó de su cuerpo, provocándole gritar con fuerza.

-Guillermo…- oyó su nombre en una voz ajena, pero muy bien conocida para él y dirigió su mirada entreabierta hacia el mayor.

Se notaba a leguas que el miedo se había apoderado de él también, y la razón de su negativa a acercarse era por esto mismo.

Estaba aterrado.

Cerró los ojos con fuerza, gimoteando al sentir el dolor atacarle de nuevo.

-¡Rápido, Samuel!- rogó desesperado, estirando una mano hacia él.

El mayor se apresuró a dejar el vaso sobre una mesita cercana, aproximándose luego hasta él.

-No te muevas… Déjame te ayudo- le dijo, inclinándose sobre él para ayudarle a erguirse; y por preocupándose en no lastimarle.

El menor respiró profundo, temblando incontrolable.

-¡Duele, joder!- se quejó, sentándose con cuidado en la cama, con la ayuda del mayor-… T-tengo miedo.

Él le miró un momento.

-Respira, trata de mantener las contracciones mientras yo voy por algunas cosas- pidió, mirándole fijamente y sin soltarle por un segundo.

-¡R-rápido!- exclamó con fuerza, abrazando su propio vientre y encogiéndose un poco.

El mayor terminó de acostarle, no sin ayudarle después a acomodarse lo mejor posible en la cama, y luego se apresuró a correr fuera del cuarto.

No más de dos minutos más tarde estaba de vuelta, cargando entre sus brazos una par de toallas limpias, una tijeras esterilizadas y un aspirador; instrumento especial para asegurarse de que el bebé pudiese respirar una vez hubiera nacido, y el cual fue comprado inmediatamente por Samuel nada más recibir la noticia de que esto pudiera llegar a ocurrir.

-¡Y-ya quiere salir, Samuel!- gimió dolorido, sintiendo el cuerpo del bebé hacer presión dentro del suyo.

-¡Aguas, aguanta niño!- replicó, atravesando la puerta del cuarto, en dirección a la cama.

-¡Ah!, ¡me duele!- insistió.

-Aguanta- solicitó en un susurro-aguanten.

El mayor se paró junto al lecho.

-Ya traje todo- notificó con la voz temblando un poco, al tiempo que dejaba a un lado todos los implementos, y se acercaba a su niño.

Él estaba semirecostado contra el cabecero de la cama, sin dejar de musitar cosas y quejarse.

-… Tranquilo, todo está bien…- masculló, para él y el bebé. ¿Y por qué no? También para Samuel; quien de igual forma necesitaba aquellas palabras.

Lo primero que hizo el mayor fue dirigir las manos para despojarlo de las prendas inferiores, y confirmó aquello que tanto temía al ver la mancha de sangre también en su ropa.

Esta no era una falsa alarma, realmente el bebé estaba viniendo, y no de la mejor manera.

-A-ah…- no pudo reprimir la queja, cuando una contracción le atacó- … ¡Samuel!

-Muy bien, no temas, ok?- musitó, arrojando las ropas empapadas al suelo y depositando una sábana sobre las piernas del chico, fijándose en su rostro sonrojado por el esfuerzo que le hacía aguantar el dolor-… Podremos hacer esto juntos; y antes de que te des cuenta, tendremos a nuestro pequeño aquí con nosotros, sano y salvo. ¿Entendido, cielo?

El más joven se limitó a asentir, echando la cabeza hacia atrás, mientras ahogaba un gemido en su garganta.

El mayor asintió también, recordando cómo era que debía empezarse aquello.

-A la cuenta de tres, vas a pujar.

El menor negó un poco con la cabeza ante la orden.

-Tengo demasiado miedo.

Pensó qué hacer para transmitirle algo de la seguridad que él aún poseía, y de inmediato se trasladó hasta su lado.

-Dame tu mano, mi niño- y al instante le sintió tomándole la mano con la suya propia y presionándola con algo de fuerza.

-Solamente…- jadeó agitado, haciendo su mejor esfuerzo por no empujar antes de que se lo ordenaran-… No me dejes, Samuel.

-Siempre estaré a tu lado- afirmó, con toda la seguridad del mundo- Vamos.

Pudo ver cómo él se relajaba un poco al oír aquello, y seguido se preparaba para lo que venía.

-Uno… Dos… Tres…

-… ¡Puja!

El más joven obedeció, pero automáticamente, el dolor le hizo detenerse.

-Vas muy bien, cariño- animó Samuel, acariciando su mano izquierda.

-¡Samuel, me duele!- se quejó en un sollozo, apartando sin querer la zurda.

El mayor le hizo mirarle.

-Lo sé, pero también sé que puedes hacerlo…- musitó con firmeza, tomando nuevamente su mano y apretándola con suavidad-… hazlo por los tres.

Él le miró un instante y de nuevo empujó con fuerza; volviendo a sentir la presión producida por el cuerpo del bebé, pero de manera… distinta.

-… Siento… algo- masculló, removiéndose en su lugar y deteniendo por un momento su faena.

Samuel se inclinó sobre las piernas del su pareja; apartando la manta que mayormente le cubría, y sin poder reprimir el pesado suspiro que emitió al ver lo ocurría.

-¡Ya va la cabeza!, la veo- notificó exaltado, observando la cabecita bastante cubierta de cabello para ser tan pequeño, y un varón; que apenas comenzaba a ser visible-… Sigue, amor.

Le ayudó a acomodarse mejor, conociendo de antemano lo importante que sería su postura en el nacimiento, para ambos.

-Se siente raro…- gimoteó, sintiendo su cuerpo empezar a temblar de manera incontrolada, mientras el bebé continuaba haciéndose paso fuera de él-… J-joder.

-Eso, mi niño, sigue- inconsciente, frunció el ceño al oír al menor aspirar con fuerza, en el momento en que la cabeza de la criatura por fin apareció completamente. No podía ignorar el calor en su rostro al verse testigo de este momento; todas sus emociones se revolvían, y lograba percibir la vaga sensación de estar a punto de desmayarse-… Vas muy bien.

El menor se arqueó, y gritó sin mucha fuerza, al momento en que los hombros del bebé consiguieron su camino al mundo; de inmediato seguidos por el resto del pequeño cuerpo.

En ese instante…

El más joven se obligó a detener sus exclamaciones; al tiempo que el mayor sostuvo la respiración. Y ambos observaron fijamente al pequeño cuerpo sobre el colchón.

Completamente inmóvil.

El ambiente cayó en un profundo silencio…

El menor fue el primero en aproximarse a su criatura, poniendo con cuidado una mano sobre el pequeño y sacudiéndole levemente al ver que no se movía.

-No está llorando…- exclamó Guillermo afanado, levantando uno de los pequeños brazos, que yacía por encima de su diminuto cuerpo, y comenzó a examinarlo con detenimiento, sin saber exactamente qué buscaba-… N-no puede ser…

Apartó ambas manos del niño, sintiendo sus ojos aguarse. Su criatura tenía la boquita entreabierta, y los ojitos cerrados sin fuerza; además de no estar realizando ningún tipo de movimiento. Daba una imagen desgarradora.

-… S-Samuel…- gimió angustiado, empezando a respirar con rapidez.

El mayor dirigió también una mano hasta el bebé, acariciándole con suma delicadeza.

-Su cuerpo está frío…- musitó alarmado, pero sin agitarse. Sabiendo perfectamente que eso no estaba bien; considerando que acababa de nacer, apenas había acabado de salir de un lugar cálido, y estaba rodeado de sábanas, y el propio calor de sus cuerpos.

-¡Samuel, hay que hacer algo!- gritó desesperado, olvidándose del dolor al doblarse sobre sí para conseguir llegar hasta el pequeñajo.

Le levantó con velocidad, resultando demasiado brusco al hacerlo; y arrepintiéndose inmediatamente después.

Aquel movimiento brusco hizo que el cuerpecito asemejase ser un muñequito de trapo.

Un pequeño muñeco, con el cordón en el vientre, cubierto de sangre y líquido, tan rosado como un camarón… Y aún así más hermoso que todo lo que hubiesen visto en el mundo.

Pero su precioso muñequito no lloraba.

-¡Zeus!- lloriqueó, mientras le oprimía contra su pecho; cerrando con fuerza los ojos y permitiendo caer sus lágrimas-… Por favor, hijo…

Un quejido de dolor se escapó de sus labios temblorosos.

-… No queremos perderte…- un pequeño sollozo lastimero interrumpió sus palabras-… Te amamos peque…

Inspiró profundamente, acariciando cariñosamente el rostro del bebé.

-… Regresa con nosotros…

El mayor únicamente veía la escena en silencio, sin querer desatar su propio llanto. Lo cual no estaba consiguiendo demasiado bien.

Suspiró preocupado, acercándose más al menor.

-Guillermo, dame al bebé.

Él levantó la mirada, hasta encontrarse con la suya. E inconscientemente, abrazó al pequeño con más fuerza contra su pecho.

-P-pero…

-Puedo salvarlo. Sólo confía- le interrumpió, extendiendo las manos hacia él y observándole directamente a los ojos-… Haré que nuestro pequeño esté con nosotros de nuevo.

Guillermo regresó los ojos a su criatura, gimiendo ante la visión del pequeño cuerpo inerte, y se lo cedió a Samuel.

Apenas le tuvo entre los brazos, el mayor se apresuró a usar los elementos que anteriormente había llevado a la habitación. Usó una de las toallas para limpiarle; y le cortó el cordón con las largas tijeras, para finalmente introducir la aspiradora en su naricita y boca; succionando con ello el líquido en sus vías, y utilizando así todos los implementos.

Pero él no reaccionó.

Exhaló con fuerza el aire retenido en sus pulmones y con sumo cuidado, recostó al bebé sobre la cama; todo bajo la mirada desesperada, llena de lágrimas del menor; y comenzó a hacerle RCP, sin aplicar demasiada presión sobre el delicado ser.

Los minutos pasaban; pero el pequeño no respondía, y la angustia de sus padres crecía con cada segundo.

El mayor levantó la mirada, para buscar la de su pareja. Y justo en ese momento; un leve sonido hizo que su vista volviera a caer sobre la criatura.

Su rostro se iluminó de inmediato, al encontrar a su pequeño, cerrando y abriendo sus manitas mientras comenzaba a soltar suaves quejidos, que serían previos al llanto.

-Sabía que funcionaría…- exclamó orgulloso, poniendo ambas manos debajo de su hijo, para levantarle hacia sí, y poder apreciarle mejor. Aquello no pareció gustarle al bebé, puesto que empezó a llorar con fuerza-… Bienvenido, mi pequeño…

Oyó un suave sollozo de emoción; y alzó su vista hacia el menor, sonriendo cálidamente al ver cómo estiró los brazos hacia él, pidiéndoselo de vuelta. Antes de entregárselo; envolvió el cuerpecito en otra toalla, casualmente morada.

-… Nuestro Zeus- musitó, poniendo al bebé en sus brazos; y sintiendo las primeras lágrimas de alegría deslizarse por su cara.

El menor se quedó en silencio durante unos minutos; sin dejar de sonreír, y aún con lágrimas corriendo por su rostro.

-Gracias por esto, Samuel- susurró embelesado, admirando detenidamente aquel hermoso tesoro, que había cesado ya su llanto, acurrucado en su pecho; y no dejaba de hacer muecas al descubrir que podía-… Es perfecto.

El mayor rió al ver las adorables expresiones en el rostro de su bebé; sacando apenas la lengua, arrugando la naricita, y presionando los ojitos cerrados.

-Mis niños…- suspiró, pasando un dedo por la frente del más pequeño; lo cual hizo que frunciera el ceño, y soltara un quejido-… Los amo demasiado.



————



Gggggg

Hi

Supongo que de quienes vieron el presiozo cómic de la señorita @xwhitecatshipperx, alguno ya se estaba esperando esto :v

Y si no; entonces no me conocen :’((((

En fin :‘v

Espero que les guste, en especial a usté mujer *aunque nunca le dije que lo haría, por favor no me odie :’v*

Pedido: Faz um do Liam q eles tem muitos filhos, tipo uns 4 ou mais, e são todos pequenos, menos de 8 anos, e é uma bagunça, no fim o Liam ainda diz q quer mais e ela fica assustada mas ele a convence


—————————


S/N: Alice sai daí que você vai cair!!

Alice: Não vou não! - como sempre não me deu ouvidos


S/N: Custa você me escutar? Desce da sofá agora Alice!

Lucas: Maeeee, o Joe me mordeu!!! - disse descendo as escadas chorando e mostrando o braço com uma marca de mordida que meu outro filho havia feito

S/N: JOE, AQUI AGORA!!! - gritei chamado ele, que desceu em poucos segundos - Ficou maluco?? Olha quantos anos você tem! Deve dar exemplo!!

Joe: Ele quase quebrou o MEU video game!


Lucas: Não é só seu!! O papai deu para nós dois!! Ele é meu também!! Você NUNCA deixa eu jogar!!

Joe: Pra quê que eu vou deixar você jogar já que quando você perde fica bravo e começa a jogar tudo no chão! Você não sabe perde Lucas! Cresce garoto!


S/N: Chega de briga os dois!!! - disse brava - Deixa o seu irmão jogar Joe e Lucas, se você ficar bravo por perder eu vou confiscar esse video game e nenhum dos dois vai pegar de novo! - logo depois de eu dar a bronca nos meninos, escuto Alice chorar e quando viro para vê-la, ela está caída no chão - EU NÃO FALEI PRA VOCÊ SAIR DAÍ!!!

Alice: Aí meu pé!!! - praticamente gritou enquanto chorava. Fui até ela e a peguei no colo, colocando-a deitada no sofá

S/N: Por que você não me obedece filha? - perguntei mantendo a calma - Se você tivesse me ouvido isso não teria acontecido


Alice: Desculpa.. - ela disse

S/N: Vai começar a me obedecer? - ela assentiu e deu um sorrisinho - Que bom - beijei sua bochecha e logo ouvi um estrondo no andar de cima - Aí meu deus! - coloquei as mãos na cabeça e respirei fundo - SE VOCÊS TIVEREM QUEBRADO ALGUMA COISA, EU JURO QUE EU VOU DEIXAR OS DOIS DE CASTIGO POR MUITO TEMPO!!!! - levantei do sofá e subi os degraus devagar. A cada degrau que subia era uma coisa quebrada que eu imaginava. Cheguei no quarto dos dois, vi a janela quebrada e eles estavam juntando os cacos - Saiam os dois daqui! - falei tentando não me exaltar e eles obedeceram, saindo do quarto.
Eu juro que um dia um vou ficar louca.
Fui até o andar de baixo, peguei a vassoura e o aspirador de pó e limpei os cacos que estavam ali. Quando estava tudo pronto, desci novamente, encontrando os meu 3 filhos no sofá, quietinhos, assistindo televisão. Nem pareciam que aprontavam tanto.


Sou casado com o Liam há 8 anos. Na minha cabeça, dois filhos já estaria de bom tamanho, mas com o tempo percebi que poderia ter mais do que dois e agora estou eu com 4 filhos!
Joe é o mais velho, com 8 anos. Depois vêm Alice, com 6 anos e por fim Lucas e Sophie, que são gêmeos, com 4 anos. Sophie saiu com o Liam de manhã cedo.
O motivo? Nem eu sei. Apenas acordei e encontrei um bilhete do Liam dizendo que saiu com ela.
Liam é muito apegado a criança e quando ele chega em casa eles piram. Eu amo muito muito muito eles, mas minha paciência se esgota muito rápido e eu fico estressada muito fácil, então as discussões são mais fáceis de acontecer.


Alice: PORQUE VOCÊ MUDOU DE CANAL SEU CHATO!!!

Joe: Porque eu quis idiota!


S/N: Gente, por favor, fiquem 1 segundo sem brigar - disse indo até eles - Vocês não cansam?? Brigam 24 horas por dia! Que isso! Parem um pouco! Eu não vou sobreviver por muito tempo se você continuarem assim! Deem um tempo. Vocês são irmãos e não inimigos! Chega de brigar, chega de não me obedecerem, vocês já estão grandinhos, especialmente você Joe, que devia dar exemplo e não morder nem xingar eles! Podem fazer isso? Prometem pra mim que vão mudar? - todos assentiram - Ótimo. Estou confiando em vocês hein, não me decepcionem!


Joe: A gente vai se comportar

Lucas: É - ele sorriu

Alice: E vamos te obedecer! - ela piscou me fazendo rir


S/N: Acho bom! Querem me ajudar a fazer um bolo??


Alice: Eu quero!!


Lucas: EU TAMBÉM!!


Joe: Vamos lá! - os três me seguiram até a cozinha, onde começamos a preparar o bolo. Tudo estava indo bem. Nada de briga, discussão, xingamentos, eles realmente estavam se comportando

S/N: Prontinho! Agora só esperar o tempo do bolo assar! - falei me apoiando na bancada


Lucas: Será que vai ficar bom?


Alice: Acho que sim

Joe: A gente cozinha bem galera, claro que vai ficar bom! - eles riram e no mesmo momento a porta abre e Liam entra, junto com a Sophie em seu colo


Liam: Nossa, acho que entrei na casa errada! - ri do que ele disse - Que selênio é esse?

Alice: A gente está comportados agora!


Joe: Estamos há bastante tempo sem brigar!

Liam: Verdade amor?

S/N: Uhum! Verdadeiros anjinhos! - sorri passando a mal na cabeça do Lucas, que estava mais perto de mim


Liam: Olha, pra mãe de vocês dizer isso é porque vocês estão de parabéns hein! -


S/N: Foi passear com o papai filha?


Sophie: A gente foi na vovó mamãe!

Lucas: Porque não me levou junto pai???


Liam: A gente saiu cedinho filhão, não quis te acordar. O que estavam fazendo? - pegou o pote de farinha que estava na bancada


Lucas: Bolo

Liam: Humm.. - ele abriu o pote de farinha e colocou a mão dentro dele - Essa casa tá muito silenciosa não acham?

S/N: Liam… Por favor não..


Liam: GUERRA DE FARINHA!! - a paz nessa casa dura pouco.
Um jogava farinha do no outro e riam cada vez mais. Minha cozinha ficou inteira branca

Joe: Vish.. - ele olhou em volta e viu como aquele lugar estava

S/N: Os quatro pro banho agora! - disse e eles subiram correndo


Liam: Desculpa..

S/N: Você não tem limites não é?

Liam: Sou mais criança que eles! - riu vindo até mim e me beijando - Eu te ajudo a limpar

S/N: Ajudar? Você vai limpar sozinho!

Liam: Que isso dona S/N, que consideração com seu marido

S/N: Foi você que sujou meu amor, agora limpa! - disse rindo - Vou ajudar eles a tomar banho e você arruma tudo isso!


Liam: Como você é maldosa - ele disse e eu dei as costas, subindo as escadas e indo até o banheiro para ajudar as crianças a tomarem banho. Todos de banho tomado, foram para o quarto.
Alice e Sophie dormiam juntas, assim como Joe e Lucas. Era dividido em quarto das meninas e quarto dos meninos.
Havia dito pra eles que levaria o jantar até o quarto deles porque lá embaixo estava uma bagunça e eles concordaram

S/N: Sem bagunça, pelo amor de Deus - disse à eles e fui até o andar debaixo - Terminou?


Liam: Não tô nem na metade


S/N: Sobrou pizza de ontem?


Liam: Acho que sim- disse concentrado limpando os armários


S/N: Vou levar para eles comerem

Liam: Tudo bem- esquentei os pedaços da pizza e levei até eles. Quando cheguei no quarto dos meninos, a luz estava apagada, só a televisão acesa e os dois na cama.
Observei mais de perto e os dois estavam dormindo. Desliguei a tevê, beijei a bochecha de cada um e fechei a porta. Fui até o quarto das meninas e as duas haviam dormido também. Apenas o abajur estava aceso. Desliguei o mesmo, beijei o rostinho das duas e fechei a porta também.

S/N: Os quatro estão dormindo como pedra - falei enquanto descia a escada


Liam: Nem comeram?


S/N: Não.. Estavam dormindo pesado


Liam: Posso comer então?


S/N: Pode - ri fraco colocando os pratos com os pedaços na bancada

Liam: Aí não!! Já limpei essa bancada, vai sujar inútil!


S/N: Quando eu falo isso você diz que é frescura minha! Viu como não é? - disse pegando um pedaço da pizza e mordendo o mesmo


Liam: Eu não faço escândalo como você faz!

S/N: Escândalo?

Liam: Tô Brincando amor! - riu e veio até mim, me abraçando - S/A..


S/N: Oi


Liam: Eu tava pensando esses dias.. E esse a gente tivesse mais um?


S/N: Mais um o que?


Liam: Filho ué


S/N: O que??? Tá louco??

Liam: Porque??


S/N: Liam, eles me deixam maluca! Não tenho mais paciência!


Liam: É só uma fase amor.. Sinto tanta a falta de um bebezinho

S/N: Eles não vão ficar bebês pra sempre amor! Se tivermos mais um..

Liam: Eles podem se comportar..

S/N: Acho difícil

Liam: Daqui a pouco não vamos mais receber abraços, beijos, carinhos. Eles vão crescer, devemos aproveitar enquanto há tempo não?

S/N: Vou pensar no seu caso..

Liam: A gente pode fazer ele agora, o que acha? - disse beijando meu pescoço


S/N: Nananinanao! Vai arrumar essa bagunça aí seu malandro! - empurrei ele de leve


Liam: Você é muito do mal - falou pegando o pano


S/N: Olha, eu vou te ajudar pra ir mais rápido, mas quero algo em troca! - falei e ele riu


Liam: Você é muito safada!

S/N: Trabalha Liam, trabalha - rimos

Liam: Pode deixar que eu vou te recompensar muito bem - disse baixinho em meu ouvido e deu uma leva mordida

S/N: Assim espero!

—————————-

OI GENTE..
Me perdoem por ficar décadas sem aparecer mas vou me explicar. Meu celular quebrou e praticamente TODOS os imagines estavam nele e eu perdi todos, todos mesmo. Eu fiquei tão mais tão brava por ter perdido, mas enfim, vou ter que escreve-los todos de novo e creio que vai demorar um tempinho mas vou ir escrevendo e postando pra vocês (se minha criatividade não falhar)

Espero que curtam esse imagine e me digam o que acharam ok

BEIJAO


Ju

Quando alguém te tira o sono e você não liga

— Clínica de aborto Criança Feliz. Como posso ajudar? — atendi, depois do meu coração voltar ao ritmo normal por causa do celular e depois de ficar encarando o “Alice” na tela e aquela foto que eu tirei dela quando desafiei ela a colocar sete chicletes na boca por um tempo.
Silêncio.
— Oi, Alice — usei a melhor voz que pude.
Nota mental: deixar o celular no silencioso. Nota mental dois: não atender, caso esqueça a nota mental um e depois mentir que não ouviu o celular tocando.
— Ei, você. Tava dormindo?
Sério mesmo, Alice? Jura? Esfreguei os olhos.
— Não, não — respondi, rabugento. Pior do que me acordar de manhã? Me acordar de madrugada. Mas, pela Alice, fiz um esforço. — Tava deitado na cama, pensando na vida, conversando com as corujas. Afinal, quem é que dorme às quatro da manhã de um domingo, né? Eu, com certeza, não…
— Tive um pesadelo — ela interrompeu, totalmente inconsciente do meu humor. — Desculpa por te acordar. Sei que teu toque do celular é alto e quase te mata de susto, mas…
Sentei na cama e cocei a cabeça, tentando pensar em algo coerente.
— Conta.
Ouvi a respiração dela pesando e ela se virando na cama.
— Só… Me distrai.
Fiz um som de reprovação.
— Depois. Antes me conta. Tu me acordou. Isso me dá direitos.
— Eu… Só… Tive esse sonho. Sonho ruim — não achei que ela tivesse noção disso, mas ela soava como uma criança de cinco anos, assustada, que se perdeu da mãe no shopping.
Ouvi-la falando desse jeito me fez sorrir. Não era muito comum essa “fragilidade” da parte dela. Na real, ela riria da minha cara se eu ligasse pra ela por esse mesmo motivo.
— E o sonho ruim era sobre?
— Não sei explicar muito bem. Era todo mundo que eu conheço se ajeitando na vida, se encaixando em algum lugar e eu… Sozinha. Completamente sozinha. Me, myself and I.
Revirei os olhos.
— Você…
— Sabe o que é mais triste ainda? — ela não me deixou falar. — Nem posso passar o resto da vida sozinha e amarga com 57 gatos porque eu tenho alergia a gatos. E eu não gosto de cachorros. Sabe, um cachorro grandão me mordeu quando eu tinha dez anos. Era gigante. Tinha um focinho comprido. Tem algo muito errado comigo, juro…
Quando o tom de voz dela começou a beirar o desespero, achei que era melhor interromper.
— Ei, ei, ei, coração, me escuta. Você não vai passar o resto da tua vida completamente sozinha e amarga, ok? Nem com vários animais.
— Não vou? — ela murmurou, com a voz extremamente dengosa.
— Não — respondi. — Ainda tem a sua mãe. Ela, tipo, pariu você. Você saiu de dentro da… De dentro dela. Isso é algo que marca. Laços maternos são fortes. Ela não vai te deixar. E, claro, você sempre tem o disk-sexo…
Ela soltou uma risada rouca. Era isso que eu queria.
— Cuzão.
— Olha só… Voltou a me xingar — sorri. — E sei que se eu estivesse aí levaria um tapa. O que significa que você tá no seu estado normal. Vai sobreviver. Foi só um pesadelo.
— É… Deve ser.
— Sabe — comentei —, nunca achei que você fosse assim.
— Defina “assim”.
— Sei lá. Não achei que no fundo você morresse de medo de ficar sozinha… Esse tipo não combina muito contigo.
— Não morro de medo de ficar sozinha, nem no fundo e nem no raso — resmungou.
— Claro que morre. Esse teu pesadelo foi só o modo que o seu subconsciente achou de expressar esse seu medo, já que falar sobre o problema não é o seu forte.
— Ah, valeu. Tô te pagando quanto mesmo pra ser a porra do meu psicólogo?
— Uhhhh… Toquei no ponto fraco.
Ela respirou fundo e devia estar contando até 10, sinal de que eu consegui a deixar irritada. Dei uma risadinha.
— Desculpa, amor… Desculpa — mordi o lábio.
Deitei de lado na cama e reparei que perdi o sono.
— Cê tá bem? — perguntei, porque ela ficou calada.
— Sei lá.
— “Sei lá” é o pior estado pra se estar. Estando bem, você sabe… Você tá bem, pronto, acabou. Estando mal, você tem que tentar melhorar. Mas estar “sei lá” não é legal. Então não diz pra mim que cê tá “sei lá”. Porque vou ter que tomar medidas sobre…
Ouvi o sorriso dela do outro lado.
— Sabia que você faz um barulhinho quando sorri? Dá pra notar — comentei.
— Faço?
— Faz. Tipo um “tic”.
— Cara.
— Que é?
— Isso é muito doente.
— O quê?
— Reparar no barulho que o sorriso da pessoa faz.
— Ah, cara… Me deixa — resmunguei.
Ela começou a rir do meu tom de voz, mas parou do nada.
— Tô com frio — ela disse.
— Vem pra cá — sugeri. — Deixo a janela destrancada e você entra. Minha cama tá quente. E eu também.
— Tentador. Mas não seria você que devia fazer isso?
— Você é o homem da relação — respondi.
O que eu disse?
— Tem cobertor ai?
— Tem eu.
— Como você vai me esquentar?
— Deitando por cima de você.
— Eu disse esquentar, não esmagar.
— Morra congelada. Fique com hipotermia.
— Uhhhh… Toquei no ponto fraco.
— Estúpida.
Ela riu da minha cara por uns cinco minutos.
— Parou? Acabou a graça? Tá satisfeita?
— Não, mas vou parar de rir em respeito a você.
Não respondi.
— Ei. Pietro.
Continuei sem responder.
— Pietro… Vai. Fala comigo. Tô te ouvindo respirar. Faz um barulhão. Parece um aspirador. É que seu nariz é grande. Quase
Eu ri baixo.
— Olha aí. Tá até rindo. Fala comigo.
Não respondi.
— Tá. Eu vou desligar, então. Um… Dois… Dois e meio…
— Oi.
— Parou o drama?
— Vai dormir.
— Olha que eu vou mesmo. Já são cinco da manhã — ela bocejou.
— Dorme, então.
— Tá bom.
— Vai mesmo?
— Você tá praticamente me expulsando.
— Do que? Telefone?
— Boa noite, Pietro.
— Boa noite, Alice.
Mas nenhum de nós desligou o telefone. Fiquei a ouvindo respirar e se mexer na cama.
— Não vai desligar? — perguntei;
— Não.
— Por que não?
— Porque quando sou eu quem desliga eu sinto que tô te rejeitando.
— A coisa que você mais ama no mundo é me rejeitar.
— Verdade. Mas só quando é de propósito e de um jeito bem cruel.
Eu ri.
— Quer que eu desligue? — perguntei.

— Não…
— Por que não?
— Porque quando você desliga eu me sinto rejeitada.
Sorri.
— Eu não te rejeitaria. O que você quer?
— Não sei — ela respondeu, toda sonolenta.
— Quer que eu deixe o telefone ligado, então?
— Vai me ouvir dormir? — ela me zoou.
— Não sei… Vou?
— Isso é bem gay, até pra você, só pra tu saber…
— Tudo é bem gay pra você, Alice.
— É. Boa noite.
— Dorme bem — eu disse.
— Dorme bem você também.
— E sonha comigo.
— Escolhe só uma das duas coisas.
Eu sorri.
— Beijo na boca.
— Chupão no pescoço.
— Apertão na coxa.
— Hm…
Ouvi ela revirar na cama, se mexer, tossir, suspirar, fazer barulhos com a boca e depois de um tempo, só sobrou a respiração lenta.
— Alice — eu falei depois de uns 15 minutos de respiração, mas só porque tive a certeza que ela já tinha dormido. — Sabe, eu conclui que, depois de pensar e analisar os fatos… Rever a situação… Que, talvez, quem sabe, sei lá… Eu possa estar… Remotamente me apaixonando por você. Não apaixonado. Em processo de apaixonar. Mas não é certeza. Só tenho essa sensação às vezes. Talvez passe amanhã, mas acho que não.
“Tic”.

Alietro. 27-06. Vinícius Kretek

Eu quero ser o seu aspirador de pó, respirar sua poeira.  Eu quero ser seu Ford Cortina, eu nunca vou enferrujar. Se você gosta de seu café quente, deixe-me ser sua xícara. Você que manda, amor. Eu só quero ser seu.
—  Arctic Monkeys.
youtube

Gato curioso Vs. Aspirador?

Watch on derkreisel.tumblr.com

Kayo Dot play Symmetrical Arizona, a submission by fellow tumbler aspirador.

I make her words my own, awesome shit.

The Ribbon of the Bell
Slipped her stockings straight
And fluttered to the choir below
And tied herself to the countertenor
Leftmost in the frontmost row.

I saw her path before she even fell
And that is why I stood beneath the bell
And from the bottom up,
It’s details stark and doubted
Ignite an uproar in stained-glass
And sound the trumpets of vanity
With knowledge of a monument erased
I’m the woodpecker on the chimney
Digging at the wrong stone
But blithely shaking off an ordinary brown
Those faded feathers somersaulting low across the road