Ashley-Morrison

Seven Items Your Character Would Have In Their Pockets At All Times:

I was tagged by @fusrodie, thank you so much! :D

featuring Ashley Morrison

1. A deck of playing cards. Before the war she had a bit of an obsession with card games and gambling. Post war she carries them around for the occasional game of poker, but mostly to shuffle to keep her hands and mind preoccupied when she is resting or setting up camp for the night.
2. A small flask filled with Bobrov’s Best Moonshine. Although she has a tendency to drink a lot, she usually only drinks this when she has trouble sleeping, or if she’s served some disgusting watered down crap at a sketchy bar then she’ll add this to her drinks.
3. Bobby pins. LOTS and LOTS of bobby pins.
4. A pack or two of cigarettes and a lighter. She developed a smoking habit during her time in the commonwealth and tends to hoard any packs or cartons she can find for her and her companions.
5. A screwdriver as well as screws and a few misc electronic parts for the  occasional repair of her more robotic companions and important electronic devices in her settlements.
6. Fancy Lad Snack Cakes. She had a rediculous craving for them while pregnant with Shaun. She’ll occasionally bribe her synth friends with them.
7. Jet, Stimpaks, Med-X in a small tin. Stimpaks and Med-X for any serious injuries, and Jet to bring her down and calm her nerves when she has a panic attack.

And for this I tag: @josuke-hoestar @joz-stankovich @nuclearmu5hroom @panicbox @nucleardevastation @papidanse @theorchardofbones @marvilus73 @a-gutter-of-ghouls @free-hugs-for-ghouls and anyone else that wants to do this!

Playing It Cool is FINALLY Available on VOD, iTunes, Google Play, and Amazon

The film was available on DirectTV Cinema in February last month and according to the official twitter account the film will be in select theaters on May 8th. 

Here are the links to the purchase/rent the movie:

2

Episode 1x03: “The New Alpha”. 

[Detroit, USA – 00:00 hrs.]

La cazadora había esperado la hora exacta para salir del motel que se encontraba fuera de la ciudad. Había guardado en su bolso con rapidez cuando vio anochecer todos los documentos que había encontrado con información de la “supuesta” parada de la manada de Brett, con quien había acordado ayudarlo después de la extraña relación que habían tenido. Ya había curado las heridas que le había causado esa pelea y se sentía preparada para lo que sucediese en esa confrontación; ella no quería pelear pero estaba dispuesta si ellos aún no conociesen del nuevo acuerdo que estaban haciendo los seres sobrenaturales. Algunos cazadores ya lo habían aceptado, aún no sabía si Thomas estaba de acuerdo pero, no quería arriesgarse de ir sola porque tenía que ir con una persona común y corriente a ver las heridas por si algunos los tenían y poder analizarlas con más detención.
Se movió rápidamente de un extremo a otro de la ciudad, siempre había sido así y llegó a una estación de bencina que se encontraba en un lugar que apenas se veía gente, lo cual le gustaba mucho más porque no se sentía observada del todo.
En ese lugar esperaba que llegara en su auto la chica morena, la cual sin experiencia alguna había querido aceptar ayudarlos. Aún no entendía el porqué de sus motivos pero a Susan le gustaba, porque tenía experiencia y ella estaba dispuesta a arriesgar su vida si alguien la atacaba, era un riesgo, pero estaba dispuesta a asumirlo, especialmente en los casos que más le llamaban la atención y, este era uno de ellos.
Sacudió finalmente su cabeza al darse cuenta que se había perdido en sus pensamientos durante unos minutos. Miró al final del camino como el auto de la chica se acercaba para estacionarse a unos pasos de ella y finalmente, dando un suspiro largo, se metía en su interior, preparándose a otro nuevo y largo caso que se venía por delante.

Ashley por su parte había pedido unos días libres de su trabajo. Aún era nueva en este aspecto y los problemas personales que le había llevado el tomar esta decisión estaban siendo peores de los esperados pero aún así el tema que le había hablado Susan cuando se la había encontrado por casualidad le había llamado la atención y, además esta chica le había prometido protegerla de cualquier peligro. Ella aún tenía grabadas en su memoria el ataque que había tenido el año pasado por algo que ella sabía que no era tan normal como lo parecía.

Guardó su móvil en su pequeño bolso que se llevaba en el hombro y una nota con un mensaje a Dave por si volvía a casa, como ya sabía el chico ya tenía pensado en irse por la carretera y ella no quería quedarse en casa luego de la última conversación ante el mismo tema. Dejó todo cerrado y manejando rápidamente en su auto fue en dirección hacia estación de gasolina que le había indicado la rubia. 
No tardó demasiado y con el motor encendido, esperó a que la chica se subiera y dejara el bolso en el asiento trasero. La miró un poco insegura al ver su rostro y le dio una ligera sonrisa tratando de hacerla sentir cómoda.

- ¿Encontraste la información que necesitabas? – Le preguntó antes de empezar a manejar ya que aún no sabía a dónde se dirigían pero la cazadora le pasó una nota con una dirección y ella rápidamente empezó a conducir en esa dirección, respondiéndole a la pregunta que le había hecho. La rubia le explicaba que irían a buscar a otra persona y la chica solo asintió obedeciéndole sin preguntar, para ella era mucho mejor ir mucha más gente que menos, ya se sentía en minoría de esa forma.

Escuchaba todo lo que le decía tratando de romper el hielo y ponía la música mientras entendía todo acerca del acuerdo que estaban haciendo y especialmente por el lugar donde se encontraban todos, lo cual le pareció mucho más curioso de lo que imaginaba. 
No sabe cuánto tardó en llegar a una casa muy escondida, tal vez horas, y se estacionó en el lado, asintiendo a que iban a dejarlo allí para irse en el que estaba en la entrada del lugar. Lo cual rápidamente bajaron sus cosas cada una y se acercaban a la puerta, preguntando si conocían al chico. Al escuchar su respuesta, revoleó los ojos ante la negativa de la chica.

- Entonces seremos dos – Balbuceó finalmente mientras se apoyaba en la baranda de la entrada esperando que saliera el cazador.

Thomas había recibido la invitación a participar en todo este asunto por parte de Susan, aunque aún no se sentía muy satisfecho con hacerlo, le gustaba trabajar siempre solo, para enfocarse en lo que estaba haciendo, pero más que nada para enfocarse en su misión que era el por qué lo había llevado en primer lugar a ser cazador.
Sentía que mezclarse con más persona no era algo bueno, ya que sentiría la obligación de tener que proteger a cada uno de los miembros y proteger su propia espalda ya era complicado, pero al no ver que su propio objetivo avanzaba a su final, aceptó a unirse. 
Al acercarse el día en que todos se reunirían, comenzó a preparar las cosas que encontró necesarias llevar, guardando éstas en el espacio secreto de la cajuela de su automóvil. Entró a la casa donde se hospedaba y con el ordenador encendido, comenzó a buscar información mientras tomaba una cerveza y se vio interrumpido al sentir el ruido de un automóvil acercándose. Se levantó del comedor en el que estaba sentado y se acercó hasta el borde de la ventana cubierta por una negra cortina. Abrió un poco y al ver a ambas chicas dentro del vehículo, entrecerró levemente los ojos y guardó un par de cosas en el bolsillo del pantalón antes de salir.
- Hey - se limitó a decir cortantemente al abrir la puerta y ver a ambas chicas paradas frente a sus ojos. Cerró posteriormente la puerta por detrás después de salir y caminó hasta su vehículo abriendo el maletero para que ambas pudiesen guardar sus cosas. Una vez que todo estaba listo, esperó a que subieran al negro automóvil, dejando a la chica desconocida en el asiento trasero y a Susan como copiloto. 
- Aquí vamos - murmuró encendiendo el motor moviendo su cuello hacia ambos lados y arrancó el vehículo esperando a que le dieran indicaciones de dónde dirigirse.

Apenas vio al chico salir de la casa, le dio una pequeña sonrisa de cortesía, para no demostrar lo cerrada que era para entablar una relación, especialmente por el tiempo que llevaba trabajando sola que ya a esas alturas los años ya los había dejado de contar.
Alzó una ceja a la morena para que rápidamente se movieran y no perder más tiempo. Subieron los bolsos de ambas en el espacio que le había dejado el chico y se subió en el asiento delantero mientras se acomodaba en el asiento.
- Gracias – Dijo amablemente la chica por acompañarla y luego sacudió su cabeza por su falta de educación.
- Thomas, ella es Ashley, es doctora de Nueva York y por motivos distintos a los nuestros ha querido involucrarse. Ahora solo me acompaña porque he quedado de llevarla al centro y… larga historia – Dijo arrugando su frente y acomodaba su daga en su bota de su pierna derecha.
- Ashley, él es Thomas, es Cazador. Te diría más pero hemos hablado muy poco en realidad – Dijo haciendo una mueca y le indicó específicamente al lugar al que iban con detalle.
- Bueno, para dejar clara la idea. Han estado matando a distintas manadas en el último tiempo pero al parecer no han sido por cazadores sino por otros seres sobrenaturales. Aún no entiendo ni sé los porqué, solo que tienen sus motivos y eso estoy intentando descifrar. Ahora formo parte de un centro y se supone que estamos haciendo un pacto de no matar nada salvo demonios mientras veamos que mantengan la paz. Si ellos cruzan la línea, estoy capacitada o los que han firmado el acuerdo de matarlos – Se cruzó de brazos y miró a Ashley.
- Tienes que verificar que tipo de heridas son si los encontramos muertos, aunque en realidad no le he dicho a Brett, el lobo, acerca de esa posibilidad pero sabía que si se lo decía probablemente arrancaría sin saber la realidad de su manada – Miró a Thomas levantando una ceja.
- Si están vivos, aquí entraríamos nosotros. Si nos atacan, me sería más fácil estar los dos, tú te preocupas por acabarlos, yo de salvar a la chica – Dijo apuntándola mientras explicaba todo mientras veía como avanzaba por toda velocidad por la carretera.

Ashley escuchaba atentamente lo que decía Susan y miraba por la ventana mientras pensaba todo lo que iba a suceder en unos minutos más, no estaba acostumbrada a estar en ese “mundo” y ya imaginaba en el momento en que todos esos planes no resultaban y tendría que escapar por sí misma, lo cual ya tenía la forma de hacerlo sin ser atacada.
- Hola Thomas, un gusto – Dijo con una sonrisa de amabilidad y dejaba un mensaje en un celular para avisarle a Dave donde estaría y algunas indicaciones por si desaparecía para que la fuera a buscar en cualquier caso. Volvió a mirarla para responder ante la otra pregunta que había hecho.
- Trataré de revisarlo rápidamente y sacaré algunas muestras para poder llevarlo al centro y pedir que me dejen usar esa área si es lo posible para tener algunas teorías lo más pronto posible – Respondió con total comodidad y ordenaba en su bolso las cosas necesarias para poder tomarlas en un segundo.
Se quedó callada durante todo lo que quedó del viaje y notaba que ya casi se estacionaba en el interior del bosque, en un lugar bien sombrío, ya casi sin luz.
Miró a Susan que explicaba que allí se encontrarían con Brett, el chico lobo, que ya le habían mencionado y fue la primera en bajarse al ver en la oscuridad al chico que a pesar de no conocerlo, sabían que no iba en plan de atacarlos, o aún no.
- Soy Ashley, doctora – Mencionó con rapidez mientras se acomodaba su bolso y le dedicó una sonrisa, luego dio un giro para observar detenidamente todo el lugar.

- Ok, estamos a pocos metros de donde se encuentran, fácilmente podrías “oler” a tus propia manada, ¿No? Ya sabes que si están de mal humor, no tendremos piedad - Le dijo la rubia cuando empezaba a caminar junto a los chicos en el interior, tratando de caminar en la dirección correcta a la que le habían dado. 
La cazadora trataba de moverse alrededor de la otra chica con su mano con su pistola, dispuesta y preparada ante cualquier mínimo movimiento que se sintiera y disparar con las balas de plata que traía consigo.

 Brett había pasado las últimas semanas separado del mundo, realmente no se había parado a pensar en nada mas que no fuera el. Después de haber dejado a su familia atrás en aquel ataque de los cazadores el licántropo había descuidado la búsqueda de su manada y hasta puede que a el mismo y se había ido a Alaska, por una semana, que se convirtió en mas casi sin darse cuenta. 
Cuando recibió el mensaje de Susan casi no se había dado cuenta de todo el tiempo que había pasado, y después de pensarlo decidió que lo mejor era volver a su ciudad y volver a lo que en verdad era su finalidad, encontrar a su manada, su familia, aunque eso supusiera tener que estar con cazadores, cosa que a él no le agradaba demasiado, llevaba muchos años escapando de ellos como para unirse ahora. 
No es que conociera demasiado a ninguno de ellos, el último encuentro con Susan había acabado en pelea, y en verdad después de tanto tiempo sin una manada de apoyo no sabría si podría entrar en otra pelea, y su instinto básico lo apartaba de entrar en ese “grupo” de búsqueda. Pero era su manada, no podía dejar que algo les pasara, al menos no por más tiempo, así que dejando atrás su instinto decidió que sería lo más sensato, y por alguna extraña razón que aun no entendía sentía que Susan en el fondo era de fiar. 
La rubia le había dicho que sobre media noche llegarían a recogerlo. No le había dicho donde estaban o ninguna otra información de la que disponía y esa era la única manera de llegar a donde tenían a su familia, o donde se escondían, en verdad no sabía demasiado de lo que pasaría en las próximas horas, así que solo espero a que llegaran a recogerlo. 
Después de dar varias vueltas por la casa con impaciencia, el chico se había sentado en uno de los sillones que había en el lugar, una casa de madera en medio del bosque, alejada de la civilización y algo vieja. El ruido del motor del coche lo puso en alerta, no le era familiar pero el olor de la rubia lo hizo relajarse un poco, sabía reconocer olores, era algo que venía con su condición de licántropo. Salió a la puerta cuando el coche se acercó a la casa levantando una de sus cejas con mueca seria al ver a los otros dos acompañantes

 – Vaya rubia, no sabía que necesitaríamos todo un ejército – comentó irónico al ver que salían del auto. Hizo un movimiento de cabeza a forma de saludo al escuchar a la morena que decía ser doctora, en verdad nada era como se lo esperaba. Una mueca de asombro se dibujó en su cara al escuchar a la cazadora.

– ¿Están cerca? – preguntó casi al mismo tiempo que intentaba encontrar el rastro de su grupo, hasta ese momento no había intentado llegar a ellos, o más bien no se había imaginado que pudieran estar allí, por eso hasta ese momento no se había parado a rastrear olores familiares a no ser que fueran muy cercanos. Se adentró en el bosque, esperando que los cazadores y la doctora lo siguieran, si en verdad estaban cerca no le llevaría más que segundos encontrar el rastro y llegar a donde estaban, y así fue. Tras unos segundos corriendo por el bosque llegó a una casa mas apartada, su manada estaba allí, a unos pasos, pero no estaban solos, eso lo sabía. Sin apenas mirar si los demás lo seguían o no, intentó entrar en la casa pero antes de salir de la arboleda una mano le sujetó con fuerza su brazo. Un leve gruñido se escapó de su boca al notar que lo habían retenido, pero estaba en lo cierto, entrar allí solo sería un suicidio, además no sabía si su manada estaba viva o no, y si era así el rencor se apoderaría de él, mejor hacer las cosas con calma, la cazadora tenia la información, mejor fiarse de ella. Respiró profundo para intentar calmarse y sin perder la vista de la casa esperó a que todos se pusieran en acción antes de entrar él solo.

Había pasado más de media hora que no habían parado de caminar, el adentrarse cada vez más era un riesgo que estaban corriendo todos, especialmente porque no sabían a qué situaciones se encontrarían o cuantos estarían en su contra pero los dos cazadores se mostraban mucho más seguros que los otros. El lobo se veía más ansioso que de lo normal, lo cual era lógico, con la cara que mostraba la rubia cazadora le hacía mostrar que podían encontrarse con algo que no era de su agrado.
Miró hacia el fondo, en la que se veía una casa con una luz tenue. El cazador le alzó la ceja a la chica avisándole que estaban allí al ser el primero en darse cuenta, lo cual se acomodaron tras los arboles para pensar en un plan al ver que no solo estaba la manada y que al parecer estaban en pleno ataque. Al ver al lobo queriendo ir a salvarlos, agarró su brazo con fuerza y lo atrajo para susurrarle algo.
- Aquí venimos los tres, no puedes ir solo a la deriva, solo fíjate cuantos han caído. Sería un suicidio – Le dijo furiosa y lo jaló para que retrocediera. 
- Nosotras iremos por uno de los lobos muertos. Ustedes preocúpense de los que queden vivos. Brett, explícales que estamos con ellos y si no es así, mátenlos – Dijo esperando que el cazador dijera algo, aunque sabía que por su parte iba a matarlos, ya se lo había dicho.
Esperó a que los chicos le avisaran en qué momento atacar y sin dejar a la chica atrás comenzaron a caminar hacia la casa, quedando completamente expuestos.
Podían observar como las personas que atacaban se veían como simples humanos pero sabía que no era así, así que comenzó a disparar a quienes se cruzaban y lo mismo sentía del otro lado al ser atacados. Haciéndose paso en su camino a un lobo que hacia tirado en la esquina. 
Observó como arrancaban pero el problema no era ellos sino los lobos que quedaban que no era de 5 lobos o un par más. Dejó a la chica que hiciera su trabajo y en un cuadrado alrededor de ella, comenzaba a golpearlos con agilidad, esperando en cualquier segundo darles en el corazón sin ningún resentimiento. Dio un ligero movimiento para darle un golpe en la mandíbula y dejarlo tirado en el suelo y gritó con fuerza observando como el cazador estaba preparado para matar.
- ¡Brett! – Repuso furiosa al ver que no había conseguido hablarles así que estaba todo completamente perdido.
La chica morena hacia como podía sacar pedazos de piel del lobo y lo guardaba en sus muestras que traía en su bolso, sacando lo que fuese necesario para poder llevarlos. Miró de costado con sus ojos completamente abiertos al ver como la cazadora recibía un rasguño en el brazo y la lanzaba al otro lado del lugar, haciendo que retrocediera y se ocultara para que nadie la pudiese ver.

Tras escuchar a la rubia miró al cazador que se encontraba a su lado y solo asintió con su cabeza haciendo caso a las indicaciones que la cazadora le había dado. 
Miró como se alejaban los que creía atacantes y supuso que las cosas se pondrían más fáciles al solo encontrarse con lobos, no entraba en su imaginación que los que realmente fueran a dar pelea fueran ellos, los licántropos, su manada.

Entró en la casa detrás del cazador, mirando a su alrededor en busca de peligro, sin ninguna alerta aparente. La casa se había vuelto un caos, y los lobos atacaban a los cazadores como si en verdad fueran un problema, Brett no había podido hablar con el alfa, su padre no se encontraba por allí, o al menos no lo había visto por el momento, intentó llamar la atención de algunos de los que hasta ese momento habían sido sus aliados, su familia, pero ninguno entraba en razón. Su mente, en este momento, se encontraba dividida, y lo que hasta ese momento le parecía lo correcto había cambiado en aquellos meses que se había encontrado fuera de su grupo.

Miró a la rubia cuando esta lo llamó sacándolo de sus pensamientos cuando vio que uno de los lobos la atacaba y la echaba a un lado haciendo que la doctora se encontrara indefensa, y debajo de ella, el lobo que yacía muerto, su hermano.

Una ola de odio inundó el cuerpo de Brett al ver aquella imagen y no pudo evitar lanzarse contra el lobo que había golpeado a la rubia lanzándolo contra la pared. Su cara, ahora ya totalmente transformado, mostraba todo el odio que durante años había guardado, hacia aquellos que decían ser su familia. Todos aquellos golpes y humillaciones que había aguantado de él que decía ser su padre, el ya no era su manada, esa ya no era su manada.

Intentó ayudar a la rubia golpeando a los lobos que intentaban llegar a donde ellas estaban, haciendo un movimiento de cabeza como asintiendo una vez que esta se volvió a poner en pie y volvió a golpear. Un par de lobos intentaban ayudar a escapar al alfa, que había aparecido malherido en el lugar, pero Brett al verlo se lanzó sobre él, esperando poder pararlos

 – El tratado era de no ataque – casi gruñó en la cara de su padre cuando llegó a él sujetándolo por la garganta y colocándolo contra la pared.

Y por tu culpa mira como ha acabado todo – casi escupía las palabras enojado mientras apretaba la garganta del lobo hasta que otro de los licántropos sujetó su espalda lanzándolo lejos del líder. Brett cayó sobre una de las mesas, haciéndola añicos con el impacto apartando con sus manos y lanzando lejos a los lobos que se abalanzaban sobre él.

Al presentarle Susan a la doctora no hizo gesto alguno y siguió con la vista en la carretera aumentando la velocidad a medida de que pasara el tiempo. Era de noche, por lo que no había muchos autos y eso le facilitaba conducir libremente por la autopista y a la rapidez que quisiera.

Al escuchar la respuesta de Ashley, la miraba de reojos cada cierto tiempo por el espejo retrovisor para mantenerla controlada, no la conocía y no le agradaba mucho tener que lidiar con alguien que no conocía mucho sobre el tema, pensaba que sería una carga para el grupo, pero prefirió ahorrarse los comentarios y dejar que Susan tomará la decisión.

Luego de haber permanecido en ruta por largos minutos, comenzó a disminuir la velocidad al entrar hacia el bosque, bajó las luces del auto y estacionó a penas Susan le había indicado. Al notar una pequeña sombra entre medio de los árboles, notó que Ashley bajó del automóvil e hizo una leve mueca negando una vez hacia el lado bajándose tras ella.

Comenzó a caminar junto con ellos, pero manteniendo la distancia por detrás, para cuidar cualquier cosa que pudiese pasar, siempre atento mirando hacia los lados con un cuchillo guardado en la manga de su chaqueta. Cuando observó al lobo olfatear, bajó un poco la mirada para ver si encontraba alguna huella sobre el suelo, pero nada. Fue cuando levantó la mirada nuevamente que el lobo comenzó a correr hacia una dirección, lo que lo enfadó por su apresurada decisión de dejarlos ahí, al fin y al cabo venían a ayudarlo y él estaba tomando las decisiones solo. Apuró la caminata comenzando a correr detrás de él, apurando a las dos chicas que lo acompañaban hasta visualizar una vieja casa a lo lejos y al lobo parado frente a la entrada mientras ellos se escondían tras uno de los árboles.

Escuchó la indicación que le dio la cazadora ocultando una pequeña queja en sus labios, seguía sin estar de acuerdo con el plan, pero nuevamente decidió aceptar y dejar que las cosas pasaran.

Una vez pisaron pie dentro de la casa los ataques comenzaron, intentando así a defenderse frente a los licántropos. Sin rencor alguno, y a sangre limpia disparo y uso su cuchillo frente a ellos. Al ver a la chica rasguñada y el grito que le daba a Brett, miro a éste junto con su reacción y para terminar de una vez con el tema, le disparó al lobo que había atacado a la rubia disparó y terminó de limpiar la zona para poder acercarse a ayudarla.

Se nota que tu manada de pelos sucios te quieren mucho- murmuró hacia Brett con el ceño fruncido agachándose a chequear el brazo de Susan.

Y ahí se quedó protegiendo a ambas chicas al notar que el chico se acercaba a embestir a su alfa. No quiso ayudarlo porque era un asunto de ellos, aún así, se mantuvo precavido ante cualquier sorpresa que pudiese seguir pasando.

La rubia cuando cayó al piso ni siquiera se había percatado del rasguño que le había dado con sus afiladas uñas dado la adrenalina que recorría por su cuerpo y solo se quejaba por estar preocupada de proteger a la chica que saliera sin ningún rasguñó. Maldijo al verse el brazo y empezó a retorcer su cuerpo de espalda para alejarse del lobo que la había atacado por cualquier nuevo ataque y buscar el arma que había sido inyectada metros de ella. Suspiró aliviada al ver que el cazador se había deshecho rápidamente de él y que podía recuperarse de ese ataque.

- Gracias, ahora acabemos con el resto y no me importa ningún estúpido acuerdo a estas alturas - Le dijo al chico con su mandíbula apretada de la rabia e impotencia que sentía en ese momento y en su rostro ya colorado del cólera intentó ayudar agarrando el arma y empezando a disparar apuntando directamente a los corazones de los lobos que intentaban atacar a Brett, siendo más fácil que fueran dos cazadores y no uno, el tiempo no jugaba a su favor.

- ¿Tienes todo listo? - Corrió la rubia con su mano libre agarrando su brazo herido a donde la chica y sonrió al ver las muestras que tenía ya listas. - Corre y espéranos en un lugar seguro, aquí ya no lo es - Le dijo asintiendo al ver lo que le decía y volvía ya observando que sólo quedaba el alfa y Brett solos y que Thomas se había cargado al resto. Sabía la historia más o menos de los dos, aunque era más enredada y confusa de lo que el chico le había contado, lo tenía claro.

La rubia se acercó al cazador por su espalda y con un gesto medio sin sentido le susurró en voz baja escuchando y viendo el frente a frente entre ellos, con su arma apuntando.

- Que crees, has acabado con el resto, ¿Deberíamos dejar que se maten solos? - Se puso a su lado y lo miró de reojo esperando su respuesta para salir de ese lugar sin mirar hacia atrás hacia el auto, sin pensar que ese frente a frente, acabaría en una disputa a muerte entre ellos dos.

Sin medir cuanto tiempo había pasado desde que habían llegado a esa cabaña, Ashley apenas dimensionaba en el lio en el que se había metido pero tampoco se arrepentía porque sabía muy bien que esos riesgos ya se lo habían aclarado y ella misma había querido aprender directamente de ellos.

- Lo pensaré mejor la próxima vez - Se regañaba alzando sus cejas cuando guardaba con la pinza la última muestra que le permitiría identificar mucho mejor a esos tipos de seres sobrenaturales que era el tema que había empezado a evaluar.

Comenzó a sentir disparos y al ver ese enfrentamiento entre los cazadores y los lobos; abrió los ojos y se apegó contra la pared de rodillas y rodeaba toda la casa buscando un lugar seguro donde esconderse.

Se le hicieron eternos esos minutos pero cuando vio a la cazadora, asintió a todo lo que decía, notando que en ese momento lo mejor era arrancar entre los árboles y dirigir su camino de regreso hacia el auto.

Todos estaban muriendo y tenía un arma en su pantalón por cualquier emergencia. Lo único que jugaba a su favor era que recordaba exactamente el camino por la gran memoria que poseía para algunas cosas. Tomó el bolso y sigilosamente se movía entre el bosque, haciendo el menos ruido posible para quedarse segura en ese sector, esperando pacientemente que regresara los chicos una vez que llegaba al auto para poder ir al fin al lugar en el que había quedado de acuerdo en ir, CAS.

Brett miró a los cazadores al ver como acababan con los demás licántropos. En otras circunstancias habría sentido rabia o rencor hacia los cazadores, pero en ese momento no lo hacía, en verdad estaba agradecido, las cosas habían cambiado bastante en esos últimos meses. Se levantó de el lugar donde lo habían lanzado esperando que los cazadores se marcharan, en verdad esta era una guerra entre él y su padre, no esperaba que nadie más le ayudara, pasara lo que pasara lo único importante de aquella manada estaba muerto, su hermano, su madre, y ahora uno de ellos moriría y Brett tenía claro que si tenía que ser él, no se lo dejaría fácil.

Se lanzó sobre el alfa con rapidez, antes de que este pudiera escapar, sujetándolo por el cuello lanzándolo contra una de las paredes de la habitación. Su ira crecía por momentos y no pudo evitar que un fuerte gruñido se escapara de su boca al volver a atacar a su padre que se lanzaba contra él. Sus garras se interpusieron contra el alfa que caía sobre el dejando unas heridas abiertas en el pecho de el mismo. El licántropo más anciano se quejó al sentir las garras que penetraban en su cuerpo, y antes de poder siquiera separarse Brett agarró su cuello penetrándolo con sus afiladas uñas dejándolo caer al suelo tras unos segundos. El alfa no pudo hacer nada mas, su cuerpo se encontraba en el suelo, cuando Brett se acercó  y respirando entrecortado por la pelea decidió poner fin a su agonía.

Tras acabar con el alfa Brett se quedó allí durante unos minutos, mirando a todos los que se encontraban en el suelo, inmóviles, y acabó el recorrido visual en sus manos, manchadas de la sangre de su padre. Todo había acabado, por fin había encontrado a la que era su manada, pero él nunca había deseado ese fin. Ahora todo cambiaba, ahora tras aquella pelea, él era el alfa.

Miró a su alrededor una última vez antes de salir del lugar y correr hacia su casa, donde se encontraba el auto del cazador. Los cazadores y la doctora habían salido antes que él, y sabía que habían llegado a salvo, su instinto se lo decía.

No sabe en qué momento todos habían desaparecido, los cazadores habían arrancado en el auto a toda velocidad, las marcas de las ruedas contra la tierra daban muestra de ello y solo al llegar a la casa leyó el mensaje que la rubia cazadora le había enviado mientras se dirigían al centro a dejar lo que habían venido a buscar. “Lo siento, nos hemos ido. Pensé que ibas a necesitar tiempo solo para saber qué hacer. Cualquier cosa, envíame un mensaje de ayuda. Sue”.

El hombre lobo dio un suspiro agotador y lanzó el celular contra una pared con rabia. No sabía qué hacer y recién, en ese mini segundo se dio cuenta que todo había cambiado, ya no iba a ser el mismo.