Quiero que sepas que se me hará raro el no hablarte, el ver que no me saludas o al no ver tu nombre en la pantalla llamándome. Sé que ahora, cada vez que suene el teléfono, el corazón empezará a bombear sin control deseando que seas tú y acabaré llevándome otra decepción, como siempre me pasa. Voy a echar de menos que me piques, que te metas conmigo y sobretodo, sé que voy a echar mucho de menos que me digas que me quieres, así de la nada y que aparezca esa sonrisa de tonta, voy a echar de menos que me digas que todos esos momentos conmigo son los mejores, el quedarnos escuchando nuestras risas al otro lado del teléfono. Se me hará raro no oírte reír.

Recuerdo que decías que había un hombre que hacía unas melodías a piano que eran demasiado perfectas pero te digo, que no le tienen nada que envidiar a tu risa. Voy a echar de menos que quieras volverme loca todas las noches de tu vida. Supongo que en sí voy a echarte de menos a ti, a todo lo bueno que me has dado. Incluso me atrevería a decir que lo malo porque al menos te tenía.

Solo quiero pedirte algo, que hagas todo lo que no has podido hacer conmigo. Quiero que te enamores y dejes que esa chica sea tu primera en todos los sentidos de la palabra, ya que yo no he podido. Quiero que le des a ella eso que a mi no has podido darme y, estoy segura de que la harás feliz. Dile que te cuide como yo no he sabido, dile que te mime cuando estés malo y que te abrace en tus peores días, que eso es lo único que necesitas. Dile que tenga cuidado con las cosquillas, no es que las odies, sino que no las soportas. Creo que, las cosquillas también me recordarán a ti. Supongo que muchas cosas lo harán, pero volviendo al tema, dile que te acaricie la nuca mientras te besa como a mi me hubiese gustado hacer y no he podido. Incluso dile que te muerda pero con cuidado no vaya a ser que te deje marca de por vida, pero no ese tipo de marca que tú has dejado en mi. Enséñale tus secretos; dile que cuando estés mal te ponga tu canción favorita, esa del piano y que te haga un buen té; no hay nada que un buen té y una buena sesión de besos no cure.  Pero sobretodo dile que te haga feliz como yo no he sabido hacer. Ah, se me olvidaba, enséñale a que te susurre bajito lo mucho que llega a quererte. Y de mi parte, quiero que le digas que tiene mucha suerte de haber sido tu primer verso en un beso. Dile que una chica como yo se muere de la envidia por no ser ella.

Aún así quiero que sepas algo, creo que nunca en la vida habrá una chica que llegue a mirarte como yo lo haría, pueden intentarlo si quieren.

Normalmente cuando alguien sale de mi vida, cierro totalmente la puerta por si deciden volver, paso página, pero contigo he dejado la puerta encajada por si vuelves, sé que si te asomas por ella, dejaré que entres. Eres como esa página del libro de la que doblas la esquinita porque es tu favorita y pasarías días y días leyéndola. Has sido como esa página en blanco en la que he podido escribir  tantas cosas que a estas alturas ya se han esfumado. Es irónico que me despida de ti escribiéndote, habiéndote conocido del mismo modo.

Has tenido el poder de volverme loca en segundos y me has hecho pensar que de verdad valía la pena esperarte, ya te he dicho que contigo era como si no hubiese tiempo, no habría sido duro esperar si después de todo eso hubiese tenido la oportunidad de abrazarte y besarte como tantas veces hemos soñado despiertos, ¿lo recuerdas?

Llevo ya como unas diez páginas escritas para ti y siguen siendo insuficientes para decirte todo lo que has dejado aquí. Si cambias de opinión, aquí estaré pensando y creyendo que de verdad esto vale la pena. Llámame si crees que lo vale. No tengas miedo. Quiero confesarte que yo no era magia, como muchas veces me decías, lo que era magia era lo nuestro.  Lo nuestro era lo más mágico y bonito que he llegado a tener, y tendré en toda mi miserable vida.

—  Carta de despedida (Fragmento).