3-ojos

El color de sus ojos| one shot| pedido| WIGETTA

Pedido por natalia-la-chica-smile

-Abuelita, ¿por qué el tío Samuel tiene un ojo café y uno gris?- preguntó la pequeña.

-Mira pequeña, te contaré una historia, pero antes dime una cosa ¿de qué color son tus ojos?- preguntó la anciana con cara de ángel.

-pues no lo se, por ahora son grises como la niebla- dijo la pequeña mirándola.

-ven, toma asiento- dijo la anciana a lo cual la pequeña obedeció -¿por qué no conoces el color real de tu ojos?

-pues porque el color real de los ojos de una persona se conoce al encontrar el verdadero amor y yo soy muy pequeña como para encontrar mi verdadero amor…

-¿entonces?- dijo la anciana.

-entonces ¿qué?- dijo extrañada -¿el tío Samuel encontró la mitad de su verdadero amor?

-no pequeña claro que no- dijo riendo la anciana -mira yo te contaré…

Hace muchos años en este mismo pueblo había un pequeño niño de tu misma edad que siempre se la pasaba en la biblioteca y al cual no le gustaba salir a ensuciarse ni nada por el estelo, ese pequeño era muy ordenado y algo formal. 

Los años pasaron como las hojas de los incontables libros que el pequeño leía. Él ya no era un pequeño si no un joven, él estudió para ser un doctor y como casi todas las cosas que se proponía, lo logro.

-ese joven era el tío Samuel ¿cierto?- interrumpió la pequeña.

Paciencia pequeña, paciencia.

Los años pasaban y ese joven ya no era tan joven sino un hombre, un hombre hecho y derecho. Como en cada cosa que hacia, él era el más destacado y su consulta era la mejor de la zona. Perfectamente él se pudo haber ido a la ciudad pero prefirió quedarse en su pequeño pueblo natal para ayudar a la gente del pueblo que lo vio crecer.

Un día como cualquier otro un fugitivo buscado por cielo mar y tierra llegó a su consulta con una herida de muerte. Ese fugitivo se llamaba Guillermo Diaz…

-¿y quien era el hombre, el doctor?- insistió la pequeña.

Ese hombre era tu tío Samuel, Samuel de Luque y al momento de ver a ese jovencito entrar a su consulta con la cara sucia y la ropa desmarañada se enamoró perdidamente de él.

-¿pero no dijiste que estaba herido de muerte?

Claro que eso dije pero paciencia.

Al momento de verlo sus ojos se tornaron de un hermoso color café y su corazón se acelero. Al chico Guillermo le pasó igual tan solo que sus ojos se tornaron de un hermoso verde oscuro, oscuro como su tan torturado corazón. 

Al momento de notar lo que lo que le pasaba al fugitivo Samuel sintió como toda la felicidad que había tenido hace unos segundos al encontrar su verdadero amor se marchaba. ¿sabes tu que cuando vas a morir tu ojos se tornan de nuevo de un color grisaseo al igual que los de tu amado, pero antes los tuyos? pues eso le estaba pasando a Guillermo quien débil en la camilla era operado por Samuel. 

Guillermo estaba en su ultimo suspiro cuando Samuel recordó algo que en un viejo de libro de la biblioteca leyó; “el amor no es tan solo un sentimiento, el amor es también vida y quien lo posee jamas muere” y con esa idea en la cabeza Samuel cometió una locura, una locura por amor.

Con toda su habilidad y esperanzas realizó una complicada operación, a Guillermo y a si mismo. Con sagacidad y delicadeza logró extraer uno de sus ojos sin dañarlo y uno de Guillermo quedando cada uno con un ojos gris y uno café. 

Al momento de despertar Guillermo se encontraba en el cuarto de una casa con múltiples vendajes en sus heridas y con ropa limpia. Samuel rápidamente llegó donde el chico estaba pero… ¿sabes por qué los ojos de quien va a fallecer se tornan al igual que los de su amado grises? pues es porque la vida le da al amado la posibilidad de volver a amar y al fallecido la habilidad para no sufrir por no estar junto a su amado. Claro que Guillermo seguía enamorado de Samuel y este seguía perdidamente enamorado de Guillermo, pero como te dije, te dan solo una oportunidad para volver a amar…

Los días pasaban y el amor entre Guillermo y Samuel crecía de una manera descomunal. Un día una noticia alerto a Samuel quien estaba en su consulta “Se a encontrado al mayor criminal de la historia y se le ha condenado a muerte” decía el titulo del diario. Samuel rápidamente lo compró al pequeño que cada día como siempre pasaba por su consulta a venderle el diario que él siempre compraba. De manera fugas buscó la pagina con la información y sintió como su corazón se partía “Guillermo Diaz, el mayor criminal de la historia al fin pagará” decía en la pagina. 

Las lagrimas de Samuel no tardaron en brotar pero aun así fue a la gran plazuela de la ciudad en la que se ejecutaban a los condenados. Al llegar vio como miles de personas se amontonaban para presenciar tal acto. 

Samuel corrió y corrió para tratar de impedir la matanza pero fue en vano, al llegar tan solo logro escuchar un “Compañía de fusileros, apunten ¡fuego!” y el estruendo de los fusiles que le quitaron la vida a su amado…

-entonces… ¿el tío Samuel amó de tal manera como para nunca más poder amar?- dijo con lagrimas la pequeña. 

-si, Samuel le dio su segunda oportunidad para amar, su segunda oportunidad para un vivir a un forajido de la ley a quien se le dio muerte frente a sus ojos- dijo llorando la anciana. 

-pobre tío Samuel- decía la pequeña tratando de secar sus lagrimas con las mangas de su chaleco.

-pero… ¿te cuento algo?- dijo la anciana -Samuel ya no sufre por eso porque sabe que él fue el color de sus ojos…

...

—La castaña estaba con la cabeza entre las manos, sollozando, sentada en una de las sillas del hospital. No se había movido de ahí en toda la noche, ni si quiera en todo el día, no había dormido, no había comido, solo había dejado caer todas las lagrimas que le era posible durante todo ese tiempo. No se quería mover, no se iba a mover, iba a quedarse allí hasta que Damian despertara y si no lo hacía… seguiría estando allí, por que algún día lo iba a hacer, ella creía en eso, rezaba por eso—