Mientras más mujeres veo, más me convenzo de ti, de que no hay una como tú. ¡Cómo te quiero! Ponte bonita, ya no estés enferma, engorda un poco, no quiero verte flaca, quiero que estés apretada, deliciosa. Te imagino incansablemente. No sabes con cuántos ojos te miro, con cuántas bocas te deseo; eres insustituible, lo sé, no hay una como tú.
—  Jaime Sabines