*valle

Nube de azúcar V: No recuerdo cuanto tiempo pasé entre mi finca, mis huertas y la casa de mis nuevas amigas, lo que recuerdo es que comencé a sentir curiosidad por visitar nuevos lugares y conocer al resto de las almas que como yo, estaban del otro lado de la olla.

Viajé recorriendo pueblos, montañas y valles; también crucé el océano y los siete ríos de cacao. Anduve de aquí para allá entre todos esos mundos creados por quienes habían dejado atrás el latido y el aliento. Durante años ¿o talvez siglos? recorrí todos los caminos que pude encontrar, senderos de dulce, de limón y jamoncillo que me llevaron a los lugares más recónditos y mágicos en donde la muerte siempre era una celebración y un motivo de júbilo.

Vi cientos de miles de almas pasar de un lado de la olla hacia el otro; muchos llegaron, muchos se fueron e inclusive mi padre se reunió conmigo una vez que murió; él tenía un lindo rancho lleno de caballos de ate y de zapote negro pasando el puente que abre el camino hacia mi finca.

Fue en la cena que preparé en su honor cuando conocí a Nicanor, era uno de los nietos de la señorita Amalia y tenía poco tiempo de haber llegado aquí. Era alto y tenía los huesos fuertes, en su frente llevaba grabada con muégano una clave de sol.

-Es músico –me confesó su abuela en un cómico susurro

Llevaba puesta una playera extraña que combinaba a la perfección con los pétalos de nanche alrededor de sus ojos. Desde aquella noche, Nicanor y yo nos hicimos grandes amigos y poquito después nos hicimos novios. ¿Pueden imaginarlo?

Pasábamos la mayor parte del tiempo juntos, yo leía o escribía mientras él tocaba su guitarra de palanqueta o practicaba en la batería de mazapán.

¡Era tan divertido! Yo había encontrado a un amigo y a un compañero y estaba feliz por ello.

Nicanor construyó su estudio muy cerca de mi finca y en poco tiempo encontró a un par de calaveras interesadas en formar una banda de rock. ¡Ellos tocaban en todas las fiestas de la región! Después vino la gira en cada rincón de la olla y tiempo después, cuando él regresó tomamos una decisión. Volveríamos a nacer y a encontrarnos del otro lado ¡sería nuestra primera vez juntos allá!

Honestamente yo no estaba muy segura, me sentía muy tranquila aquí pero entonces recordé que son las aventuras las que alimentan a nuestros espíritus y ningún alma está hecha para permanecer por siempre en un solo lugar; somos luz en movimiento sin importar la carne o el hueso; así que le pusimos fecha a nuestra misión, regresaríamos a la vida durante la noche de los muertos; con un poco de suerte la coincidencia con nuestras nuevas fechas de nacimiento nos darían la oportunidad de encontrarnos con rapidez.

Hoy escribo esta carta sin saber lo que sucederá más tarde, los pétalos de cempaxúchitl ya marcan el sendero de vuelta a la olla y las luces de las velas iluminan nuestro andar y es que la muerte es como la vida, uno nunca sabe qué lo esperará más allá. Los dos hemos visitado a nuestras muertes y tenemos la llave de nuestras puertas, yo viajaré hasta la sierra y Nicanor a la ciudad, ¡deséenos suerte, la vida nos espera!

PD Alebrije también nos acompañará.

FIN

Texto e ilustración: Paola Klug / La Pinche Canela

Parte I: https://paolak.wordpress.com/2015/06/11/nube-de-azucar/

Parte II: https://paolak.wordpress.com/2015/06/17/nube-de-azucar-ii/

Parte III: https://paolak.wordpress.com/2015/06/23/nube-de-azucar-iii/

Parte IV: https://paolak.wordpress.com/…/nube-de-azucar-iv-hanal-pix…/

Visita: https://paolak.wordpress.com/

humbae asked:

Well if you're asking, then sure: 5. Things you didn’t say at all for Valle and make it angsty please :D

Yes, yes angst of course! WHY DO YOU MAKE ME WRITE THESE THINGS?? D’:

I came up with a second chapter to “He’s not a Girl”, set in an unseen moment of 4 Stjerners Middag (yeah, I went with the cheap drunk scenario, it’s the best I could come up with I hope it didn’t come out TOO cliche..)

Enjoy the bitter, sad fluff…

Keep reading

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Pichidegua, Valle del Cachapoal, Región de O´Higgins - Chile