Mamá.
Mamá, me enseñaste que la vida era en subida, a dar las gracias, pedir permiso; decir por favor y también en guardar cada 5 minutos los archivos de Word por si ocurría algún apagón y todo el trabajo se desvanecía; me enseñaste a ser fuerte, tu sola, sin nadie más acompañándonos que la felpa de mis peluches en nuestra habitación, me consolaste en noches de terror y llenaste mi vida de mucho amor. Nunca noté hasta hoy que fui un niño muy feliz gracias a ti, porque fuiste tú la que me forjó, la que me cuidó y me crió, la que con el peso del mundo en sus hombros me protegió. Mamá, gracias por tu gratitud, por lo bueno de preocuparte por el cuándo, el dónde y con quién salía; yo y mi juventud, a veces contestándote con mala actitud, hasta que tú y tu inquietud me recordaban que cualquier amor, fuese el que fuese no se comparaba con el amor de madre que emanabas tú. Mamá, gracias por recordarme que padre no es aquel que engendra, si no él que coge la mano de su hijo y lo lleva hasta las estrellas, como hiciste tú, el que cuida, protege y enseña, el que aconseja, perdura y se empeña. Lo siento por frustrarte, por mi empeño de salirme de la órbita de nuestro planeta para buscar vida afuera de nuestra galaxia, sabiendo que en ti ya había encontrado la vida misma. Mamá, tal vez todos a comparación del cosmos seamos un instante insignificante, pero para mí lo eres todo en magnitudes extravagantes, porque el universo me ha puesto en tu lecho y sólo tú y yo nos abastecemos de lo necesario, porque siempre ha sido así y espero siempre tenerte aquí, para que me veas terminar de crecer, para que veas como termino la nave espacial y pueda ahora yo llevarte a las estrellas como lo hacías cuando era un infante, para devolverte todo lo que hiciste y sigues haciendo por mí. Tus enseñanzas y sabiduría perdurarán para siempre, desde las siguientes generaciones después de mí. Mamá, tú y yo venimos de la misma estrella, la que brilla más allá en el cielo y se alza todas las noches a la periferia, allá nos reuniremos los dos, juntos viajaremos, y podremos formar nuestra propia constelación. Mamá, tu amor trasciende más allá de lo comunal y se siente más allá del corazón que me sostiene la vida, allí donde quiera que tu estés, te sentiré a mi lado, protegiéndome, como desde el primer aliento que di a la existencia. Te amo mamá.