Avatar

It could have gone that way

@romanticheartman

No son tú

La tengo aquí, recostada a mi lado, con el cuerpo sudoroso, cansada tras la actividad carnal que se llevó hasta hace apenas unos minutos. Sus piernas están enredadas con las mías, sacando mis intenciones por salir de la cama, por lo que me quedo con la mirada fija en el techo de la habitación, rememorando lo que me trajo a este preciso instante.

Miró su rostro, examinando cada facción. Sus ojos están cerrados, sus labios, ligeramente hinchados por el encuentro previo, sus mejillas están sonrojadas tanto por el esfuerzo previo como por la calidez de la noche. Una calidez que hace mucho no siento, por lo menos no del todo.

En mi pecho ahora queda el rastro de lo que alguna vez fuese una llama que calentaba mi pecho, de una época en la que sólo bastaba con pensar su nombre para sentir un vacío en el estómago, un nudo en la garganta y que los vellos de mi cuerpo se erizaran. Aquellos momentos en los que la tuve a mi lado son los que invaden mi mente en noches como ésta, donde al tren de mi pensamiento de le gusta viajar y hacer escalas en escenas precisas donde ella es la protagonista, donde ella me llevó al cielo para que ahora, en este infierno, las reviva de manera tan lúcida. Porque su re cuerdo viene a torturar mi mente a trapanarme el psique y decirme al oído que estoy condenado, atado de por vida a ella, aún cuando no esté a su lado, aunque haya elegido su camino entre los brazos de algún hombre que no soy yo. Condenado a trate ar de olvidarla infructuosamente, porque ninguna mujer será ella, no llenarán el vacío que existe dentro de mi corazón.

Mi alma tiene su nombre, grabado como si de piedra se tratara ¿Pensara en mi? ¿Logré de algún modo hacerme un pequeño espacio dentro de su corazón? Lo dudo.

Una pequeña lágrima recorre mi mejilla, prescindiendo a las muchas que le siguen. Lloro en el silencio de la noche, porque la mujer que hace unos instantes hice mía no es ella, porque ninguna de las mujeres que he tenido entre mis brazos huelen como ella, besan como ella. Mi mente termina por transportarme a su lado, por ponerla en frente de mi. Debo mantener mis ojos abierto porque cada vez que los cierro la veo a ella, la siento a ella, la beso a ella...

Limpio mis lágrimas con el dorso de la mano cuando siento como su brazo aprieta mi pecho y la oigo gemir de cansancio.

-Duerme, es tarde- me dice con voz fatigada antes de soltar un ligero bostezo.

-Está bien

Cierro los ojos y se hace presente. Sus ojos me ven directamente, conectando con los míos, sonriendo con esos labios a los que me volví adicto. Me dice algo que no logro escuchar.

-Te a...

Mamilhlapinatapai

Una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambas desean pero ninguna se anima a iniciar. Ese es el significado de la palabra más concisa y difícil de traducir del mundo, proveniente del idioma yamana hablado por los habitantes de la Tierra del Fuego; y, sin duda alguna, es algo que no puedes expresar tan fácil en cualquier idioma. Porqué ¿cómo explicas algo que ni siquiera tú entiendes, que va más allá de tu propio razonamiento? Quieres comenzar algo ¿el qué? No lo sabes ¿una conversación? ¿Una confesión? ¿Una despedida? ¿Un beso? ¿Qué quieres? No lo sabes. Lo único que sabes es que quieres darle un inicio. Y una pregunta aún mejor es ¿ella también lo quiere? No lo sabes ¿Cómo podrías? No puedes.

Solo la ves a los ojos y te pierdes en su mirada, aguardando una señal, una respuesta. Te sumerjes tanto en ese portal al alma y vislumbras un pequeño resplandor ¿es real, o solo un producto de tu imaginación? Tu corazón te pide dar ese salto de fé, permitirte que la corriente te arrastre; mientras tu razón te mantiene en el borde, sosteniendote en la orilla del río, mientras tu alma sufre por la incertidumbre ¿realmente está sucediendo?

-¿Qué más da?- exclama tu órgano vital.

Retiras tu mirada y, por la vergüenza, no eres capaz de posarla de nuevo en sus ojos, prefieres ver el cielo. Sabes, muy dentro de ti, que toda posibilidad está en contra de esa pequeña esperanza, pero aún te aferras a ella. Pero no te atreves ¿a qué? Sigues sin saberlo, pero no eres capaz de ello.

Dentro de tu corazón aguarda una indeseable sensación, conocida por muchos años, que siempre aparece en momentos así. Aquella que tampoco tiene un nombre exacto, pero conoces cuan desagradable y tormentosa es, dejando estragos en tu ser a su paso.

Y caes en cuenta que Mamihlapinatapai y aquella sensación son la misma, o por lo menos una precede a la otra. Porque, aquello que anhelas, que deseas con todo tu ser dar comienzo, no eres capaz de cumplirlo. Estás aguardando una señal que tal vez nunca llegará,pero tu eres el único que lo puede alcanzar, sin la necesidad de una señal "divina" o no.

-¿Qué más da?- dijo una última vez mi corazón...

Ella

Tal vez no era el momento, tal vez ni siquiera la persona, o ni siquiera lo fuera en esta vida. Como dos asintotas, en algún punto nos encontramos, pero nuestras historias nunca se entrelazaron; muy cerca pero no lo suficiente; tan efímero que sería olvidado a través del tiempo, enterrado y sin saber que algún día pasó.

Y este, un pequeño registro, será la única evidencia de que, un día, la mirada risueña y la sonrisa inocente que marcaba un par de hoyuelos en sus mejillas, fueron la imagen que ocupaba mi mente en aquellas noches de insomnio; que me quitaba el aliento en cada fracción de segundo que nuestros ojos se encontraban.

Y aquí estamos lado a lado, no ganas nada con intentar, el olvidarme, pues los dos sentimos mutuo amor profundo, de tanto correr por la vida sin freno, a veces regreso borracho de angustia, porque tu volaste de mi lado, en la noche envuelta del silencio de tu cuarto, lo mejor de tu vida me lo he llevado yo, te he prometido que te he de olvidar, hoy yo se que todos los caminos los camine por ti, así es nuestro amor en el sexo, precisamente ahora que tu ya te has ido, nunca más oíste tú hablar de mí, quien eres tú que llora en silencio, lloraras por tu capricho, besabas cómo nadie se lo imaginaba, cuantas veces yo soñé, amor como el nuestro no hay dos en la vida, cuantas veces lo soñé, ella ya me olvidó, yo seguiré desvelado y sin amor, como cambiaron las cosas, adoro la calle en que nos vimos, hoy me toca llorar, yo que siempre reía, nuestro amor es así, si te doy más de mis besos.

Te vi de pie ahí,

Hermosa como ninguna

Y hacia ti corrí,

Pensando que la belleza de la luna

Nunca se compararia con la tuya.

Añorando algún día

Poder comprender

Por qué quería

En tu corazón habitar.

Negros como la noche,

Tus ojos eran,

Pero sin ningún reproche

Querían que amorosamente los vieran.

Amor mío comprende

Lo mucho que mi ser quiere

No dejarte hasta el día de mi muerte