Cada domingo por la tarde, sin falta, la muerte recibió mi carta. Algunas empapadas de llanto, con manchas de sangre, cenizas de cigarro. Algunas describiendo la lluvia, la soledad o la ansiedad. Pero en todas siempre ibas palabras de amor rogando por verla. Cada domingo sin falta rezaba a la muerte que viniera a abrazarme. El día que tuvo piedad y se acerco me dijo "Pequeña, deja de pensarme que tu aun tienes vidas pendientes" Y con amor me beso, el dolor me humedecio los labios y la paz inundo mi alma, pero fueron instantes antes de que se marchara. No le he escrito más, pero cada domingo por la tarde, sin falta, sentencio mi vida a la destrucción.
“Me besó. Y aunque yo sabía que lo que teníamos no tenía futuro, correspondí a ese beso como si de verdad nos fuéramos a querer para algo más que solo aquella noche.”
— La sinfonía del alma.
i am stuck in an eternal state of yearning in which i romanticise and fantasise about all the lovers and lives i will never experience.
Y me duele, pero dejo que me duela. Dejo que me duela, para sentir, y para enseñarme que no puedo y no debo volver a eso nunca, jamás.
Hay días felices dónde el sol brilla y el aire me empuja fuera de mi cama. Pero un día simplemente despiertas y el sol te está quemando y el aire raspa las heridas, me escondo, escapó, a veces lo enfrento con ira, pero todo desencadena el llanto. Mi cerebro no para, parece que carcome mi alma, llena de tristeza mi pecho, aprieta mis pulmones, estruja mi corazón, me exprime hasta que saca lágrima y sangre, cambia el aire en mis pulmones, reinventa mi mirada. Entonces quedó vacía y soy capaz de meter algo nuevo, quizá bueno. Después de sentir que muero vuelvo a crear motivos para vivir.
Cada que me rompo lloro menos, cicatrizó más rápido. Y mis cicatrices son de acero, donde fue mi punto débil ya no existe más. Habrá un momento dónde no sienta nada más que felicidad.
Si muero está noche, sí logro hoy irme, sepan que me fuí como pecadora, que la bondad en mi fue guiada por egoísmo, falle 20 veces por cada amor y llore el triple de las veces sonreí, deseé el mal en las noches a quienes ayudaba en las tardes y por cada abrazo había una cicatriz nueva en mi cuerpo. Si llego al cielo será por esta última acción, la única con intención de salvar a la gente de mi alrededor, evitar que la peor mierda que he conocido los lastime, yo.




