Seguro que debió de llenar psiquiátricos enteros de amantes desesperados.
—Lawrence es uno de esos tipos que dicen ser autosuficientes y que terminan siempre añadiendo, como post scriptum: —… No venga, no hace ninguna falta, pero, si quiere venir me daría una gran alegría…
Miguel Torga
¡Qué triste es esto de escribir! ¡Secos como palos en la vida, y después nos sale la ternura por el pico del plumín! A mí me ocurre. Y como nadie me lee —o, al menos, no me leen los que más me gustaría que recibiesen mi ternura (mi madre, mi padre, mi hermana, esos amigos rudos que tengo en mi pueblo y esos pobres desgraciados que voy encontrando por este mundo)—, todo queda en letra muerta.
Miguel Torga
And someone is calling my name from the back of the restaurant.
And someone is playing a game in the house that I grew up in.
And someone will drive her around down the same streets that I did.
¡Cómo se pierde uno! El lenguaje que mi sangre entiende, es el de aquí. La comida que mi estómago desea, es la de aquí. El suelo que mis pies saben pisar, es el de aquí. Y, no obstante, yo ya no soy de aquí. Soy como esos árboles trasplantados, que no gozan de buena salud en el nuevo suelo, pero que se mueren si vuelven a su tierra natal.
Miguel Torga.
Y así me fui, calle adelante, sintiéndome lo más cerca posible de mi propia realidad: un hombre desnudo, envuelto en tres metros de negrura, y traspasado por un terror profundo que no dice de dónde viene ni adónde va.
Miguel Torga.
Dulce introducción al caos.
Pero para hacerte entender, para darte mi vida, debo contarte una historia —y hay tantas y tantas— y ninguna de ellas es verdad.
Aeropuertos, vicios caros. Son los restos del naufragio.
Kultur Tava
Pierre Knop (German, 1982) - Untitled (2023)
¿Quién es suficientemente joven y valiente para soportar el peso de empezar?
¿Cómo me resulta posible soportar tanta noche?
G. Ungaretti
Unknown Portrait - Hanie Soltani , 2022.
Iranian , b. 1992 -
Gouache on paperboard on panel , 60 x 50 cm
Mişu Teişanu
Mişu Teişanu (Romanian, 1884-1944)
Le contó: «Estaba enterrada. Hace ya tiempo. Venías a verme todas las semanas. Siempre golpeabas con los nudillos en la tumba y yo salía. Tenía los ojos llenos de tierra.
»Decías: 'Así no puedes ver' y me quitabas la tierra de los ojos.
»Y yo te decía: 'De todos modos no veo. Si tengo agujeros en vez de ojos'.
La insoportable levedad del ser, Milan Kundera
Los personajes de mi novela son mis propias posibilidades que no se realizaron. Por eso les quiero por igual a todos y todos me producen el mismo pánico: cada uno de ellos ha atravesado una frontera por cuyas proximidades no hice más que pasar. Es precisamente esa frontera (la frontera tras la cual termina mi yo), la que me atrae. Es más allá de ella donde empieza el secreto por el que se interroga la novela. Una novela no es una confesión del autor, sino una investigación sobre lo que es la vida humana dentro de la trampa en que se ha convertido el mundo.
La insoportable levedad del ser, Milan Kundera.
Desde el comienzo, ella le había dado a la conversación la gracia de la coquetería. Nada de lo que decía tenía que ver con el mundo que les rodeaba, todas las palabras se referían directamente a ellos mismos. Y ya que él y ella eran desde el comienzo el tema principal de la conversación, nada más fácil que completar las palabras con roces y Tomás, al hablar de sus ojos entornados, se los acarició. Ella también le retribuía cada caricia con otra suya. No lo hacía espontáneamente, sino más bien con una especie de perseverancia deliberada, como si estuviese jugando al juego de «lo que usted me haga a mí, yo se lo haré a usted». Así estaban sentados frente a frente, las manos de cada uno en el cuerpo del otro.
La insoportable levedad del ser, Milan Kundera.
Para Sabina, vivir en la verdad, no mentirse a sí mismo, ni mentir a los demás, sólo es posible en el supuesto de que vivamos sin público. En cuanto hay alguien que observe nuestra actuación, nos adaptamos, queriendo o sin querer, a los ojos que nos miran y ya nada de lo que hacemos es verdad. Tener público, pensar en el público, eso es vivir en la mentira. Sabina desprecia la literatura en la que los autores delatan todas sus intimidades y las de sus amigos. La persona que pierde su intimidad, lo pierde todo, piensa Sabina. Y la persona que se priva de ella voluntariamente, es un monstruo. Por eso Sabina no sufre por tener que ocultar su amor. Al contrario, sólo así puede «vivir en la verdad».
La insoportable levedad del ser, Milan Kundera.
Mientras las personas son jóvenes y la composición musical de su vida está aún en sus primeros compases, pueden escribirla juntas e intercambiarse motivos (tal como Tomás y Sabina se intercambiaron el motivo del sombrero hongo), pero cuando se encuentran y son ya mayores, sus composiciones musicales están ya más o menos cerradas y cada palabra, cada objeto, significa una cosa distinta en la composición de la una y en la de la otra.


