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m4l3n4

@pxlefeelingsx

ig: cruelamalena

Para vos.

Los sueños y la realidad se mezclan a propósito. En sueños me sonreís y me quiero hacer creer que es la verdad. Entre las sábanas no hay nada del mundo real que pese pero tampoco consuelo para el letárgico camino de olvido que no quiero andar.

En algunos sueños floto sobre las nubes de humo de las chimeneas y el pueblo parece dormir conmigo. Me acerco a la tierra y encuentro castillos enterrados, llenos de habitaciones pomposas repletas de objetos mágicos que hablan con tu voz y tienen todos los colores que solo vos sabes hacer.

Me miro las manos y parece que mientras más lejos tuyo me voy más transparente soy.

Si soy solo un fantasma por qué me dolió tu calor? Cuando le cuente al río de vos se va a reír como un ronroneo de nuestra zozobra; mas no por tener arrugadas las manos no va a entender que nos pesa la doncellez del amor.

Creo que me siento una amiga de los arrullos y las vertientes porque si de materia de almas yo fuese creyente, sería el alma de uno tan antiguo como las piedras que el agua caló redondas por siglos; no por sabia, porque resulta ser que no sé nada de lo que pensé que me correspondía saber, ni de lo ajeno puedo aprender tampoco.

Lo qué pasa es que cuando te miro a los ojos mientras ves al resto del mundo veo clara tu sensatez. Te moves como si nadie te fuese a lastimar, las artimañas son hechizos, la maldad es excepción y tu alma inadvertida atisba a cual o aquel detalle que a cualquiera se le va a escapar.

Yo, por otro lado, aprendí a no creer en las voces que me quieren arrullar, a no confiar, a dudar dos veces antes de dudar una vez más. Quisiera encontrar algo que me despierte esa risa que veo al resto cantar como si se les llenase la garganta cascabeles y los ojos de luciérnagas, quisiera poder ver con el mundo con los ojos de quien no tiene miedo de respirar. A veces fantaseo que mi corazón funciona con engranajes y solo tengo que encontrar cual de todos dejo e encajar. Quizás cuando nací se les cayó a los médicos y era tan pequeño que nunca lo pudieron encontrar; por eso no entiendo como amar, no entiendo como sentirme como el resto.

Le cuento al viento de vos y se va a buscar las nubes porque solo no puede llorar. Y si me escapo tan rápido que mi sombra no me puede seguir vos tampoco podes, la soledad es impuntual pero no inoportuna.

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every day i aspire to be insane flirtatious androgynous and violent just like bugs bunny

Diario de un fantasma.

Lunes 5 de diciembre de 2021.

Hoy junté un ramo de flores que a nadie le importan. Más que flores son yuyos, diría cualquiera. Es verdad, son yuyos; crecen al costado de la calle de tierra, entre el pasto sucio. No tienen un perfume particularme rico, muchas se parecen a la ruda.

Me metí entre la maleza sucia y me agache a recogerlas como si tuviese tiempo para estas cosas, de todas formas nunca siento que me alcanza el tiempo, pero tampoco hago nunca nada; vivo atrapada en un juego ansioso con el calendario, los días me persiguen y yo a ellos, es un círculo donde se desdibuja la realidad y al final no se sabe quién persigue a quien. Nunca nos atrapamos, vivo a contratiempo.

Alrededor de las flores está lleno de abejas y como yo solo veo de cerca no me doy cuenta hasta que estoy en el piso. Miro a mi alrededor y las abejas parecen asecharme a mi también. No siento miedo, más bien parece una caricia.

Crecer en el campo y ser curiosa me enseñó muchas cosas, me enseñó como duelen las picaduras de casi todos los insectos que me cruce. La de las abejas particularmente mientras más veces las sentís, menos te duele la siguiente.

La de las abejas, particularmente, me parece la más triste, no me gusta ver que se mueren y yo me quedo sola con el leve ardor que a mis 22 años casi no lo siento.

El dolor dura unos minutos y se va, es casi placentero; está mal sentirme así? No, yo sé que los humanos buscamos un recordatorio de que estamos vivos. Las personas que vivimos en el aire queremos una puntada en el pecho que te advierta de la existencia carnal.

Crecer acompañada y sentirme tan sola me enseñó muchas cosas, me enseñó las formas en las que vacío mata.

La cosa con las flores silvestres es que suelen ser bastante desprolijas, yo me aseguro de agarrar un poco y un poco, ¿vieron? Un par que están más limpias, otras que les faltan la mitad de los pétalos. Es que las junto para dibujarlas.

Así como puedo, con calor por el sol de verano, completamente cubierta por la enfermedad que tengo en la piel y la angustia que me pesa en el pecho recojo aproximadamente treinta flores de aproximadamente siete tipos distintos. Las junto en un ramo desprolijo y sigo mi camino.

Las últimas cuadras hasta llegar a mi casa son las que más me gustan porque no hay nadie. En los últimos años me he vuelto muy arisca con la gente, me ponen muy nerviosa, no me gusta ser vista. Siento que cuando me miran ven mis estigmas. Yo sé que es paranoia pero eso no hace que sea mejor.

Si mis tormentos fuesen flores serían flores silvestres; no son especiales, la gente las ve y no las mira, no valen nada, no tienen una esencia particular, son sucias y desprolijas. Sin embargo yo paro al lado del camino y las recojo selectivamente, las miro un rato y apenas llego a mi casa las pongo en agua.

Mientras el ramo desprolijo descansa en un vaso, busco otro recipiente más lindo donde acomodarlas con algún criterio compositivo que me voy a sacar de vaya a saber uno dónde, porque la verdad es que no sé nada de arreglo floral.

Una vez que lo tenga me voy a sentar a dibujarlo, ojalá el tiempo no me corra en contra para esto.

Me gustaría poder decir que sé lo que va a pasar, lo que voy a estar pensando. Me gustaría poder escribir un diario diciendo que hice muchas cosas y que me siento bien. Hoy hice varias cosas igual, pero lo único que realmente sentí que estaba haciendo fue recoger esas flores, el resto del día se desvanece entre la ansiedad y la angustia, una neblina me rodeo todo el día y no supe que era yo y que estaba moviéndome hasta que no me agache entre los pastos. Un poco me dieron ganas de llorar cuando las vi, y me hizo bien. Sentir nostalgia es mejor que no sentir nada.

Me gustaría saber qué es lo que me va a doler mañana, si voy a amar de nuevo el mes que viene.

Me gustaría no sentirme tan sola, y no sentirme injusta diciendo esto. Si alguno de los que me quieren sabe algo sobre mi, por favor que me lo cuente, porque yo cada día me desvanezco en el espejo, apenas recuerdo mi nombre. Tengo miedo de mañana despertarme y ya no ser.

Será que me estoy volviendo un fantasma, un lamento leve, una flor de amor seco al lado de la ruta.

Mi cama está fría de un modo que me reconforta y mi pieza es oscura. Siento el cansancio que me abraza y el sueño me susurra que no me preocupe por nada, que ahora él se va a hacer cargo de mi. Sonrío porque yo ya no quiero cargar el peso de existir, porque me duele mucho el cuerpo. Morfeo mi amante, me deja desaparecer en lo desconocido sin soltarle la mano a mi último respiro.

Mientras mi mente se nubla de a poco arrullada por los sonidos de las arañas tejiendo sus telas en las esquinas de mi pieza siento por última vez que me vuelvo translúcida.

Si alguien me ve y no me encuentra, si me miran y no estoy, ¿pueden buscarme? ¿va a haber alguien que recuerde tan bien quien soy que me pueda hallar? Y si ya no estoy más, decile mi nombre a las flores que crecen al lado de la ruta, ellas saben de fantasmas como yo se de ellas.

Me duermo de nuevo a mitad del día, las flores se quedan esperando en un vaso de agua, no retratadas, desdibujadas.

Es curioso como Junio siempre me toma por sorpresa. Debería estar acostumbrada al peso que me trae cada año porque hace 8 inviernos por lo menos que es así, pero no es el caso.

Estamos a 5 de Junio ya, y el día de hoy no fue de los más pesados, tampoco uno leve.

Creo que fue una subida de adrenalina que tuve que a la tarde lo que me dejó así, porque antes de eso estaba todo normal. Normal como se puede estar cuando te levantas todos los días sintiendo que vas a vomitar tus propios órganos, pero normal.

Después de esa subida del estado de ánimo tan abrupta quede desorientada, como si me hubiesen pateado la cabeza.

Cancelé una clase y un ensayo y me senté a mirar a la nada misma.

El espiral de pensamientos paranoicos que me atrapa es siempre el mismo: "no estoy haciendo nada, estoy quieta.

¿Por qué no puedo moverme?, ¿por qué no soy productiva?

Alguien me debe estar mirando mal, seguro nadie me soporta.

Yo no me soporto, ¿por qué alguien más lo haría? No valgo tanto la pena.

Todos me toman como un peso, como una inválida.

Estoy demacrada, tengo la cara hinchada, fea, desarmada. ¿Se me está cayendo el pelo? ¿Baje de peso o subí? Tengo que hacer ejercicio."

Cuando quiero darme cuenta estoy por entrar a bañarme. Hago ruido en mi cabeza y mi cuerpo se mueve solo, sin que me de cuenta. Es como vivir de a fragmentos, o estar drogado.

Me gustaría dejar caer un poco de este peso en alguien más, compartir la carga; un Samsagaz para mi malestar mental. Pero esta idea ya fue descartada, ridícula y utópica, inocente de mi parte pensar que algo así podría siquiera ser entendido por alguien que no sea yo misma. No porque crea que las personas que me quieren son tontas emocionales o desconfíe de su empatía, sino porque ni siquiera yo entiendo, y porque a través de ojos de amor nunca se encuentra una respuesta práctica.

La soledad es entonces un hecho.

Un profesional me dijo hace tiempo que yo me quedaba sola por elección propia, y que ese era mi problema, no sé que tan un problema sea, acercarse a gente también lo es.

Fuera del círculo pequeño de gente que elijo conservar en mi vida todo me disgusta o me parece un riesgo innecesario. Los grupos de extraños me ponen nerviosa, ridículamente nerviosa.

La gente de afuera de todas formas va y viene, quizás se detienen a mirar. A menudo me pregunto cómo vivirá el resto que me es ajeno.

Si verán pasar el río y desearan ser la corriente que fluye y la piedra que el agua cala. Si pensarán en una brisa fresca que los deshaga y los vuelva a armar en una pila de polvo, que los despoje de la existencia carnal y de lo cotidiano. Un viento caliente que los sacuda, los zamarree, los haga llorar a los gritos y reírse a carcajadas.

Seguro que sí, al fin y al cabo todos somos humanos, nadie es tan especial. Pero nadie es el otro ni la otredad que construimos desde lo subjetivo.

¿Cuánto tiempo pasó desde que entré al baño? No mucho, no hay tanto vapor...pero el agua tampoco sale muy caliente que digamos, es difícil saber.

Estoy pensando de nuevo en la soledad, repito como un mantra que estoy bien.

Estoy sola en esto, solo me tengo a mi misma y solo yo me sostengo, quizás hasta puedo encontrar orgullo en ello.

Yo sola vengo cargando con esto, no necesito a nadie. O quizás sí, pero es mejor no hacerse ideas, ni esperanzas ni nada de nada.

La vida así pasa en un instante, el mundo se revoluciona alrededor mío y yo siento que no moví ni un pelo, estoy estática todo el tiempo como si una fuerza invisible me atara de manos y pies.

Veo el café enfriarse, a las personas irse y volver, las estaciones cambiar. Escucho el agua hervir, los autos pasar, las personas gritando. Siento el frío calarme los huesos, el calor sofocarme. Veo a los demás crecer y el agua con sangre escurrirse por la rejilla.

Una sensación que disfruto bastante últimamente son los escalofríos que me da el calor de la estufa cuando salgo de bañarme con agua que estaba casi fría. Me recuerdan a algunas emociones que ya no siento, aunque a veces me hace llorar.

Me voy a quedar en este cuarto pequeño un rato más, en este lugar donde nadie puede verme y puedo moverme con toda la lentitud del mundo, usar mi cara de cansancio y estar en silencio. Aunque parezca tonto hasta las cosas más simples me abruman a veces; hablar con alguien en mi casa, hacer de comer, salir a comprar a la esquina, levantarme de la cama, contestar un mensaje, hacer las cosas de la facultad. Todo me hace sentir desorientada, me tiemblan las manos, aprieto los puños hasta que me clavo mis propias uñas y hago sangrar las palmas de mis manos.

No quiero salir hoy, no quiero ver a nadie. Quiero estar sola, acostada y sin pensar en nada. Quiero que me dejen en paz aunque no sé exactamente quién o qué. Quiero arroparme a mi misma y no tener que mostrar mi cara en ningún lado nunca más.

Quizás tampoco quiera salir mañana, ni pasado, ni la semana que viene ni el mes que viene. Intento convencerme de que está bien, y aunque no lo logre y me carcoma la culpa yo sé que ni hoy, ni mañana, ni pasado, ni la semana que viene me voy a despertarme sin sentir que estoy por vomitar todos mis órganos.

Últimamente

A veces las personas no escuchan. Creen estar escuchando, pero es en realidad el eco de mi voz en su cabeza.

Es una interpretación sentimental, a veces egoísta.

Me exasperan. Aunque yo tampoco escucho, asiento con la cabeza y me muerdo la lengua, escucho el eco en mi ira, en mi impotencia.

A veces quiero que escuchen, pero esas veces cada vez son menos.

No sé por dónde empezar; me aburre el tema, me tiene harta, me da sueño, hace que se me revuelva el estomago de los nervios.

En general prefiero escribir mis dolores para que algún extraño en internet lo lea, total, ¿qué me importa a mí? La mirada piadosa del que no está no me interesa.

Casi siempre existo de noche, cuando los ojos expectantes del resto ya no me aprietan ni van retorciéndome los labios en sonrisa.

Durante el día la luz deja ver hasta los defectos más ínfimos; todo lo revela, así que aprendí a suavizar mi atisbadura y lime todas las esquinas. Estoy parcialmente; el resto, lo que no se ve, es humo.

Por eso, casi siempre, existo de noche. Bajo las estrellas. Entre la oscuridad, mi sombra no desaparece; se amplifica.

Aparezco frente a mí. Solo conmigo misma estoy entera, en cada esquina.

Últimamente no puedo hablarle a las personas que quiero. No puedo contestar un mensaje, no puedo acercarme a nadie.

No es que no quiera, no es que no los necesite.

De a momentos me asfixia la culpa, pero la mayoría del tiempo estoy muy adentro de mi misma, en lo profundo. Pienso muchas cosas y hago pocas, doy vueltas en círculos, me distraigo y vuelvo a empezar.

Sentimental. A veces egoísta.

Últimamente no escucho, no estoy, no hay nadie.

Anonymous asked:

a vos no te queda el fleco mogolitaaaa te ves mas vieja y con la cara mas aplastada

pero si estoy hermosa bro q decís

Desde el deseo.

En el caso de qué se pudiese...imaginate, ponele.

En el caso de que tu carita de tristezas se posase sobre mi falda y dejases caer tus pesares.

Ponele, si fuese el caso, que las montañas y los valles que te tiñen de azul, que me excusan la decisión, no estuviesen ¿Te dejaría ser feliz? ¿Me haría feliz?

Yo vivo en una casa con pisos de lana de vidrio, con ventanas sin cristales, con una cama de lija.

Si se pudiese, estarías enredándote entre mis sábanas...¿podes ver el sol sin que te lastime los ojos?

Imaginate, tus ojos de geranios oscuros ayudándome a mirar lo que me acorta el alma. Si yo te ayudo a ver, ¿serán madreselva?

Imaginate si no existiesen los amores profundos, ¿tendría lugar el delirio entre tu boca y la mía?

Si se pudiese, figurate...si estuviésemos en otro lado, ¿te molestaría que acaricie tu sombra hasta que se acostumbre a mí?

Figurate que te dejo ver todas mis risas, y que me mostrás tus fronteras, que nos disolvemos y nos rearmamos, que el instante nos atrapa para siempre.

Ponele, escribir esto sin que sea un sueño difuso, algo que promete no llegar.

Si pudiese amar dos veces, lo haría, pero tengo acotado el corazón.

No te vayas tan pronto, ya viene.