“Y que tu voz no se canse de gritarme te quieros, de hacer poesías con mis silencios. Que tus manos no dejen nunca de construirme, de dibujarme y desdibujarme, Y que tus besos no terminen de dejarme poesía en los rizos, en la piel, en los labios. Que nos permitamos equivocarnos, saltar al vacío y naugrafarnos los mares embravecidos. Y que las certezas sigan vivas a pesar de las amenazas de los miedos. Que no se agote la esperanza de tus ojos y el cielo en tus labios. Que nos atrevamos a amarnos, a elegirnos a diario, que se canse el reloj, que se muera el ayer. Y que podamos perdonarnos, armarnos y quedarnos.”
— M. Sierra Villanueva | La de antes (via ideasviajando)
