Ojitos tristes, recuerdo haberte visto corriendo de ti porque ibas desatando el peor de los desastres.
Fue la primera vez que te vi, tu caos inundo mi cuerpo de un silencio destructivo.
Yo estaba sentada en la barra del bar de los barrios más bajos; escuche de las peores bocas sobre ti. Te llamaban “ojitos tristes”.
Dijeron que abandonaste sueños en una ventana que tú misma habías roto. Y que a un paso de llegar a ella lastimabas tus pies con los sentimientos que dejaste atrapados en el piso.
Entre susurros escuche que te dejabas caer sin pena sobre ellos
Y que la sangre comenzaba a derramarse por tu cuerpo.
Mi chica de ojitos tristes, esa noche fue diferente y aborrezco a todo(s) por es(t)o.
Porque caíste más fuerte que nunca y doblaste tu espalda mientras agonizabas. Porque algo había cambiado.
Había esperanza en esos ojitos y la tristeza se había ausentado.
Tu manita con seis cicatrices toco el borde de aquella ventana y tu cuerpo se contrajo a cenizas.
Los gritos volvieron a ti en forma de último suspiro y la catástrofe que te consumió comenzó a sangrar a lado de ti.
Los pedazos de sentimientos se redujeron a miedo mientras terminabas por romper la ventana y algo dentro de ti imploraba misericordia.
Ojitos tristes, te extraño.
Siempre tuya; Eris Dn








