Avatar

l u x

@palabrasparaisa

Lei sta imparando (io sono lei)
Si ser neurótica es decir dos cosas mutuamente excluyentes en el mismo momento, entonces soy endemoniadamente neurótica. Estaré volando de una a otra cosa mutuamente excluyente durante el resto de mi vida.
Hay algo de desmoralizante en observar a dos personas que se excitan más y más locamente entre sí, especialmente cuando la única persona que sobra en la habitación es uno mismo.

Así que empecé a pensar que tal vez fuera cierto que casarse y tener niños equivalía a someterse a un lavado de cerebro, y después una iba por ahí idiotizada como una esclava en un estado totalitario privado.

A.

Te escribo después de dos años, aunque sé con certeza que nunca lo encontrarás. He pensado demasiado en este encierro de cuarenta días y más de un año, y me he dado cuenta de que ninguna de las dos nos queríamos tanto como solíamos profesar al viento, o al menos, eso pienso yo.

Parte de nuestra huida solo era fantasía y la otra parte era para llenar el vacío que ambas llevábamos en ese entonces. Yo, ansiosa de chupar la vida y el cariño de las personas que se sentían atraídas a mi, y tú, para que la gente viera lo libre que ya eras. Éramos París y Helena. Ambas sabemos que no es una historia que acabo bien.

Hace unos meses te escribí de nuevo y solo me enviaste un “hola” y me clavaste el visto, algo que meses atrás jamás habrías hecho, es más, tú eras la que me llenaba la bandeja de mensajes y fuiste tú la que me besó primero. Para cuando te correspondí, el encanto había pasado ya. Aunque debo de decir que todo lo que hice hace dos años ha sido mi cruz desde entonces; desde aceptar una propuesta por lástima hasta estar contigo y ni siquiera estaba soltera.

Supongo muchos somos idiotas a los 17, o al menos yo si lo fui. Me arrepiento de todo. De él, de quedarme callada, de gritar, de ti y de lo que hice y no dije. Así que te escribo no solo para alejarte de mi mente y de mi vida por completo, sino también para dejar mi pasado en donde debe estar. En el pasado. Y a ti querida brisa de primavera, te dejo en paz para dejar de agobiarme con poemas e historias sobre ti. 

Quema la flor que te di, que tus recuerdos ya están en las llamas del amanecer. Ojala te olvides de mi, porque si te vuelvo a ver por las calles de esta inmensa ciudad, ya no podré reconocerte.

I.

Ruptura

En tu indiferencia se asoma

dudosa y sin sorpresa, una

vieja amiga, ¡te extrañé!

sabia que volverías, ¿por que no entras?

Ya sea mío o de alguien más

el rechazo siempre me regresa

y me lleva junto a ti

como hace una temporada atrás

Y tú, fantasma poseído

por quién yo creía amar

puedes largarte ahorra

que me acompaña la soledad.

I.

Aun tengo la esperanza tonta de encontrarte como hace dos años sonriendo y yo sonriendo como idiota

I.

Suicida, alma que se tira al abismo

ojala en lugar de escribirlo, pudiese hacerlo

mirarte a los ojos y gritar:¡banzai!

y caer lento.

I.

Cada vez que algo me sale fatal, me voy cortando el cabello.

Desde los diez años lo tengo a la altura de la clavícula y no lo dejo crecer.

I.