Y si mejor dejamos de llamarnos desastres, ¿Que dices?, te propongo que seamos una pieza completa, sin fallos, y si hay uno arreglarlo, puedes ser mi vida, mi facilidad, puedes ser todo, pero eso es decisión tuya, si te quieres convertir en eso, o en mi nada.
Superficial. Incluso cuando te sale algo en la piel o te haces una herida, no recibes ayuda, te dicen que ya pasará, que ya desaparecerá, y cuando desaparece te lo dicen orgullosos “ves, te dije que desaparecería”. Se dejan llevar por lo que ven, por lo que “ya no está”, y nos dejan pasar, dejan pasar la vida y el tiempo, y no piensan que quizá ahí quedó algo, quedó algo que no se ve, que se lleva por dentro, y que quizá nos está haciendo daño. Algo así con la tristeza, con el dolor, con la pena y las ganas que ya desistir.
Sigo teniendo los pensamientos completamente revueltos, enmarañados, conflictuados, desvirtuados, vueltos mierda. Quisiera poder ordenarlos o desecharlos. Borrarlos, bloquearlos, censurarlos y que nunca más jamás vuelvan a atormentarme. Sigo teniendo los pensamientos completamente revueltos, enmarañados, conflictuados, desvirtuados, vueltos mierda. Necesito dejar de pensar por un segundo en esas cosas que me hacen demasiado daño o siento que voy a explotar en cualquier momento hasta comenzar a hiperventilarme y luego estallar en mis pedazos criatalinos que en el aire se harán polvo y se le meterán dentro de los ojos a la gente y llorarán para siempre como lo hago yo y sin pausa como en este final de texto. Besos.
Pese a todo pronóstico de lluvia, más allá de cualquier aviso de desastre, debo decirte que eres suficiente. Entera, completa, inigualable. Antes de que te lloviznen los ojos, déjame mirarte brillar ante una multitud de gente. Abrazarme a tu vientre abultado, dormir en tus caderas infinitas. Eres la canción más bonita. El bolero mejor cantado. La risa más reconfortante. El atardecer más caluroso. Antes de que tu mente amenace con destruirte y tus miedos añejos jueguen a derrumbar el fuerte que día a día has ido levantando. Debes saber que eres maravillosa, grandiosa, eterna. No te paralices, no te quedes quieta. No pierdas la batalla sin haberlo intentado siquiera. Qué te sangren los nudillos, que se te pongan rojas las piernas. Qué se dilaten las pupilas, que te duela la garganta de tanto gritar. ¡PELEA! Ama hasta con los dientes, no te calmes, patalea. Rómpete la vida en cada intento. Rómpete el alma y hazte una nueva, mil veces más grande, colorida, perfumada. Eres el incienso que se ofrenda, el sueño que abraza de madrugada, las vidas que se cruzan y se entrelazan. El resultado de millones de historias que habitan en tus células.Pese a toda advertencia de fragilidad, no te paralices ¡Vuela!
Estaré aquí si me necesitas, bajo los arboles viejos, entre las flores que te gustan, en las calles en las que solíamos pasear, la fragancia de la primavera, y en el color del cielo. Y si me necesitas estaré aquí, pero no sera fácil, tendrás que buscar la sombra perfecta bajo el árbol, te espinaras los dedos entre las rosas, me buscaras entre la multitud, tendrás que esperar hasta ver ese preciso color del cielo porque solo tu sabes que no hablo del azul.
