Vamos… no puede ser, ¿otra vez?
No, no es que me canses,
es que me molesta que aún
seas tan insegura contigo misma.
¿Acaso no lo ves?
¿No eres capaz de ver que todo lo que tú odias de ti a mí me encanta?
Esas caderas anchas, sí, esas que desearías que fueran más estrechas, yo las amo así.
¿Y qué decir de tus senos? Tan redondos, tan pequeños, pero a través de ellos me transportas a otra galaxia.
¿Y ese culo? Dices que es horrible pero yo me deleito agarrandólo.
Y las estrías, sí, esas cicatrices que tanto odias, a mí me recuerdan una y otra vez lo fuerte y guerrera que estás hecha.
Y no me puedo olvidar de tus pecas, cada lunar que adorna tu cara, que tú te avergüenzas, pero cualquiera que te observe bien podrá ver que son pinceladas de Van Gogh, que tu cara es un paisaje de sus manos.
Y, ¿Quién quiere estar expuesto en una pared de una galería cuando puede salir a la calle y exhibirse, dejando que todos vean que es arte?
Eso eres, cariño, eso eres. Y ojalá algún día lo creas. Ojalá algún día no lo dudes.
Y podamos mantener otro tipo de conversaciones, que no tengan nada que ver con tus inseguridades, porque eso significará que ya las superaste.






