Sé que mis padres me aman, y yo también los amo, pero soy consciente de que demostramos amor de diferentes maneras, por lo que aunque ellos me amen yo no me siento amada de la manera que quisiera.
Mis padres se criaron dentro de un dominio hegemónico donde lo más importante es la apariencia y la opinión de los demás.
Siempre he tenido problemas con ellos porque mi apariencia no encaja en los estereotipos de belleza y no me doy cuenta si lo que digo ofende a alguien.
Recientemente he aprendido a aceptar eso y ahora ya me doy cuenta de todo el daño que me han causado, pero ellos no.
Por otra parte mi hermana siempre ha sido hermosa, amigable y delgada. Todo lo opuesto a mi.
Hace algunos días compramos una caja de galletas.
A mí sólo me dejan comer una al día, y se enojan si agarro más, pero está bien que ella agarre las qué sea porque es flaca.
A mí no me dejan usar tops porque soy gorda pero ella si porque es flaca.
Si yo no hago ejercicio y ceno se enojan, pero si ella no hace nada y se sirve doble está bien por ella es flaca.
Ella es todo lo que desean de una hija.
Yo soy todo lo que no pudieron arreglar.
"Las galletas, ella y yo", Ália.