Estoy tratando de estar feliz delante de mis papás, delante de mi hermano para no preocuparlos. No quiero demostrarles que otra vez me han roto el corazón, no quiero verme débil. Pero en las horas de la noche, me desahogo, tanto, que mis ojos parecen cataratas. Mi corazón se ablanda y cabeza me regaña las veces que me advirtió y pensé que lo podía cambiar.
En la noche, pienso que también fallé, no demostré lo que sentía. Pero si se ama, uno hace todo lo posible para que se de. No se daña, no se humilla, no se es cínico, y la verdad estaba en una burbuja otra vez, pensando que aquella persona iba a cambiar.
Por dentro estoy reventando, mis órganos están descontrolándose por la rabia que tengo, y porque siento esto es por perder mi tiempo y dejar pasar oportunidades, y oportunidades muy buenas. Pero así, uno también paga. Y paga caro.



