Pienso en ti.

Me levanto por la mañana, me miro en el espejo y digo: “Ya no me gusta. Ya la superé. Ya la dejé ir. Ya no me duele”. 

Me baño, me visto y me siento a desayunar y pienso: ¿cómo habrás despertado hoy? Hermosa, me imagino. Como siempre. Pero no importa, porque ya te superé.

Me subo al carro y pienso: ¿al menos se habrá acordado hoy de mí? No importa, ya no me gusta.

Llegó al trabajo y me imagino que entras y me saludas. Me dedicas esa hermosa sonrisa que tienes. Pero luego pienso: no importa, no te quiero aquí. Porque ya no te extraño.

Casi está cayendo la tarde, la luna casi sale y la oscuridad se hace presente. Entonces pienso: ya habrá salido de su trabajo. ¿Cómo le habrá ido hoy? Igual no me importa, ya no me importa cómo esté. 

Conduzco de regreso a mi casa, me abstengo de pasar por su casa porque sé llegar y si llegó veré la luz de su cuarto encendida y me darán ganas de hablarle. Pero no paso por su casa porque ya no quiero hablarle.

Me lavo los dientes y me acuesto, listo para dormir. Pero antes de dormir me miro en el espejo y digo: “Me gustas. No te he superado. Y no te he dejado ir. No te quiero dejar ir. Y cada día me dueles más”.

-Alan Foster.

@AlanFosterB.

Entre la Razón y el Amor.

Una vez estaba yo en medio de una batalla entre la Razón y el Amor. Yo sólo me senté y empecé a escuchar. La razón era fría, directa y muy madura. El amor era inocente y hasta cierto punto estúpido. 

El Amor dijo: “Vamos a hablarle. Tal vez ahora sea distinto. Tal vez ahora sí te quiera”. Yo me le quedé viendo y con tal sólo escuchar esa simple idea mis ojos se iluminaron. Tomé el celular y la razón gritó: “Estúpido fuiste, estúpido eres y estúpido serás si le hablas. No te quiere y no te querrá. Mejor déjala ya, deja que el tiempo la entierre. Manda ese mensaje y habrás perdido tanta dignidad que se podría eliminar el hambre del mundo con ella.”.

Yo dejé el celular en la mesa, el Amor me volteó a ver y se fue. La Razón tomó asiento y me dijo: “Cada persona es un planeta y ese planeta forma parte de una galaxia. Pero no todos los planetas están destinados a estar en la misma galaxia. Lo mismo pasa con las personas. No te aferres a nadie. Aferrarse no es amor, aferrarse es costumbre. Busca quien te mande mensajes que parezcan hechos un poema. Busca quien te responda como si tú fueras la última gota de agua en el desierto. Busca quien se desvele contigo aunque al día siguiente tenga su jornada laboral desde antes que salga el sol. Busca quien te dé alegrías, no penas”. 

Se levantó y antes de irse dijo: “Busca quien te quiera”.

La conocí en primavera.

Te voy a contar cómo la conocí. Fue en un lugar en donde no había mucha gente. La vi ahí, parada. Lucía tan inocente, tan bonita. Mi mirada ya no se pudo apartar de ella. Se había conectado: mi mirada y ella se había tomando de la mano y ahora danzaban juntas. Eran una sola. 

Luego alguien gritó su nombre y se quedo impregnado en mi mente. Como el perfume a la ropa. O como el olor de las flores en primavera. Fue en primavera cuando la conocí, de hecho. Dicen que todo florece en primavera. Pues bien, la conocí en primavera y mi amor por ella floreció en primavera. 

Ahora odio haber estado en ese lugar en donde te conocí. Ahora odio la primavera porque me recuerda a ti. Ahora odio sentir algo por ti. Te odio porque mi amor por ti aún está en primavera. Estoy desando entrar en otoño y que este amor se empiece a marchitar. Que llegue diciembre y que el frío lo termine de matar. 

Me miró con comprensión, mucho más que con comprensión. Era una de esas raras sonrisas capaces de tranquilizarnos para toda la eternidad, que sólo encontramos cuatro o cinco veces en la vida. Aquella sonrisa se ofrecía —o parecía ofrecerse—al mundo entero y eterno, para luego concentrarse en ti, con una irresistible predisposición a tu favor. Te entendía hasta donde querías ser entendido, creía en ti como tú quisieras creer en ti mismo, y te garantizaba que la impresión que tenía de ti era la que, en tus mejores momentos, esperabas producir.

F. Scott Fitzgerald, El Gran Gatsby  (via librosyfrases)

Me miró con comprensión, mucho más que con comprensión. Era una de esas raras sonrisas capaces de tranquilizarnos para toda la eternidad, que sólo encontramos cuatro o cinco veces en la vida. Aquella sonrisa se ofrecía —o parecía ofrecerse—al mundo entero y eterno, para luego concentrarse en ti, con una irresistible predisposición a tu favor. Te entendía hasta donde querías ser entendido, creía en ti como tú quisieras creer en ti mismo, y te garantizaba que la impresión que tenía de ti era la que, en tus mejores momentos, esperabas producir.

F. Scott Fitzgerald, El Gran Gatsby  (via librosyfrases)

Si algo he aprendido es que la literatura es un tesoro y hay que compartirlo. No tiene ningún sentido que los libros se empolven, se hagan viejos en un estante sin que nadie los lea, los cuide, los quiera.

Benito Taibo, Persona Normal (via librosyfrases)

La lluvia me recuerda a ti...

¿No les ha pasado que unen una canción con el recuerdo de una persona? Buenos, pues yo uní la lluvia con el recuerdo de una persona. Y fue porque nos conocimos bajo un cielo lleno de nubes grises. Nuestro primer encuentro fue en mi clima favorito: la lluvia.

Cuando nuestra piel se rozó por primera vez al saludarnos. Cuando nuestra mirada se cruzó por primera vez. Cuando nos dijimos las primeras palabras en persona. Cuando vi por primera vez su sonrisa, sonrisa que yo le saqué con mis tontos comentarios. En todos esos momentos la lluvia estuvo presente.

Luego comenzaron las gotas, vino el agua. Así que nos fuimos a refugias. Ahí fue nuestra primera platica, bajo un techo de lamina. Fue la platica con la que soñé tener contigo desde la primera vez que te vi. Platicamos y los minutos avanzaron. Minutos que se hicieron horas. Horas que para mí fueron una eternidad. Una eternidad en la que sin duda me hubiera gustado vivir.

La lluvia paró, la luz empezó a caer para darle la bienvenida a la oscuridad. Y tú ya te tenías que ir. Si hubiera sabido que era la última vez que te iba a ver, no te hubiera dejado ir… Ahora la lluvia me recuerda a ti.