Cuarentena:
Viajando en un bucle de repeticiones automatizadas que se comen las horas y progresivamente los días. No sé si eso sea bueno o malo, pero estoy seguro de que estoy aprendiendo a quererme. 
Estoy pasando un proceso de rehabilitación metafísica en la que mi alma poco a poco comienza a verterse.
Las ojeras en mi rostro comienzan a echar raíces y se acarician ferozmente con mis mejillas, el insomnio hace que puedan cumplir con su cometido.
Me aflige mi país, me aflige el mundo. Estoy exacerbado por las injusticias pero ahora parece que las injusticias reinan esta tierra y la cuarentena me hace sentir muy oprimido.
¿Cuándo volverá todo a la normalidad?
¿Cuándo habrá empatia entre los seres humanos?
Quiero desaparecer y no ser parte de este circo llamado vida, tampoco quisiera pertenecer a la especie humana. No nos sirve de nada estar en la cúspide de la cadena evolutiva, nos engañó Dios al darnos tanto raciocinio, fue un arma de doble filo, solo nos hizo tener más sangre entre nuestas manos, sangre que se acumula en nuestros libros de historia los cuales son exhibidos como desgracias pero que descaradamente pareciera que nos encanta cometer una tras otra, parece una competencia para ver quien lo hace peor, como si le dieran una medalla en el inframundo al ser que comete más atrocidades mientras este vivo.
Parece que como especie solo nos apetece más caos, me avergüenza ser humano, ya no quiero existir.