Y la mataron, cuando un día se despertó con gusto, y decidió salir a correr, sin pensar que después correría por salvar su vida y huir. Y la mataron, cuando de camino a casa, ya no pensaba en que se iba a poner la siguiente mañana, sino en como se iba a librar de aquel hijo de puta que venía detrás de ella. Y la mataron, cuando corría por ser libre, y minutos antes había marcado a madre, para contarle sobre su nuevo trabajo, y que, después de haber estudiado tanto era profesora, y le gustaba enseñar. Y la mataron, cuando después de colgar la llamada, le había dicho entre susurros a madre: “Te quiero” Y la mataron, siendo guapa, y teniendo unos ojos que clamaban libertad, pero que no pedían a gritos estar muertos. Y la mataron, sabiendo que era de las mujeres que sumaban y no de las que restaban. De las que eran artista, y creaban arte con su sola presencia.
De las que leían libros, y creaban historias llenas de magia y poesía.
De las que amaban la fotografía. y capturaban momentos que jamás iban a ser olvidados.
De las que cantaban, y transmitían paz, con solo escuchar su voz. De las que no robaban, y no lastimaban. De las que enorgullecían a la familia, y eran inspiración. Pero… Aún sabiendo eso, la hicieron comer polvo, hasta dejarla muerta, y después violarla y penetrarla. Y… la mataron, sin pensar que ella en un futuro quería tener hijos, y ser recordada por todos los triunfos que logró, y no porque un hijo de puta, la mató.





