Te viertes en mí como la lluvia sobre el campo. Gota bendita de agua fresca que apacigua mis desiertos. Me bañas, me humedeces e igual que el río llena de vida el cauce que lo lleva al mar me sacio de ti. Bebo del agua que mana de tu boca. Calmas mi sed. Así como a la tierra de la selva la empapa el aguacero, yo me embebo en ti. Me llenas estancándote en la profundidad de mi pecho. En mi fondo, en mis adentros, hasta mis raíces. Y es tu roce como un eco de tormenta. Siento el gorgoteó musical de tu presencia, a goterones diluvia tu piel sobre la mía. A raudales, a raudales llegas a mí. Me recorres y yo me abandono flotando sobre tu caudal. Siento como mi carne seca gime por saciarse, por colmarse de ti. Te viertes en mí como la lluvia sobre el campo, y yo, yo espero sedienta a que me des de beber.
Con M de Mar









