Colaboración: Anónimo
Historias en ocho palabras.
Créditos al autor.
“Siempre he pensado que estábamos destinados a ser, pero hicimos mal nuestras cosas.”
— Escritor de sueños
Quédate
¿A dónde habrán ido los quédate que salieron de mis ojos? ¿Alguna vez, los habrás visto? ¿Alguna vez, les hiciste caso? ¿Alguna vez te picaron las costillas y te dejaron sin dormir? Yo no sé, nomás espero que te acuerdes de ellos, y si Dios me da gracia, que también te acompañen, porque a mí me dolieron mucho. A mí se me salieron por error. Te juro que según yo los tenía escondidos, para que no te molestasen pero, ahí, con tu mano en la puerta, siempre se me escurrían y yo los dejaba ir sin perdón. Total, mínimo ellos sabían andabas y no aguardaban en silencio triste como lo hacía yo.
No me abandones, quédate conmigo esta noche.
Ámame sin parar, ámame sin reproches.
Quiero abrazarte fuerte, que tus manos y mis manos se enreden.
Mirarte a los ojos hasta perderme.
No te vayas, bailemos.
Aunque hoy no hayan tantas estrellas podemos mirar al cielo.
Quédate conmigo esta noche, quiero amarte.
Amarte sin parar, amarte sin reproches.
Dame tu mano, caminemos bajo la luz de la luna.
No me abandones, quédate conmigo esta noche.
Quiero amarte como nunca, y que me ames sin medida, con locura.
Nada como ir juntas a la par
no sé si estoy enganchado en cumplir este papel
Adicto a tu colmena pero asqueado de la miel
O si estamos llegando por fin al final de este riel
Y sos solo otro capítulo en que me toca perder
Lo quiero todo contigo, y si no es contigo no quiero nada, tengo un loco, enamorado y terco corazón flechado que lo único que hace es anhelarte todos los días en todo momento.
Aveces solo tenemos que dejar de existir, y eso se hace con lo que mejor sabemos hacer, porque si nada nos llena, hay que llenarlo con algo, dicen que estar solo es bueno, pero aún no entiendo que de bueno trae ello.
—Edmilson Fandiño.
Aún me duele todo lo qué sucedió entre nosotros.



