La cruda realidad es que la verdad solo se encierra detrás de tus ojos,
porque tienes miedo,
a que te quieran,
a que te arranquen una sonrisa con dejo de alegría.
Tienes miedo a que no llegue un príncipe a rescatarte de las rosas,
y deseas que llegue la bestia a recuperarte del abismo.
Te encierras en tu castillo de cristal,
y no te das cuenta que tu corazón se está convirtiendo un poco en hielo.
Tienes miedo, querida, a que no puedas protegerte del dragón con escamas de complejos y virtudes de sirena.
Que un día el atardecer no te regale un ramo de ilusiones y un racimo de esperanzas, quieres que la vida te de todo en una mordida de pastel de chocolate.
Pero dejame decirte un pequeño secreto: la vida es jodidamente dura, se te mete en las costillas y te succiona los pulmones para que no puedas respirar, pero cuando sabe que llega el momento indicado, te libera y ahí es cuando te haces más fuerte, un poco más invencible.
Deja de tenerle miedo a la vida, y lánzate de una puta vez a todo.
Que si el príncipe no llega,
¡Que se joda!
Más para ti.