— Déjalo ir.
— Pero lo amo.
— Pues amalo.
— Pero lo extraño.
— Pues extrañalo. Cada vez que pienses en él, mándale amor y luz. Después deja ir el pensamiento. Tienes miedo de dejarlo ir porque después estarás sola. Pero esto es lo que tienes que entender: si despejaras todo ese espacio que ocupas en tu mente por obsesionarte con esa persona tendrías una puerta y ¿sabes qué haría el universo al verla? Colarse. Se colaría y te llenaría del amor más hermoso que jamás hayas podido conocer. Así que deja de estar usándolo a él para bloquear esa puerta. Déjalo ir.





