Avatar

baby I do not play

@monseperalta11

💕Monse Peralta💕

Para mi girasol.

Hace tiempo que no escribo una carta, si te soy sincera pero cuando se trata de ti, ¿Qué no hago yo por ti? Podría inventarte diez cuentos en cinco minutos y todos a tu gusto, podría inventar un planeta con tu nombre o correr atrás del señor de los elotes si eso quisieras, incuso podría darte la mitad del mío y no decirte nada si después te lo acabas, podría quedarme contigo y mira que eso no me cuesta nada, yo puedo pasar el tiempo que sea leyéndote, escuchándote o simplemente estar y pensar que suerte la mía al tenerte, que cuando te escucho reír es como si escuchara una de mis canciones favoritas y tu existir me brinda alegría, calma y cada día me enseña cómo es querer de verdad, yo por ti aprendí otra manera de querer, de sentir, de amar, porque no sólo has sido mi persona especial, me has dado una amistad única y dentro de eso me has enseñado muchas cosas y por eso te puedo amar y si te preguntas cuánto, de aquí al sol y puede que sí, con esa intensidad. Casi se me olvida el punto de ésta carta, ¿Ves? Eso pasa cuando tienes a la novia más hermosa, con una cara bonita y un corazón digno de admirar aunque.. Toda tú eres digna de admirar que, claro, no se puede ser perfecto pero sí real, ¿Ves? Nuevamente se me volvió a olvidar, va de nuevo. El punto de esta carta, es porque ha sido un día muy especial, un día en el que puedo agradecer más el tenerte en mi vida pero sobre todo, el que estés, el conocerte, el entenderte, el quererte, el aprender contigo, celebrar y agradecer un año más de tu vida, de tu hermoso ser y claro que esto te lo puedo decir cualquier día, diario si quieres y recordarte cuánto te quiero, cuánto me gustas y porqué te quiero tanto pero lo repito, es un día especial y un buen momento para hacértelo saber. Es que tú llegaste a poner tu color y pintar con él mis días y desde entonces no es igual, te has convertido en alguien importante y sin ti no es igual. Tantos momentos juntas, tantos sentimientos, tantas palabras, tanto cariño que te tengo que no me parece posible que no salgan brillos y corazones cada que te veo, cada que te pienso, cada que te hablo o te digo que te quiero, de verdad te quiero, que tu amor es lo más lindo y tenerte me ha completado, yo parecía un rompecabezas con una pieza faltante hasta que llegaste tú, a quererme, a hacerme feliz, a ser mi compañera, mi amiga, mi amor bonito, a demostrarme que cuando se quiere estar, se estará sin importar, a quedarte, a ser más real, a enseñarme cómo alguien se puede dormir con vídeos de piojos y a hablar de más o el lenguaje norteño, a ser mejor persona, a ser valiente, llegaste a que te quisiera cada vez más. Te agradezco mucho por muchas cosas, por quedarte conmigo, por quererme mucho, por cada risa o sonrisa, cada buen momento que paso contigo, que no sueltas mi mano, que nunca la has soltado, por todo lo bueno que me has dado y compartido, yo amo compartir contigo, por cierto, y por los ratos de enojo también y las lecciones, cada cosa contigo es buena. Gracias por mucho, mi amor, por permitirme estar a tu lado y dejarme quererte así, gracias por ser tú tan natural, tan hermosa, tan chingona, tan genial, brillas y brillas cañón, cada que te sientas mal recuerda que si el sol allá brilla demasiado, es porque te está mirando y quiere brillar igual y jamás debes dejar que alguien quiera sabotear ese brillo y cuando sientas que no tienes lo suficiente, vienes y yo te ayudo a que salga, sabes que siempre voy a estar contigo, mi niña bonita. 

¿Recuerdas aquella noche cuando trataba de explicarte cómo son los girasoles? Y que dije que mejor dejaba la cursilería, también te dije que eran como pequeños soles que daban una luz y que eran muy bonitos, especiales y únicos, aquella noche sabía que hablaba de ti y que eso eres tú para mí, un girasol, mi girasol.

El matrimonio a tu lado.

Desde que era una adolescente fuí una fanatica del amor y el romanticismo. Soñaba con que algún día me casaría con un hombre que me amara tanto y decidiera formar una vida a mi lado. La idea me hacía ilusión.

Entonces a una corta edad muchos de mis familiares empezarón a comprometerse y descubrí lo bonito que podrían ser las bodas. Asistir a cada una de ellas me encantaba y pensaba "Algún día alguien me mirará así, algún día yo seré quién este ahí."

Y disfrutaba de los pequeños detalles que los novios me proporcionaban, siempre tuve este don de capturar momentos mágicos y atesorarlos en mi mente. Me derretía cuando las parejitas se hacían miraditas complices, los susuros entre los bailes y la ingeniosa manera de escribir sus votos.

Sin duda esa, era mi parte favorita. Me gustaba mucho escuchar los votos de amor porque en ellos se veía un poco de todo el amor que contenían y la dedicación como diversión de escribirlos. La forma tan rómatinca de decirle a alguien con tus propias palabras que quieres pasar una vida a su lado sin importar lo bueno o malo que venga de por medio.

Y aunque hace algunos años me deshicé de la idea del matrimonio porque creí por un tiempo que el amor no existía volví a replantearmelo cuando lo conocí a él. Cuando conocí a Jonathan.

Era gracioso y un poco frustrante porque solía decirme a mi misma "¡No puedes pensar en matrimonio con él, sólo llevan unos cuantos meses juntos!" pero mi corazón me tracionaba y terminaba convenciendo a mi mente de pensar en un futuro a su lado y de que al final de todo el matrimonio no era tan malo.

El fin de semana pasado la idea volvió de nuevo a mi mente mientras conversaba con su mejor amigo y el afán que tenía de ser nuestro padrino de bodas e incluso de nuestro primer hijo. Al principió me pareció una idea chifladisíma porque ni siquiera estabamos comprometidos y apenas tenemos veintún años pero después, me pareció demasiado tierno como incluso su mejor amigo nos veía a futuro siendo él y yo. Y ante eso, mi mente y mi corazón no pudieron evitar pensarlo. Evitar pensar cómo sería nuestra boda.

Y cuando me quedé a solas hablando con Jonathan sobre nuestros planes y lo que queriamos a futuro sentí que moría cuando me dijo "Me gustaría quedarme contigo por mucho tiempo, firmemos un contrato de 10 años y después si aún me quieres, lo renovamos."

Sólo podía pensar en que hace unos meses en mis momentos nostalgicos y romanticos en dónde me imaginaba una vida a su lado le escribí mis votos de amor. Y estos decían:

"Prometo amarte incondicionalmente hasta mis ultimos días, prometo hacer que la sinceridad prevalezca en nuestra relación como lo ha sido hasta ahora y que el respeto, la pasión y el amor que nos tenemos sean los valores que sustente lo nuestro. Prometo nunca dejar de admirarte por tus logros y felicitarte en cada exito que se atreviese en tu vida. Prometo ser ese soporte que necesites en tus días malos, buenos o de enfermedad. Prometo cuidar tu ideal del amor e incluso fortalecerlo para que no tengas motivos de dejar de creer en el. Prometo seguir intentando cada dia ser una mejor persona para ti y para nuestra relación. Prometo ser tuya hasta el final, sin importar cual sea el destino de esta historia. Yo siempre te voy a pertenecer porque jamás volvere amar ni ser la misma después de ti. Prometo aguantar tus gustos extraños cuando se trate de peliculas y prometo disfrazarme de Spiderman las veces que sean necesarias con tal de verte feliz. Prometo no desesperarme o enfadarme cuando las cosas no salgan como esperamos pero tambien prometo ayudarte a arreglarlo. Prometo seguir buscando ideas innovadoras para este amor tan curioso y delicado que tenemos prevalezca, asi como prometo seguir dedicandote una y mil canciones y quizá, otros tres millones más de textos de amor y cartas desprevenidas. Pero prometo siempre amarte, cuidarte y respetarte.

Siempre tuya, siempre mío, siempre nuestros. "

El destino es tan incierto e inseguro y el olvido es tan fuerte y constante pero aún sabiendo eso, quiero seguir estando contigo todo el tiempo que la vida nos permita.

Te amo Jonathan. Te amo y quiero formar un futuro a tu lado porque no hay nadie después de ti. Podría tener miles amores más si esto llegase a terminar pero nunca podrían compararse a esto que siento por tí.

Asi que deseo y sueño con que algún día pueda decirte estos votos de amor en el altar, con cumplir el sueño de tú mejor amigo de ser nuestro padrino y con renovar ese contrato de 10 años porque sé que seguiré amandote con la misma intensidad.

Te ama para siempre, Daf.

Nuestro Aniversario

Mañana será nuestro aniversario y no puedo evitar recordar aquella ansiedad que te desconectaba de tu paciencia y te volvía un manojo de nervios porque te exigías tanto en que nuestro día fuera perfecto para ambos. Habríamos cumplido ya cuatro años. Lo sé porque, aunque ya no estemos juntos, aún cuento los días que hacen falta para que llegue la fecha en que nos conocimos (con la ligera esperanza de volver a conocerte). Seguro, tú me habrías regalado el mejor regalo de todos, y yo te habría invitado a la cita que ningún otro hombre habría sido capaz de organizar. Esas fueron nuestras épocas, llenas de dicha y gloria, donde gobernaba el verano todos los días. Ahora. Si supieras… Casi me he cortado la mano por resistirme al impulso de redactarte una carta, localizar tu número o bien escribirte un libro. Tú más que nadie sabe cuánto me apasiona escribir. Te cuento que desde que rompimos, a mi vida han entrado nuevas oportunidades y las pocas nubes negras que quedaban se han borrado, mi cielo es totalmente celeste ahora. No te miento, lloré como un niño perdido las primeras semanas después de tu partida ya que al verte cruzar esas puertas fue como ver que te llevabas mi alma contigo mientras mi corazón se caía a mil pedazos. Sería un mentiroso si te dijera que no considere alguna vez el suicidio…

Pero luego me percaté que no valdría la pena morir en soledad, a la espera de tu regreso. Cuando llegué a mi punto de quiebre, acepté la realidad: nunca volverías. Sabía que conocerías a alguien más que lograría elevar nuevamente el sol extinguido en lo alto de tus días. Muy común de ti, sabía que te aburrirías sobreviviendo al hermetismo emocional. Te cuento que también logré sobrevivir. Hoy en día, sigo trabajando en mi sueño de escritor. Tú sabes de lo que hablo, siempre me decías que tenías muchas esperanzas puestas en mí. Que algún día lograría ser como Neruda o García Márquez, y yo te decía que ni a los talones sería capaz de llegar a lado de esas leyendas. También he estado ejercitándome, cada tarde entreno en el gimnasio cerca de mi casa que antes ignoraba por pereza. Salgo más con mis amigos. Le echo ganas a los estudios. Me tatué. Me teñí rayitos en el pelo. Y puede que haya salido con una que otra chica. Básicamente, he estado llevándolo bien: Como saludablemente. Mi salud está más estable que nunca y ya no tengo que lidiar tanto con mis problemas emocionales. Sé lo que te imaginarás: «Sin mi presencia, has estado mejorando de sobremanera». Pero no te enfades, si logré ofenderte. Tú nunca has sido una carga para mí. Siempre te lo he dicho: Tú me jalaste fuera de la tormenta y me brindaste apoyo y refugio. Jamás me atrevería a decir que fuiste un error que mucho daño me causó cuando en realidad fuiste mi salvación.

Es una lástima que lo nuestro no haya funcionado. Sigo sin ser partidario del matrimonio pero no sabes cuantas ganas tuve de mudarme contigo y adoptar un perro o un gato o ambos e improvisar nuestro prototipo de hogar feliz. Sí, lo admito, soy cursi, pero tú no te quedas atrás. Un día me contaste sobre tu anhelo de viajar por el mundo, nadar en los siete mares, conocer nuevas culturas y degustar de sus comidas. Recuerdo lo cosmopolita que eras. Si no has vuelto realidad tus sueños, espero que quien se encuentra a tu lado pueda ayudarte a conseguirlo. Sé que sales con alguien porque a veces suelo espiar tus perfiles. Gracias a ello, sé que estás mejor que nunca. Tus fotos, tus estados, tus sonrisas me lo demuestran. Sé que él, tu prometido, ha descubierto una nueva mejor versión de ti. Ojalá hubiera sido yo. Ojalá nos hubiéramos quedado. Nuestro oasis se hundió, en lo más hondo, como el Titanic, ¿sabes? Aunque aún puedo ver partes de sus ruinas flotar a la superficie y se me oprime el pecho porque no puedo recogerlas. A decir verdad, no quiero, dejo que las aguas del olvido se encarguen, porque si lo hago caería en una depresión más profunda de la cual sé que no saldría con vida. Espero que algún día estés de paso y visites nuestros escombros…

Mañana es nuestro aniversario y ya pasaron dos años desde que nos separamos. Sin embargo, me es difícil sacarte de mi mente, porque nosotros realmente nos esforzamos, lo dimos todo contra la tempestad y aun así logró consumirnos. Sé que debo superarte, pero esa es mi buena razón para no hacerlo. Me pregunto si también te acuerdas de mí, del niño que escribía tontos poemas y vivía en las tinieblas; si también has estado en medio de un sí y no, si has tenido la curiosidad de contactarte conmigo. Me pregunto si nostálgicamente aparezco en tu mente cada vez que suena ‘Pretty When You Cry’ en la radio, tú bien sabes cuánto amo esa canción. Aunque ahora cada vez que escucho ‘California’ una lágrima rebelde se escapa de mis ojos, y me sucede lo mismo con la lista de canciones que dejaste. Quisiera poder darte las gracias por los momentos maravillosos, algún día, y finalmente despedirme de ti, recuperarme de este prolongado luto. Así sería capaz de cerrar la puerta de la etapa en que fuiste mi primer gran amor.

Su amistad me hace tanto bien, les agradezco de corazón y con el alma esos ratos que me regalan para leerme, compartir, opinar y sus reacciones a lo que con gran cariño escribo para ustedes. Pero sobre todo, doy gracias enormes por su linda y bella amistad, es el mejor obsequio que me pueden dar. ¡Un abrazo a todos mis amigos!

¡Feliz día del amigo!

Leregi Renga

Quiero algo sano, algo que me haga sentir bien, que acepte que cometimos errores en el pasado, que juntos busquemos nuestra paz mental, que nunca dejemos de buscarnos, de amarnos, de darnos prioridad, quiero eso y más.
“Parecías sacada de un mito, como si lo que tocaras a tu paso cobrara vida solo porque estabas ahí. Y me vino a la cabeza que eras el amanecer. Que estabas tocada por el sol, como Artemisa cada vez que volvía de una noche de caza en medio de la tormenta.”

— “Donde no haya niebla” de Beatriz Esteban