Existen hombres que saben sanar con sus caricias, que con sus palabras ponen curitas en lugares que ni tu sabías que te dolía, que con cada acción borran el pasado triste y que al ver su sonrisa es como un rayo de sol en el corazón, hay hombres que te hacen soñar y que te hacen pensar que tú eres suficiente y que ser tu no es un error, y cuando lo encuentras entiendes por qué tuviste que pasar por todo lo malo, y que eso malo ya no importa más.
A veces pienso que nací para algo grande, tan grande que ni siquiera tengo una idea de lo que es ahora. Me aferro a esa idea tan vaga, tan errónea, tan ingenua porque es lo único que me ata a este mundo, a esta vida, a mi.
Necesito un descanso de mi misma. Estoy agotada y consumida por mis paranoias y mis miedos que me terminan venciendo al final del día. Por momentos ando la vida levitando, y en ocasiones cargo el universo entero en mis hombros. Habitar mi piel es una maravilla aterradora sin dudas, soy un puñado de contradicciones. Soy una luz brillante pero oscura a la vez. Soy paz en medio del caos, un caos tormentoso que yo misma decido habitar.