Extraños habitando.
Tú y yo éramos como Diego y Frida, tú tan frío y distante, yo tan ligera y ardiente, tú entregando poco amor y migajas, yo entregándote todo de mí sin medida, así estábamos, lastimándonos sin razones, sabiendo que no éramos el uno al otro que nuestras piezas no encajaban, aunque las acomodáramos de distinta manera, no había forma de que tú y yo coexistiéramos en un mismo universo, no había forma de amarnos, no había forma de nada, así nos quedamos como ellos, con las ganas de un gran amor.
-Paulina Mora


