Mario Benedetti
Te extraño.
Aún guardo todas aquellas cosas que me recuerdan a ti;
¿Sabes qué es lo peor de extrañarte?
Qué fuese querido extrañar tu compañía una noche y no un "Hola" en tú chat.
¿Sabes qué es lo peor de extrañarte?
Qué cuándo alguien me llama por mí nombre no dejo de comparar en cómo sonaba cuándo lo decías tú.
¿Sabes qué es lo peor de extrañarte?
Qué después de todo ya he asimilado que no podré olvidarte...
¿Sabes qué es lo peor de extrañarte?
Todo,
Desde las llamadas,
Hasta aquellas madrugadas en dónde sólo éramos tú y yo...
Odio el hecho de que ya no estés y simplemente hayan quedado nuestros recuerdos y mi querer.
-Oliver Mejía
flaca, que lindo sería
que cualquier día de estos
me llamaras en la madrugada
y me dijieras que era solamente
porque querías oír mi voz
lo que daría porque sucediera…
“Sabes que pasó cuando me separaste de ti? El primer día fue un “se fuerte y ya llorarás cuando llegues a casa”, el segundo fue cuando no tenía ni puta idea de como seguía echando lágrimas si ya me había llorado la noche entera queriendo entender el porqué. El tercer día fue cuando comencé a notar mas tu ausencia, empecé a extrañarte un poco mas y una parte de mi sostenía que te pasaría lo mismo y que eso te haría volver. El cuarto día espere un mensaje, un simple “podemos hablar” que daría comienzo a algo mejor. Pero ya pasaron meses y ese mensaje aun no ha llegado y dudo que mandes un “te extraño” o “la he cagado” y al escribir esto me doy cuenta que nada dura el tiempo que uno espera, aquello que prometes, aquello que juramos que nunca acabaría, acaba. El primer mes fue cuando entendí que todo lo que simplemente fuimos no iba a volver, empecé a dar un paso, y otro, y otro hasta poder afrontar el estar sin ti, pero no faltaban noches en el que extrañaba tus abrazos, tus besos, tus caricias, y aquella cara que creía conocer, también la extraño. Siempre necesité tiempo para mi misma, pero nunca me di cuenta que te necesitaba cuando lloraba; y es que simplemente con tu sonrisa controlabas mis días, calmabas mis demonios y si el motivo era yo, valía mas que nada en el mundo. Hoy ya puedo decir que estoy mejor, pero siempre al terminar el día, me acuerdo de ti, eso no me permite conocer a nadie que me llene y me complete de la forma que solo tu lo hacías, y da tanta bronca que sea así, que ya ni me recuerdes, que tu si pudiste seguir adelante, empezar una nueva relación y dejarme acá hecha mierda. No digo que esta mal, porque cada uno debe seguir por su lado, pero me olvidaste tan rápido, te fuiste en un abrir y cerrar de ojos, llevándote todo. Pero ahora soy yo la que no sabe donde ir cuando me siento muy sola, ni a quien pedirle ayuda cuando quiera tirarlo todo a la borda. Dirán que soy cobarde al no decirte todo lo que me consume por dentro y muero por soltar, pero es que nada va a cambiar, porque no quiero interrumpir, sé que eres feliz. Y solo me basta y conformo pensar en ese “algo” que algún día fuimos. Porque pase lo que pase, sea cual sea el daño que me hayas hecho, como o con quien estés, yo siempre voy a estar verdadera y completamente enamorada de ti y voy a esperarte, con esto no digo que voy a dejarte entrar a mi vida cuando se te de la gana, quizás con el tiempo nos veamos una vez más y podamos cambiar todo lo que hicimos mal, y no me importa que me llenen la cabeza diciendo que no vales la pena, porque si vales. Vales las lágrimas, las risas, la espera y aunque hayas roto una parte de mi, que me dolió hasta el alma, gracias; porque de todas formas estamos hechos para que nos rompan el corazón y un gusto que lo hayas roto tu, así uno aprende a levantarse y seguir caminando por su propio pie. Solo por eso voy a esperarte. ¿Te puedes imaginar tanto amor?”
—
Es que yo te quiero, y me da pena, porque no mereces que te siga queriendo después de tanto.
Es que yo te pienso, y me da pena, porque a estás alturas no mereces que yo te siga pensando.
Es que yo te espero, aquí. Y me da pena, porque ya no mereces que me quede a esperarte.
Es que yo siempre te voy a querer, y me da mucha pena, porque hace mucho
Que dejaste de quererme.
Yo te juro, amor, que si me hubieran dado a elegir entre tirarme de un puente y amarte, hubiera elegido el puente y mi cabeza rota, porque ambas cosas se sienten igual.
Yo te juro, amor, que si me hubieran dado a elegir entre entregarte mi alma o romperla en pedazos, hubiera elegido romperla, porque ambas cosas se sienten igual.
Yo te juro, amor, que si pudiera haber elegido entre enamorarme de ti o asesinar todas mis ilusiones, habría elegido matar todo rastro de sentimientos, porque ambas cosas se sienten igual.
Yo te juro amor, que mataste cada pequeña parte de mi ser y que ahora, no tengo las piezas necesarias para reconstruirme
Porque todas te las llevaste tú...
Estaba empezando a sentir.
A volver a regar las flores de su estómago para que volviesen a revolotear las mariposas muertas.
¿Y entonces qué?
Entonces tú dejaste de llamarla, de decirle “te echo de menos”, de contar los lunares de su espalda.
Dejaste de susurrarle poesía en los oídos y de escribirle la palabra “amor” en el miocardio.
Lo tuyo era más de meterte bajo sus sábanas y de largarte por la puerta después, buscabas unos orgasmos que llevaran tu nombre para dejar a continuación una grieta en su pecho con tus apellidos.
Otra bala disparada desde el revólver de tu ego que dio de pleno en su pulmón dejándola sin el oxígeno de tu boca.
Ella no pedía tanto; simplemente que le hicieras el amor y el amor no sólo se hace desnudando el cuerpo.
Pero claro, tú qué ibas a saber si sólo querías follar.
Sabrás quitar muchos sujetadores, pero quizá los miedos no tanto.
Aun así prometo que ella sigue pensando en ti.
Pero ya ha dejado de hacerlo como alguien a quien quería a su lado cada mañana para acariciarle el pelo, ya ha dejado de soñar con tu cepillo de dientes en su cuarto de baño y tus manos dándole los “buenos días” entre sus piernas.
Ya se ha cortado los dedos pasando de página, pero nada que un poco de agua oxigenada y una tirita no cure.
Ya se ha estrellado porque tu paracaídas estaba agujereado y no la salvó de la caída; pero no, ya no busca lo poco que tú le dabas.
Yo le dije desde un principio, que tú no la merecías, pero ella siempre ha sido demasiado cabezota.
Siempre ha sido de jugársela aunque no sepa si vale la pena o no, siempre ha sido de lanzarse de pleno al vacío porque no le gusta perder.
Sí, sigo pensando en ti, pero como la persona que pasó por mi vida para darme una lección más:
Ya no quedan casi personas que quieran apostar.
Catástrofe.
I really feel that
Quiero hacerte el amor y cogerte, hasta que tu alma se impregne en la mía, y tus huellas quedan marcadas en mi piel, rasguños, mordidas, lamidas, lo quiero todo.
Pero también quiero que tus caricias penetren mi piel, y que tatues en mi recuerdo la maravillosa magia de la unión de dos almas.
Me gustan las cosas eternas, ese recuerdo latente en mi memoria, lo ardiente del deseo, el romanticismo después del sexo, porque sé y he aprendido que los sentimientos merecen ser palpitados por personas enteras o al menos al mismo nivel de interés que el tuyo.
Porque no hay nada más maravilloso que bailar sobre fuego con quien tiene alma de volcán.
— Ron Lorent.



