Te imagino con ella, en tu casa, en la comodidad de tu almohada, recostada en tu brazo derecho que fue mi refugio por tanto tiempo.
La imagino ahí, sentada en la sala de tus padres, riendo con ellos, contándole chistes a tu hermano, y ocupando ese lugar que se suponía era mío, ese espacio que debías de reservar para mí.
Joder, y es que hasta te imagino queriéndola, con tus labios en su piel, recorriendo despacio las coordenadas que el amor te marca, siendo un turista entre sus piernas, descubriendo un nuevo mar en su ombligo, y dejándome a mi en el olvido.
Te imagino a su lado, sosteniendo sus sueños, sus metas, acariciando sus miedos y haciéndolos tuyos para que ella no tema.
Te imagino haciendo planes en la alcoba de su recámara, con tus pies descansando en su regazo, mirándola,
como nunca me miraste a mí,
tocándola,
como solías tocarme a mí,
y amándola como nunca me amaste a mí.
Paulina Mora




