“Sanar… sanar. Es una palabra bonita, ¿no? Esperanzadora para alguien que está lastimado. A mí puntualmente me transmite paz. Los machucones de las rodillas, los cortes con hojas de papel, las heridas del alma, todo se sana. Toma tiempo y es imperceptible a veces el proceso. Hay mucha gente por ahí que anda gris, sin saber que lo que tienen es el espíritu enfermo. El diagnóstico es raro, porque el corazón sigue latiendo, los pulmones trabajando y la temperatura del cuerpo, normal. Y aún así, uno sabe que hay algo que no anda y no puede acertar bien con los síntomas. Sanar…sanar. Todo se sana. Pero darse cuenta de que hay que empezar a hacerlo, y soltar las costumbres que hacen que todo nos duela puede ser el paso más difícil. Sin embargo se sana. El antibiótico puede cambiar. El tiempo. El amor. La risa. La música. Sanan.”
— Juego de palabras

